Entrevista sobre la Constitución de 1940

Esta entrevista me la hicieron desde Cuba y aparece en The Havana Times en español

https://www.havanatimes.org/sp/?p=135046

y en inglés

https://www.havanatimes.org/?p=135929

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Con la marcha de los jóvenes, soplan brisas de esperanza…

Publicado en El Nuevo Herald 3-28-2018

Espectadores desde el balcón del Newseum, en Washington, observan a los manifestantes el 24 de marzo en Pennsylvania Avenue, durante la protesta para pedir mayor control de las armas en EEUU. Jose Luis Magana AP

Nacieron con el siglo XXI. Se entretuvieron desde temprana edad con videos, tabletas, teléfonos electrónicos. No jugaron, como sus padres y abuelos, con muñecas o soldaditos de plomo, ni mucho menos corretearon por las calles de sus barrios. Siempre los acechaba el miedo: a los enfermos sexuales, los ataques terroristas, los tiroteos en las escuelas. Algunos los creímos indiferentes. A menudo se los veía escuchando música con audífonos, ausentes del mundo a su alrededor. No llamaban por teléfono; enviaban textos. Pero sus padres y maestros sabían que los tiempos habrían cambiado, pero no la necesidad de una buena educación

Un día le dijeron basta al miedo. Cuando alzaron sus voces, comprobamos asombrados qué bien pensaban y cuán elocuentes eran. Con la ayuda de los medios sociales que manejan desde la cuna, organizaron el pasado 24 de marzo una gran marcha a la capital de Estados Unidos y a un buen número de ciudades. Movilizaron a millones de jóvenes, maestros, padres, abuelos, y celebridades. Ellos, sin embargo, fueron los protagonistas. No perdieron el aplomo ni un momento. Había que ver a Emma González, luciendo en su brazalete la bandera cubana de donde nació su padre, en silencio frente a la multitud durante 6 minutos y 20 segundos, el tiempo que le llevó al asesino ultimar a sus 17 víctimas y herir a otros tantos. Había que escuchar a aquellos “casi niños” conversar con los periodistas como si estuvieran acostumbrados a ser figuras públicas todas sus cortas vidas.

La marcha de los “millennials” ha sido un soplo de esperanza, una ráfaga de aire fresco. Ya han logrado algunos cambios en las leyes en la Florida, pues la chispa del movimiento ha surgido en nuestro estado, tras la masacre en una secundaria en el Condado Broward, llamada Marjory Stoneman Douglas. Es un merecido tributo a una activista del movimiento sufragista, adelantado a sus tiempo por sus preocupaciones ecológicas, que esta corriente se haya gestado en una escuela que lleva su nombre.

Lo más asombroso no ha sido, sin embargo, la organización y los discursos de un movimiento que apenas cuenta con semanas, sino cómo se ha ido delineando su estrategia. Sus peticiones son realistas. No atacan la segunda enmienda. Piden medidas razonables para el control de las armas. Además, los sobrevivientes de Parkland han buscado alianzas con las comunidades afroamericanas, donde las balas han sesgados muchas vidas jóvenes. Son multiculturales como la nación. Algunos repitan las consignas en español.

Saben que en el movimiento de mujeres que recorre el país encontrarán asimismo compañeras en esta lucha. Comprenden que no basta con manifestaciones. La clave está en el voto. Los muchachos mayores podrán hacerlo en las elecciones parciales en noviembre. Muchos otros en 2020. Ya han comenzado la campaña para inscribir a los votantes. El cambio más profundo lo lograrán a través de las urnas, cuando otras ideas y otras generaciones controlen la política.

Desde hace medio siglo, cuando el movimiento pro derechos civiles y la Guerra de Vietnam, los jóvenes no habían abrazado una causa. En esa ocasión fueron muy efectivos. Ahora, con el poder de los medios sociales, apuesto de nuevo por ellos. Los “millenials” van a cambiar el país y salvarlo de muchos peligros que nos acechan. Enough is enough. ¡Basta ya!

En Washington, esa bella ciudad junto al Potomac, tras un crudo invierno, irrumpe al fin la primavera, y el futuro.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article207031479.html

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Las estudiantes y el predicador

Lo recuerdo con claridad asombrosa. Fue en el otoño de 1960. Llevaba poco más de un año en el exilio. Cursaba mi último año de secundaria (high school) en Stone Ridge, el colegio del Sagrado Corazón en las afueras de Washington. Aunque al comienzo me resistí a ir a un colegio de monjas –mi propia madre, por su experiencia con ellas en España en los años 20, nos había dado una visión aterradora de estas religiosas – ya me encontraba a gusto en la escuela. Regresábamos mis compañeras y yo en tren de un retiro en Filadelfia. Habíamos pasado tres días de silencio, oraciones, meditación.

Con mis compañeras de Stone Ridge en una visita al Capitolio, 1961

Algunas chicas, tras callar tanto tiempo, charlaban animadamente.
Otras leíamos o mirábamos distraídamente el paisaje otoñal enmarcado por la ventanilla. De pronto, llegó un hombre alto y delgado a nuestro vagón.

Nunca olvidaré la forma singular de su cabeza, la amplia frente, la quijada cuadrada, el brillo de sus ojos, la sonrisa amplia, y la ondulada y abundante caballera color castaño. Puedo ver aún el movimiento de sus grandes manos y escuchar el tono de su voz.

Mis compañeras estaban nerviosas, excitadas. Lo achaqué a lo buen mozo que era, a la atención que nos dedicaba aquel hombre de unos 30 años. Entonces escuché su nombre que recorría el vagón como un susurro cómplice: Billy Graham.

El Reverando Billy Graham a finales de los años 50

No conocía entonces nada de él ni recuerdo qué nos digo, pero sé que nos tuvo a todas cautivas durante las dos horas del trayecto.

El Reverendo Billy Graham, el predicador más famoso y influyente de Estados Unidos, acaba de morir a los 99 años de edad. Ayudó espiritualmente a varios Presidentes y a muchas más personas humildes. Hizo de la fe evangélica un valladar contra el comunismo ateo. Fue un precursor en el uso de la radio y la televisión para difundir su doctrina religiosa. Llevó su prédica a los hogares del país. Tendió puentes con el catolicismo. En ocasiones, fue controversial. Principalmente, se ganó el respeto del pueblo americano y del mundo.

Recuerdo hoy a aquellas jovencitas con sus uniformes escolares escuchándolo con atención. Y pienso en el privilegio que fue haberlo conocido. Descansa en paz, Reverendo Graham.

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Salvemos a los jóvenes

Publicado en El Nuevo Herald 2-20-2018

Un grupo de manifestantes yace en el suelo, exigiendo una reforma al control de las armas, en Washington, el 19 de febrero. Zach Gibson Getty Images

La secundaria Marjory Stoneman Douglas, donde el pasado día de San Valentín un adolescente consiguió asesinar a 17 personas y dejar a 14 heridos, entre alumnos y maestros, se encuentra a poco más de 20 millas de Indian Trace Elementary, donde mi hija mayor es maestra de segundo grado. Uno de los jóvenes muertos estudió en la primaria donde ella trabajaba. Aunque esas masacres en las escuelas me han estremecido siempre, y he escrito varias veces sobre el tema, en esta ocasión me ha afectado más porque la violencia tuvo lugar aquí en la Florida, y cerca de donde trabaja mi hija. Mi temor por su vida y la de sus alumnos aumenta.

Me ha conmovido la muerte de estos jóvenes en el umbral de sus vidas, y el dolor de sus padres, hermanos, abuelos y amigos. Considero héroes al profesor y a los dos entrenadores que fallecieron por proteger a sus estudiantes. Rezo por ellos y por la recuperación de los heridos. Y ruego a Dios que proteja a mi hija y sus pequeños alumnos.

También estoy muy enojada, al igual que los familiares de las víctimas y gran parte del país. Empiezan a surgir manifestaciones y muchos, incluyendo algunas madres, le reclaman directamente al presidente Trump que actúe. Esta masacre ha logrado asimismo que los estudiantes se organicen y reten a los políticos a que tomen las medidas necesarias. Están convocando a una marcha en Washington y otras ciudades del país para el 24 de marzo. Estoy segura de que un gran número de jóvenes dirán presente.

Ya ha sucedido suficientes veces para que podamos ver los factores que se repiten cuando ocurren estas masacres en las escuelas: los asesinos son jóvenes blancos, con problemas mentales o de personalidad, y que casi siempre han podido comprar legalmente armas semiautomáticas y una gran cantidad de balas.

La forma de evitar o disminuir esas tragedias consiste de tres elementos básicos: poner en vigor determinadas leyes que dificulten o prohíban la compra de armas, especialmente las automáticas; brindar más atención pública y ayuda a personas con enfermedades mentales; promover una relación más estrecha entre la policía y las escuelas, que permita a padres, estudiantes, administradores y maestros, reportar conductas sospechosos.

Es inconcebible que un joven no pueda comprar una cerveza hasta los 21 años, pero que a los 18 años le sea posible comprar legalmente un rifle AR-15. Esta arma semiautomática ya ha sido utilizada en varias de las masacres más recientes como las de Aurora, Colorado; Newtown, Connecticut; San Bernardino, California; Sutherland Springs, Texas; y ahora, Parkland, Florida. Es un arma mortífera por la rapidez con que se puede disparar y por el daño que causan sus balas. Es también la favorita de muchos cazadores y propietarios de armas. Pesa poco, es fácil de manejar, y sus dueños se sienten como si fueran militares de verdad. De hecho, una de las primeras versiones las utilizaron los soldados en Vietnam.

Durante una década, de 1994 a 2004, los AR-15 estuvieron prohibidos. Durante esos diez años se cometieron 15 masacres. De 2004 al presente, más de 150. No es difícil concluir que la prohibición de los AR-15 y otras armas similares sería un paso importante.

¿Por qué no sucede? Porque la National Rifle Association (NRA) hace “donaciones” de millones de dólares a muchos políticos, especialmente legisladores republicanos. Varios de los que en estos días manifestaron su pesar por las víctimas, han recibido gran “ayuda” del NRA a lo largo de sus carreras. En las elecciones de 2016, invirtieron $50 millones. Por ejemplo, en la campaña presidencial apoyaron a Donald Trump con $21 millones, tanto en anuncios a su favor como otros atacando a Hillary Clinton. Las respuestas vagas del senador de la Florida Marco Rubio inmediatamente después de la tragedia no deben sorprendernos: el NRA lo ha subvencionado con más de $3,300,000. Estas son cifras del prestigioso Center for Responsible Politics, que han sido difundidas por la prensa.

Muchos políticos se preocupan más por el apoyo económico del NRA y por no ofender a su base del electorado, que incluye a propietarios de rifles y otras armas de fuego, que por la vida de nuestros jóvenes. Sin embargo, cuando cualquier político sale electo para un cargo público, no representa sólo a los que votaron por él o ella, sino a toda la población de su distrito, estado o nación. Es el momento para que tomen conciencia de que la matanza de Parkland ha colmado la copa. El disgusto nacional crece…

Quisiera que todos tornáramos nuestro dolor en energía positiva. Levantemos nuestras voces –como ya lo han hecho varios periodistas en estas páginas de el Nuevo Herald– de todas las formas posibles para cambiar las cosas. Debemos estar al tanto de la posición pública, del récord de votación y de la calificación que otorga la NRA a cada político. Votemos en noviembre de este año a favor de los que estén dispuestos a dar la batalla en todos los frentes por nuestros hijos, nietos y maestros.

Tenemos que salvarlos. Ya no es cuestión de política.

Es de vida o muerte.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article200975084.html

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¿Peligra nuestra democracia?

Publicado en El Nuevo Herald 2-7-2018

La historia de la división de poderes en los gobiernes tiene raíces antiguas y un largo proceso de evolución. En la antigua Grecia, hace ya más de dos mil años, Aristóteles advirtió en “La Política. Los tres poderes”: “En todas las constituciones hay tres elementos sobre los cuales debe meditar el buen legislador lo conveniente para cada régimen. Si estos elementos están bien establecidos, necesariamente también lo está el régimen, y los regímenes difieren unos de otros en lo que difieren cada uno de estos elementos”.

El concepto de la división de poderes se remonto a la antigua Grecia

Para Aristóteles, la finalidad del Estado era la promoción de la virtud y la felicidad de los ciudadanos. En cierto sentido, la política era para él la continuación y culminación de la ética. Basado en sus ideas, en el siglo II A.C. el escritor grecorromano Polibio profundiza el concepto con la idea de que los gobiernos necesitan equilibrar estos poderes; es decir, lo que hoy entendemos como sistema de “pesos y contrapesos”.

Si damos un salgo al siglo XVI el asunto se retoma cuando Gasparo Contanini estudia la Constitución de la República de Venecia, donde el poder estaba en manos de la aristocracia, que representaba solo un 5% de la población. Para evitar que sucediera lo mismo en la República de Florencia, se establece que el Rey, los nobles, el clero y el estado llano compartan las funciones de gobernar. La idea, naturalmente, era evitar la acumulación del poder en una persona o un grupo reducido.

Sin embargo, para que se pasara en la práctica a la verdadera división de poderes fueron necesarios más cambios. En 1657, el movimiento político inglés de los Levellers publica el libro “An examination of the political part of Mr. Hobbes´ Leviathan”, que afirma: “Hay un triple poder civil, o al menos, tres grados de ese poder: el primero es el legislativo, el segundo el judicial y, el tercero, el ejecutivo”.

Una de las figuras más influyentes en la elaboración de este concepto fue John Locke. Para él era de suma importancia el poder legislativo, porque sus miembros deben ser elegidos por el pueblo, y por tanto su autoridad reside en el consenso popular. Todos los poderes deben tener límites, y el gobierno no tiene sentido si no redunda en una mayor libertad y seguridad civil para los ciudadanos.

Ya en plena era de los Enciclopedistas, Charles de Montesquieu hace grandes aportes a estos conceptos pues asigna funciones claras y específicas a cada órgano del Estado. Propone un modelo válido universalmente, no limitado a un Estado específico. Su obra fundamental, El espíritu de las leyes, ha sido la base sobre la que se han establecido muchos estados modernos.

No hay palabras suficientes para reconocer la importancia de las contribuciones de Jean Jacques Rousseau, que en El contrato social explica la relación entre gobernantes y gobernados, y entre los individuos y la colectividad a que pertenecen.

La legitimidad del Estado está dada por la primacía de la voluntad general sobre la voluntad particular de los gobernantes, cualesquiera que éstos sean, y cualquiera que sea la forma de gobierno. Para Montesquieu, por ejemplo, el esquema de construcción del Estado varía de acuerdo con las condiciones de la población y del territorio, mientras que para Rousseau el principio sobre el que se construye el Estado es intocable, cambiando únicamente la Administración o el Gobierno.


A medida que va evolucionando el concepto de limitar los poderes del estado, va creciendo asimismo la idea de la necesidad de un estado de derecho y el respeto a las libertades individuales.

No es por casualidad que los fundadores de los Estados Unidos incluyeran en la Declaración de Independencia el derecho de los hombres a “Life, Liberty and the pursuit of Happiness” pues ya había una sólida base filosófica que indicaba como responsabilidad de los gobiernos contribuir a la felicidad de los ciudadanos.

En los Estados Unidos, la democracia moderna de mayor éxito, ha habido momentos en que se ha temido que el balance de poderes esté amenazado, pero siempre se han evitado crisis constitucionales serias.

Actualmente nos encontramos en uno de esas encrucijadas históricas, en que el poder ejecutivo desea controlar el judicial, y el legislativo hasta el momento parece estar dividido. Confiemos que si se produce el desequilibrio de los poderes, haya todavía legisladores que comprendan que el poder que detentan surge del mismo pueblo que los ha elegido; que su actuación no debe regirse por intereses personales o partidistas. De ellos depende el futuro del sistema democrático de gobierno; y no solo el de Estados Unidos, sino quizás también del resto del mundo.

Este artículo también puede leeerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article198497404.html

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Conversaciones con Nikulas

Publicado en El Nuevo Herald 1-24-2018

Mi nieto menor, de 21 años recién cumplidos, es desordenado, bohemio, culto, inteligente, y muy liberal. Durante la campaña presidencial de 2016 apoyó a Bernie Sanders. Me aseguró que Hillary Clinton no ganaría la presidencia. Por principios, votó por Jill Stein, la candidata del Partido Verde.

Mi nieto menor, Nikulas García

Cuando me visitó recientemente, le comenté mi indignación por los comentarios del Presidente Trump sobre Haití, El Salvador y las naciones de África, a las que según fuentes fidedignas calificó como “países de mierda”. También le dije que dedicaría mi próxima columna al tema, porque era un momento en que afroamericanos e hispanos no podíamos callarnos; que algún día tendríamos que responder si ahora no protestábamos. Continué mis quejas sobre las muchas barbaridades que a menudo dice o escribe por Twitter el primer mandatario. Me pregunté retóricamente si no sufriría de principios de Alzheimer.

–Le das demasiado crédito, Aba –fue la respuesta de mi nieto–. Trump sabe lo que hace y la mayoría cae en su trampa. Distrae. Así todos hablan de lo que dice y no de los hechos.

Nikulas me recordó cómo en fecha reciente el Congreso, incluyendo los Demócratas, habían votado a favor de continuar algunas partes del “Patriot Act” que estaban al expirar. Según Nikulas, aunque creamos que no nos importa que el gobierno escuche nuestras conversaciones telefónicas, ceder nuestro derecho a la privacidad en nombre de posibles amenazas terroristas es una forma más de disminuir las libertades individuales y conceder poderes excesivos al Estado. Me habló de regulaciones que se han eliminado, algunas de ellas perjudiciales para las fincas pequeñas, pese al gran apoyo que ha recibido Trump de los agricultores. Se quejó del daño que hace al país haberse retirado de tratados comerciales, y en especial del Acuerdo de París, sobre el cambio climático. Me aseguró que éramos, con razón, el hazmerreír de Europa.

En cuanto al tema de los “Dreamers” y de la reforma migratoria, Nikulas me señaló que no se habla de la cantidad de personas que deportan todos los días, a menos que fueran casos muy dramáticos, como el de un mexicano en Detroit que expulsaron a pesar de 30 años en EEUU sin siquiera una multa de tráfico, y con una esposa y tres hijos americanos. Me aseguró –algo que comprobé luego– que ha habido menos deportaciones en 2017 que durante el último año de la presidencia de Obama.

Las deportaciones de indocumentados son continuas

–No es por falta de voluntad o presión, Aba. Es que han disminuido los que se atreven a cruzar la frontera, y también los indocumentados con cargos criminales. Ahora arrestan a personas que no son “bad hombres”–. También en esto tiene razón mi nieto, pero al ir a comprobar su información, me consoló enterarme del gran número de abogados que están trabajando pro bono para defender a los detenidos en los tribunales.

Sobre la posible candidatura de Operah Winfrey a la presidencia, Nikulas manifestó sus simpatías por ella, pero opinó que sería lamentable si fuera electa. Con la fascinación de los americanos por las celebridades, en lo adelante podrían ser los famosos, en vez de políticos serios, quienes lleguen a la Casa Blanca. ¿Quién sería la próxima, una de las hermanas Kardashian?

Nikulas sabe que los “millenials”, al graduarse de las universidades, ganan menos que sus padres hace 30 años, pero que sin un título universitario no encontrarían un trabajo bien recompensando ni podrían acceder a servicios médicos adecuados. Le indigna que se invierta tan poco en la educación, y que los préstamos a estudiantes conlleven intereses tan altos. Asegura que la desigualdad económica está en aumento y que el sueño americano va muriendo. Ya no hay la misma movilidad social. En eso, Canadá supera a los Estados Unidos. Para él, el país se ha convertido en una oligarquía.

La educación universitaria es cada día más necesaria

Mi nieto ha perdido fe en el sistema, que considera corrupto y que no ofrece igualdad de oportunidades. Piensa que se ha agotado la fórmula bipartidista; que debería haber otros partidos políticos, y tal como en los gobiernos parlamentarios, la necesidad de formar coaliciones para gobernar. El sistema electoral, según Nikulas, también necesita reformas. Su opinión del Congreso no podría ser más negativa. El cierre del gobierno le ha puesto la tapa al pomo.

Nikulas no tiene fe en el Congreso ni en el sistema

A menudo le digo que se equivoca. Defiendo el sistema, achaco los problemas a los males propios de la democracia, a los cambios traídos por la globalización. Me duele un escepticismo tan profundo en un chico tan joven. Otras veces creo que tiene razón, y que no lo impulsa la falta de fe, sino su convicción de que la actual generación a la que pertenece lleva sobre sus hombros la responsabilidad de lograr cambios radicales.

Cuando toma su mochila y se acerca a despedirse, lo abrazo muy fuerte, porque muchas veces en mis conversaciones con Nikulas, no sé qué contestarle.

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El poder de las mujeres y la prensa

Publicado en El Nuevo Herald 1-10-2018

Sobrevivientes de agresiones sexuales y sus partidarios marchan en Los Angeles, el 12 de noviembre. El movimiento #MeToo contra el acoso sexual ha cobrado fuerza en todo el país. Gary Coronado

Al comenzar, 2017 no parecía que fuera un año propicio para las mujeres ni para los periodistas. Donald Trump había derrotado a la primera mujer candidata a la presidencia, y estaba al juramentar el cargo como primer mandatario de los Estados Unidos. Había sido electo a pesar de sus muchos insultos y faltas de respeto a la población femenina. A la prensa la acusaba constantemente de emitir fake news, noticias inventadas. Con todo, el 21 de enero, al día siguiente de la ceremonia de inauguración, las mujeres marcharon por las calles de la capital reclamando sus derechos.

El 5 de octubre The New York Times publicó un exposé dando a conocer los abusos sexuales cometidos durante 30 años por el famoso productor de Hollywood Harvey Weinstein. Y lo que se iba cociendo lentamente, estalló en uno de los movimientos más vertiginosos y con más posibilidades de lograr cambios culturales, como no se había visto desde hacía mucho tiempo.

En las últimas semanas hemos contemplado a cientos de mujeres denunciar acosos y abusos sexuales, algunos sufridos hace veinte años o más. La mayoría fueron cometidos por figuras destacadas de la televisión, Hollywood, la política, el mundo empresarial y el académico. Ha habido despidos y renuncias. Algunos hombres han negado los cargos; otros se han declarado culpables y pedido perdón. Time Magazine escogió a estas mujeres como las personas del año por su coraje, a pesar de la relevancia que en el 2017 tuvieron Trump, el presidente chino Xi Jinping y el dictador coreano Kim Jong Un. Todos habían sido considerados para ocupar la portada de la revista… hasta que las mujeres comenzaron a hablar.

Sus historias tuvieron gran repercusión y la frase #metoo o #yotambién recorrió el mundo a través de los medios sociales. Todas teníamos uno o más episodios desagradables que habíamos confrontado, y por fin rompimos el silencio. Al mismo tiempo, el periodismo investigativo, en especial el de The New York Times y The Washington Post, actuó no sólo como caja de resonancia, sino que garantizó la credibilidad de las mujeres, puesto que sus acusaciones fueron investigadas antes de darlas a la publicidad.

No es arriesgado sentirse optimista sobre los cambios culturales que este movimiento podría ser capaz de alcanzar. No se trata solo del valor personal de las mujeres al romper el silencio, sino de la pronta reacción de instituciones y compañías para despedir o forzar la renuncia de los acusados.

Otra causa de satisfacción es que en un momento en que se cuestiona la integridad de muchas instituciones, el movimiento de las mujeres ha surgido de abajo hacia arriba. No lo ha impulsado un grupo o partido, sino la valentía individual de las abusadas. Y a pesar de lo que se ha querido desprestigiar a la prensa y se la ha acusado de ser enemiga del pueblo, se ha comprobado que continúa siendo el cuarto poder.

La lucha de las mujeres por recibir un trato justo en la sociedad ha sido muy larga. Precisamente en 2018 se cumplen 200 años del nacimiento de Emily Brontë, que se vio obligada a publicar su única novela, Cumbres Borrascosas, bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell. Aun así, creó un escándalo por la pasión amorosa expresada con libertad, y por la fuerza de los personajes femeninos. Su hermana Charlotte también firmó Jane Eyre con nombre masculino, Currer Bell. Ambas novelas, consideradas feministas y adelantadas a su tiempo en la era victoriana, son hoy clásicos de la literatura. Otro ejemplo de cómo los esfuerzos personales tienen mérito y consecuencias.

Esperamos que los hechos del año que termina sean un augurio positivo sobre los derechos de la prensa y las mujeres. Ya muchas de ellas están considerando postularse para distintos cargos en las elecciones de 2018. Al terminar esta columna, la noticia de última hora es que Oprah Winfrey no descarta la posibilidad de aspirar a la presidencia en 2020. Buena señal.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article193601859.html

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