Olga Connor y “El arte de la entrevista”

Publicado en El Nuevo Herald 12-13-17

La periodista Olga Connor – Foto Pedro Portal

Considero la entrevista el género más difícil del periodismo. Olga Connor lo domina a la perfección. Así lo ha demostrado a través de los años en sus conversaciones con diversos personajes, publicadas en las páginas de “El Nuevo Herald”. Ha hecho bien en reunir las entrevistas a escritores de 1989 al presente en el volumen “El arte de la entrevista”, recién publicado por Alexandria Publishing House en Miami y presentado en la última Feria del Libro.

En la introducción, la autora explica que ha agrupado en tres grupos los trabajos. Primero aparecen entrevistas hechas a cubanoamericanos, norteamericanos y extranjeros en Norteamérica, después a latinoamericanos y españoles, y finalmente a cubanos en distintas partes del mundo. Anuncia que habrá futuros tomos con más reseñas y encuentros a lo largo de sus 30 años en el periodismo.

La estructura del libro es un acierto porque nos permite ver algunos temas recurrentes en distintos autores. Por ejemplo, los cubanoamericanos parecen angustiados por la identidad, la armonía entre las dos culturas en las que viven o conviven. Así, Gustavo Pérez Firmat reconoce que en su traducción de “Life on the Hyphen” a “Vidas en vilo” hay un cambio de estado de ánimo, una melancolización. “El “hyphen” divierte, el vilo angustia” dice Pérez Firmat. Cristina García no ve su identidad americana o cubana como algo fijo, sino mudable. A Oscar Hijuelos le molestan los estereotipos con que otros nos ven. Andy García, cuando filma “Lost City” enfoca el drama de la Isla con una dimensión universal. Otro motivo que atraviesa las entrevistas a los cubanos es la música, presente desde la infancia en muchos de ellos.

Los diálogos con figuras como la periodista Ellen Goodman, el disidente ruso Eugenio Evtushenko, el presidente Bill Clinton y otros, incluyen temas claves que nos han tocado vivir en el siglo pasado y el actual: el feminismo, las injusticias sociales y raciales, el papel del “glasnost” y la “perestroika” en la caída del sistema comunista, y la creciente importancia de las minorías en Estados Unidos, entre muchos otros. Hay anécdotas reveladoras como cuando Evtushensko relata que Gorbachev le contó que siendo estudiante lo había escuchado a él y a otros jóvenes leer sus poemas, lo cual había cambiado su vida, prueba indudable de la fuerza de la poesía para alterar el curso de la historia.

No debe ser casual que las entrevistas, cada una en tres partes, a los poetas Octavio Paz y Gonzalo Rojas, mexicano y chileno respectivamente, están colocadas en el centro del volumen, pues son sin dudas las de mayor peso. Siempre he dicho que el éxito de una entrevista, ya sea por radio, televisión o escrita, depende del entrevistador. El entrevistado hablará de su vida, su obra, temas que domina perfectamente. El periodista necesita prepararse para la ocasión, tener pensada o escritas las interrogaciones, pero lo que es más difícil, interrumpir al personaje que tiene frente así, retarlo sutilmente, mientras que al mismo tiempo lo hace sentirse cómodo, como si más nadie se fuera a enterar de lo que conversan. Además, el entrevistador establece el ritmo y el tono.

En su introducción, Olga Connor cuenta algunas de sus peripecias y errores en sus primeras entrevistas y como ha ido desarrollando un arte que tiene pocas reglas, y en el que según ella, como en el amor y la guerra, todo es válido. Añádasele su interés, desde muy joven, por la filosofía y el rigor en los análisis de textos que adquirió en sus estudios de doctorado en literatura. Esos conocimientos la hacen conversar con Paz y Rojas a un mismo nivel, incluso mostrándoles sus contradicciones – inevitables en los genuinos pensadores. Ninguno de los dos se ofende. Por el contrario, meditan sus respuestas.

No puede escaparse la presencia de la política, pero no aparece en un primer plano. La historia del exilio surge en varias ocasiones, como en la entrevista a Emilio Estefan; también, en la reseña de la exhibición de “La bella de la Alhambra” de Enrique Pineda Barnet asoma el tema de la reconciliación.

“El arte de la entrevista” de Olga Connor tiene muchas lecturas. En sus páginas disfrutamos la riqueza de cada conversación. En conjunto, dan una visión de las preocupaciones de escritores cubanos y de distintas partes del mundo a fines del siglo XX y principios del nuevo milenio. A su vez, este libro revela mucho de la autora, de su arte para entrevistar, pulir estas conversaciones, enmarcarlas bien y hacerlas fluir con esa difícil facilidad con que se eliminan los artificios. Nos muestra también su dominio del idioma, sus intereses, su cultura, su sentido del humor, su personalidad multifacética. En cierta forma, el libro es asimismo un retrato de Olga Connor, una intelectual comprometida con sus tiempos y la búsqueda de la excelencia.

Esta entrevista también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article189195879.html

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Margarita Oteiza: mi maestra

Publicado en El Nuevo Herald 11-29-2017

Casi todos tenemos la suerte de haber tenido durante la infancia alguna maestra que hemos recordado siempre por su impacto duradero en nuestra vida. Soy afortunada. Tuve varias, entre ellas Margarita Oteiza, mi profesora de inglés en octavo grado en Ruston Academy en La Habana.

Miss Oteiza era entonces muy joven –calculo que no más de 25 o 26 años – alta, esbelta y con una larga y hermosa cabellera negra. No dudo que todos los varones de la clase estuvieran enamorados de ella. Sin alzar la voz jamás, siempre calmada y amable, se daba a respetar. Mañana a mañana estudiábamos ortografía, gramática, expresiones idiomáticas. Si nos portábamos bien, los viernes la maestra nos compensaba leyéndonos obras literarias en la lengua de Shakespeare. Nos sentábamos en forma de semicírculo a su alrededor y la atendíamos como embrujados. Un día nos leyó un cuento de Edgar Allan Poe y sentí una especie de escalofrío. No era por el tema macabro de la narración. Presentí que había topado con algo distinto de lo que conocía hasta entonces.

Con ella, como con todos los maestros en el Ruston, se podía conversar en los pasillos, antes o después de las clases. Le expresé mi curiosidad por el escritor americano y me mandó para la biblioteca donde la Doctora Raquel Romeu me entregó dos libros, uno de relatos cortos de Poe, y otro sobre su teoría literaria. El primero lo devoré en pocas noches. El segundo cambió mi vida. Aprendí las sabias máximas del autor sobre las narraciones cortas: que sea breve y todo contribuya al tema principal; escoger de antemano el tono, el tema, el ambiente (que no es lo mismo que la trama o el estilo); establecer un climax y terminar con un final que sorprenda al lector. En fin, Poe apostaba por el cuento cerrado, donde nada sobrara ni nada faltara. Esas lecturas de mis 13 años me enseñaron a escribir cuentos. Años más tarde, a menudo tuve oportunidad de agradecérselo a Miss Oteiza.

Mucho después he sabido que desde mediados de 1960 hasta principios de 1961 que se fue de Cuba, Margarita Oteiza ayudó a Mr. James Baker, director de Ruston Academy, a recoger y llevar los documentos a casa de los padres que deseaban sacar de Cuba a sus hijos por el programa de Pedro Pan. Cuando por fin llegó a Miami, enseñó inglés a esos muchachos, primero en una casita en Brickell, y luego en el campamento de Matacumbe, bajo un gran árbol y con viejos asientos de ómnibus como improvisados pupitres. Se desplazaba por la US 1 y una carretera de tierra en un viejo carro verde al que había que echarle agua con botellas de Coca Cola porque tenía un hueco en el motor. Se ganó el respeto y el cariño de sus alumnos. En una entrevista de 2010 comentó que le extrañaba el nombre del programa, porque Pedro Pan era un niño feliz, y aquellos cubanitos estaban siempre tristes.

Debió ser una época difícil para ella también. Su esposo Alberto González Recio, que había luchado contra Batista, pronto comenzó a conspirar contra Castro. Salió del país y se unió a la Brigada 2506. Murió en la invasión del 17 de abril. Años después Margarita se casó de nuevo y tuvo los hijos que tanto ansiaba.

Sus vínculos con Ruston Academy, donde estudió desde el quinto grado hasta terminar el Baachillerato y el “High School”, y donde enseñó durante seis años, se mantuvieron siempre. Fue una de las principales organizadoras de primera de las muchas reuniones que hemos tenido los ex alumnos y maestros de ese magnífico centro docente, y presidió primero, y fue miembro desde su fundación en 1992 hasta su muerte, de la Junta de Directores del Ruston Baker Education Instiution, que soñaba con poder reabrir el colegio en Cuba. Hasta el final, lucía su larga cabellera negra.

Hace unos meses, tal vez un año, una compañera de clase me dijo que Margarita sufría de Alzheimer y estaba en un “home”, que a veces conocía y otras no, y que ella no sabía si ir a verla. Le insistí que fuéramos juntas. Nunca me avisó.

Hace pocos días me ha enterado de su fallecimiento a los 84 años de edad. Con ella se me muere de nuevo mi adolescencia, mis años de estudiante en las aulas llenas de luz de Ruston Academy. Pienso en sus hijos. No sé cómo localizarlos. Ojalá llegue hasta ellos y hasta todos sus ex alumnos este adiós adolorido a mi maestra de inglés, a quien siempre agradeceré sus enseñanzas y en especial la de la obra de Edgar Allan Poe, que tanta influencia ha tenido en mi narrativa. Gracias de nuevo, Miss Oteiza.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article186756573.html

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Trump´s Measures On Cuba

Published in Spanish in El Nuevo Herald on 11-15-2017 (Translated by CubaCívica)

We were expecting them. The strange thing is that they took so long. A few months ago, President Donald Trump had announced that the change the rules regarding travel to Cuba. His motives are to destroy everything that was done by the Obama administration, and to please a few politicians and part of the Cuban-American community. In doing so, he believes he will be able to count on the first group in Congress, and on the second, at the ballot box. It is ironic that the new rules whose expressed intention is to jeopardize the Cuban military and favor Cuba’s self-employed people (cuentapropistas) were announced the very same day Trump was in China, all the while ignoring that country’s human rights violations, as well as its barely ethical business practices, both of which he had denounced so often during his campaign.

President Trump announces his new policy towards Cuba surrounded by Cuban-Americans in Miami in June 2017

Relations between the White House and the State Department are not good. There has been a 60% reduction in the number of U.S. ambassadors, and applications for employment with the Foreign Service are down by 50%. There are numerous, important positions that remain vacant. I don’t know if that could be one of the reasons the new measures regarding travel to Cuba are so ridiculous. Even if the Treasury Department is issuing them, it would be logical for it to take the advice from foreign relations experts under consideration.

On the one hand, the first extremely obvious item is the publication of a detailed list of hotels where Americans should not stay, and of products, including even soft drinks, they should not consume because they allegedly benefit the economic interests of the military and former members of the armed forces. On the other hand, a series of services controlled by the Cuban State are accepted and promoted. When American tourists were able to travel alone, they were likely to have many more opportunities to interact with Cuban people than they will from now on, when going in groups. The manner in which these official rules are now written the end result will be exactly the opposite of the original intention was.

The new regulations prohibit tourist from consuming some soft drinks, like “Cachito.” When tourists from any country spend money in Cuba, part of it irremediably goes to the State, and part of it circulates amongst Cubans. There is no doubt that the government benefits from the very moment a currency exchange turns dollars or Euros into convertible currency. However, paladar owners, taxi drivers, waiters, musicians, those who rent rooms in private homes, and many, many more, also benefit from this. Even if someone stays at a hotel that is now forbidden, it may still help the military who are now technocrats, but it will also help the hotel’s employees, who receive better salaries, tips, and the benefit of reading some forgotten magazine left by a guest, or hearing stories from some other guest about what life is like in his or her country.

The new regulations prohibits tourists consuming some soft drinls, such as”Cachito”

When tourists from any country spend money in Cuba, part of it irremediably goes to the State, and part of it circulates amongst Cubans. There is no doubt that the government benefits from the very moment a currency exchange turns dollars or Euros into convertible currency. However, paladar owners, taxi drivers, waiters, musicians, those who rent rooms in private homes, and many, many more, also benefit from this. Even if someone stays at a hotel that is now forbidden, it may still help the military who are now technocrats, but it will also help the hotel’s employees, who receive better salaries, tips, and the benefit of reading some forgotten magazine left by a guest, or hearing stories from some other guest about what life is like in his or her country.

Tourists lunch at El callejón del peluquero.

The more people travel to Cuba, the more the island’s self-employed will prosper. These economic benefits separate the individual from the State because he or she no longer depends on the miserly salary earned at a previously owned stall; he or she also feels freer, in every sense. I’ll say it again: far from benefiting the Cuban people, the current measures hurt them.

The humblest of the self-employed, the bicitaxi driver, benefits from tourism. Photos by Uva de Aragón

There’s more. While we Cuban-Americans can freely travel to the island, U.S. citizens cannot. I believe this is a form of discrimination that has gone on for years, one that should infuriate any American citizen. I fear, however, that soon, there will be new regulations that will also limit travel for those born in the Pearl of the Antilles.

I would like for those who read this column to think on what possible objective these measures might have, since they are cumbersome, difficult to implement, limits the rights of Americans, and no doubt are overwhelmingly detrimental to the Cuban people, who already endure too many scarcities.

Perhaps the Cuban-American politicians who have urged President Trump to make these changes are not really in tune with the community that elected them. It would suffice for them to read surveys conducted by Florida International University (FIU). For example, last year, 67% of Cuban-American voters favored unrestricted travel to Cuba for Americans. I am hopeful that those voters will clearly communicate this to the next election’s candidates.

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Medidas de Trump sobre Cuba

Publicado en El Nuevo Herald 11-15-2017

Las esperábamos. Lo extraño es que han demorado tanto. Ya hace unos meses el Presidente Donald Trump había anunciado que cambiaría las reglas en cuanto a los viajes a Cuba. Sus motivos son destruir todo lo hecho por la administración de Obama, y complacer a algunos políticos y a una porción de la comunidad cubanoamericana. Piensa que así contará con el apoyo de los primeros en el Congreso, y de los segundos en las urnas. Sus propósitos nada tienen ver que con ayudar al pueblo cubano. Es una ironía que las nuevas reglas que anuncian la intención de perjudicar a los militares cubanos y favorecer a los cuentapropistas se dieran a conocer el mismo día que Trump se encontraba en China, y pasaba por alto tanto las violaciones de derechos humanos así como las prácticas poco éticas en el comercio de ese país, que había denunciado a menudo en su campaña.

El Presidente Donald Trump anuncia su nueva política hacia Cuba rodeado de cubanoamericanos en Miami en Junio de 2017

Las relaciones entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado no son buenas. Este año han renunciado un 60% de los embajadores estadounidenses, y las solicitudes para buscar empleo en el servicio exterior han disminuido un 50%. Hay varias posiciones importantes vacantes. No sé si ésa sea una de las causas por las que las nuevas medidas sobre los viajes a Cuba sean tan disparatadas, pues aunque las emite el Departamento del Tesoro, lo lógico es que tomen en cuenta los consejos de los expertos en relaciones exteriores.

Lo primero que salta a la vista es que, por una parte, se ofrece una lista detallada de hoteles donde los estadounidenses no deben hospedarse, y productos, incluyendo hasta refrescos gaseosas, que no deben consumir porque alegan que beneficiarían los intereses económicos de los militares y ex militares. Por otra parte, acepta y estimula una serie de servicios controlados por el estado cubano. Cuando el turista estadounidense podía viajar solo, tenía muchas más oportunidades de interactuar con el pueblo cubano que las que tendrá de ahora en adelante al hacerlo en grupos. De la forma que están escritas las disposiciones oficiales, el resultado será todo lo contrario al que pretende obtener.

Las nuevas regulaciones prohiben que los turistan consuman algunos refrescos como “Cachito”

Cuando los turistas de cualquier país gastan dinero en Cuba, parte va irremediablemente al estado y parte circula entre los cubanos. Sin duda el gobierno se beneficia desde el momento que una casa de cambio convierte los dólares o euros en moneda convertible. Pero se favorecen así mismo los dueños de paladares, taxistas, camareros, músicos, quienes alquilan habitaciones en casas privadas y un largo etcétera. Incluso si alguien se hospeda en un hotel de los ahora prohibidos, podrá ayudar a los militares ahora convertidos en tecnócratas, pero también a los empleados del lugar, que reciben mejores salarios, propinas y el beneficio de leer alguna revista que quede olvidada, o de escuchar de algún huésped historias de cómo se vive en su país.

Turistas almuerzan en el Callejón del Peluquero. Foto; Uva de Aragón

Mientras más personas viajen a Cuba más prosperarán los cuentapropistas. Estos beneficios económicos separan al individuo del estado, pues ya no depende del mísero salario del puestecito que tenía antes, y se siente más libre, en todos los sentidos. Lo repito: las actuales medidas, lejos de beneficiar al pueblo cubano, lo perjudica.

Los cuentapropistas más humildes, como los conductores de bicitaxis, se favorecen del turismo. Foto; Uva de Aragón

Hay más. Mientras que los cubanoamericanos podemos viajar libremente a la Isla, los estadounidenses no. Creo que es una discriminación que ha perdurado por años y que debería enfurecer a cualquier ciudadano de este país. Me temo, sin embargo, que pronto vendrán nuevas regulaciones que limitarán asimismo los viajes de los nacidos en la Perla de las Antillas.

Desearía que los lectores de esta columna también meditaran sobre qué objetivo pueden tener unas medidas tan engorrosas, difíciles de implementar, que limitan los derechos de los estadounidenses y que perjudicarán más que a nadie –y en eso no caben dudas—al propio pueblo cubano, que ya de por sí sufre demasiadas carencias.

Tal vez los políticos cubanoamericanos que han impulsado al Presidente Trump a hacer estos cambios no le han tomado bien el pulso a la comunidad que los eligió. Bastaría que leyeran las encuestas hechas por la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Por ejemplo, el año pasado, el 67% de los votantes cubanoamericanos favorecían los viajes sin restricciones de los estadounidenses a Cuba. Tengo la esperanza de que se los electores se lo hagan saber a los candidatos en las próximas elecciones.

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Un país en crisis

Publicado en El Nuevo Herald 11-1-2017

Nunca antes desde la Segunda Guerra Mundial, la humanidad ha confrontado un reajuste de valores como en estos momentos. Las causas son múltiples, pero hay dos que sobresalen: el incalculable avance de la tecnología y el aumento, igualmente acelerado, de la violencia y el terrorismo.

La revolución tecnológica nos ha traído infinitos beneficios, pero también la necesidad de evolucionar a una nueva realidad que ha alterado el mercado de trabajo, el comercio, la privacidad, el desempeño de importantes profesiones –como el periodismo–, la vida social, y un largo etcétera. El tema es complejo. Intentaremos en esta columna destacar solamente algunos aspectos de este fenómeno en Estados Unidos.

Ambos partidos políticos tradicionales están en crisis. Es decir, en momentos de separación, disputa, acusación, juicio, resolución. En el Republicano, los bandos se pueden visualizar fácilmente. El de los Mitch McConnel y los Paul Ryan difiere mucho del de Steve Bannon. Del lado Demócrata, las ideas más de izquierda de Bernie Sanders se distancian de las centristas de Hillary Clinton o Nancy Pelosi. En este caso, ninguna de las dos tendencias de los Demócratas ha abrazado el populismo extremo que llevó a Donald Trump a la presidencia y que se ha manifestado en menor escala en elecciones de otros países como Alemania y Austria. Ambos partidos distan mucho de los que representaron, por una parte, Eisenhower, Reagan, los Bush, –padre e hijo–, e incluso Nixon; y, por la otra, Truman, Kennedy, Johnson, Clinton y Obama. Independientemente de cuáles admiremos y cuáles nos disgusten, tenían como denominador común una elegancia, un don de gente, un respeto al sistema democrático y sus instituciones, ausentes en la actualidad.

Presidentes anteriores de ambos partidos han tenido como demominador común la elegancia, y el respeto al sistema democrático, ausentes hoy

El Presidentr Donald Trump no surge de la nada. Es un producto de nuestra sociedad. Ser millonario es también parte del sueño americano. Abundan los hombres ricos vulgares, tramposos, pendencieros, racistas, con pocos escrúpulos a la hora de perjudicar a otros, o caminar por esa raya borrosa que se acerca al rompimiento de la ley. Muchos miembros de su base lo admiran porque es el reflejo de ellos mismos, o de lo que quisieran llegar a ser.

El mayor peligro de Donald Trump a la cabeza de la primera potencia del mundo es tanto interno como externo. Reside principalmente en su inverosímil capacidad para mentir, que comienza en su administración –olvidémonos de la campaña– con su insistencia en que asistieron a su toma de posesión más personas que a ninguna otra ceremonia similar en el pasado. La evidencia fotográfica mostraba tan claramente el error de su percepción, que hay que concluir que se cree sus propias falsedades. Se trate de un mentiroso o un mitómano, el resultado es el mismo. Uno de los principios básicos de la democracia es la verdad y la confianza. El Presidente socava día a día ambos fundamentos del sistema.

La leyende de que George Washington era incapaz de decir mentiras muestra cómo uno de los pilares de Estados Unidos ha sido siempre la verdad

Quebranta asimismo estos cimientos porque parece desconocer otro de los pilares de la democracia: la división de poderes. De ahí que no constituya para él ningún conflicto ético destituir a James Comey, jefe del FBI, porque investigaba las relaciones de la campaña de Trump con Rusia; o más recientemente, pedir al Departamento de Justicia que descubra la identidad de un agente del FBI para levantar un dedo acusador contra Hillary Clinton en el tema de la venta de uranio a Rusia.

También la empatía es característica del pueblo americano. Lo vimos recientemente en Houston cuando los damnificados se ayudaron unos a otros durante las inundaciones. El trato del Presidente a dos familias que han perdido parientes muy cercanos en la guerra; y su comportamiento en Puerto Rico tras el huracán Irma, son ejemplos tristes de su incapacidad de sentir el dolor ajeno.

En el espinoso tema del terrorismo y la violencia, habría que analizar su desprecio por la diplomacia, en el caso de Corea del Norte, y su reacción cuando las protestas en Charlottesville — para dar solo dos ejemplos.

No soy la única que piensa así. En fechas recientes muchos intelectuales, incluso en estas páginas, así como varios miembros del propio partido republicano y los ex presidentes Barack Obama y George W. Bush, han expresado similares inquietudes. Como líder del mundo libre, las actuaciones del presidente estadounidense tienen un impacto más allá de las fronteras nacionales. El orden forjado tras la Segunda Guerra Mundial, fundamentado en que la prosperidad y la paz florecen cuando los pueblos viven en democracia, se tambalea.

Según las encuestas más recientes, el apoyo al Presidente Trump ha declinado a un 36%, la cifra más baja de un presidente en su primer año

No es todo culpa de Donald Trump. Si el Presidente es un producto de los valores de al menos parte del país, entonces se impone la necesidad de un análisis profundo de nuestra sociedad. Será sin duda una dolorosa introspección, pero las crisis también pueden servir para encontrar mejores criterios y rectificar rumbos.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article181744511.html

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El sexo y el poder

Publicado en El Nuevo Herald 10-19-2017

A la gran mayoría de hombres y mujeres –siempre hay excepciones—les gusta el sexo. Es parte del instinto humano. Rara es la persona que al ver alguna imagen erótica no sienta el cosquilleo del deseo en la entrepierna. Entre adultos, con pleno consentimiento de ambos, es válido todo lo que enseña el Kamasutra, y más. Si a las relaciones íntimas se les une el amor, pueden resultar en la experiencia más hermosa entre una pareja.

Sin embargo, desde que el mundo es mundo, han existido personas, casi siempre hombres, con desviaciones sexuales. Para algunos. el placer va unido a la excitación producida al causar dolor al otro. Además del sadismo, existe la pedofilia, que es el gusto por fantasías o actos sexuales con niñas o niños, casi siempre entre 10 y 13 años de edad. Otros hombres disfrutan de unirse a prostitutas. A diario hay mujeres forzadas. Los violadores se convierten a veces en asesinos en serie. Lamentablemente, en nuestro Siglo XXI, el secuestro de mujeres obligadas a prostituirse representa un flagelo en muchos países. El sexo, que es parte integral de la naturaleza humana, lleva también a la degradación más torcida y baja.

Los escándalos sexuales abundan en las noticias. Quizás ahora se descubra este tipo de conducta más a menudo porque la privacidad se hace más difícil. Muchas veces queda una grabación, un video, una foto. También, las mujeres se atreven a más, y a la larga, una de ellas habla, denuncia, y le da el valor que necesitan a otras víctimas para contar sus historias.

Tal es el caso de Harvey Weinstein, el magnate de Hollywood, acusado por un creciente número de mujeres de abuso sexual, violaciones. y condicionar el éxito de las carreras de las actrices a los favores sexuales que le ofrecieran. A la gravedad de estas denuncias, se suma una realidad tal vez más cruel: el silencio cómplice de Hollywood sobre las perversidades del poderoso productor. Incluso algunas actrices famosas, a quien Weinstein hizo avances sexuales pero que pudieron escaparse de él, se han mantenido calladas por años, cuando sin duda tenían que saber que otras mujeres menos afortunadas habrían sido sus víctimas. Weinstein contaba con el poder para hacer y deshacer carreras en la industria cinematográfica y lo utilizaba con vileza.

Harvey Weinstein
El famoso poruductor
acusdo de abusos sexuakes

Porque de eso se trata: de emplear una posición de poder para aprovecharse de mujeres, muchas veces jóvenes, indefensas, con el sueño de triunfar, que no saben cómo responder en una situación que al principio les parece imposible que esté sucediendo, y de la que luego no logran escapar. En ocasiones la vergüenza no les permite contarlo; otras veces piensan que no las creerán, como ha sucedido en demasiadas ocasiones.

Reese Witherspoon, unade las actrices famosas que ha lamentado no haber hablado antes de lo frecuente que es el abuso sexual en Hollywood

Lo voy a narrar. Me sucedió una vez, no con Weinstein, naturalmente, sino con una personalidad de Miami, ya fallecida. Yo vivía en las afueras de Washington, y tendría unos 32 años. Este hombre – bastante mayor que yo, y por cierto, feo — viajó a Washington por un asunto relacionado con mi trabajo. Me pidieron que lo ayudara con una traducción. Me citó en una oficina en el centro a las cinco de la tarde. Me molestó conducir en el tráfico de la hora pico y tener que hacerle el favor en horas no laborales, pero nada sospechaba. Todos se iban marchando cuando llegué al lugar. Por fin salió el personaje y me hizo pasar hasta el fondo. En menos de dos minutos lo tenía arriba de mí manoseándome y tratando de besarme. Tuve que usar toda mi fuerza física para defenderme y hasta darle un empujón. Logré correr hasta la puerta de salida. Nunca me he sentido más humillada y asustada. Sin embargo, no se lo conté a nadie. Años después en Miami tuve amistad con un matrimonio, también ya fallecido, íntimos de este hombre y su esposa, que hablaban maravillas de él. Hoy lamento que nunca les conté mi experiencia con su amigo, aunque me pregunto si me hubieran creído.

Uva de Aragón, a los 30 y pico años de edad, cuando sufrí un desagradable intento de abuso sexual

Mi caso no tuvo consecuencias serias. Lo narro como ejemplo de que todas las mujeres estamos expuestas a este tipo de situaciones, en ocasiones en los momentos más inesperados.

¿Por qué hay hombres que utilizan su poder para abusar de las mujeres? ¿Por qué existe una cultura que mantiene un silencio cómplice ante estas ofensas? ¿Son suficientemente severas las leyes para castigar esta forma de explotación? A las mujeres nos toca denunciar siempre, aún a riesgo de que no se nos crea, y ser solidarias unas con otras. El caso de Harvey Weinstein no es aislado. Los escándalos sexuales son demasiado frecuentes, y me temo que hay muchos abusos de los que ni siquiera nos enteramos. Es una verdadera vergüenza.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article179174931.html

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La naturaleza y las sociedades

Publicado en El Nuevo Herald 10-5-20

La cantidad de desastres durante las últimas semanas rebasan lo que nadie hubiera podido predecir. Familias enteras sobre el tejado de una casa esperando que los rescaten de las inundaciones en Houston. Varios ancianos muertos en el sur de la Florida por los efectos del calor y la falta de agua. Niños sepultados bajo los escombros de sus escuelas en México. El mar entrando en El Vedado hasta la calle Línea. La isla de Dominica arrasada por ráfagas de viento. Nuestro querido Puerto Rico al borde de una crisis humanitaria a casi dos semanas del paso de María.

Los mexicanos trabajan contrareloj para rescator a los sepultados bajo los escombros

A las noticias de la prensa, se suman las historias que me llegan de La Habana. La amiga que se pasó doce horas en posición fetal escuchando el viento rugir como un león enjaulado. El viejo poeta que no quiso que lo evacuaran de su hogar en el Malecón y el aire le arrancó la puerta de cuajo. También cayó en pedazos el muro de la casa al lado de la suya. La hija devota a la que le angustiaba cuidar a su padre de 94 años más que a sí misma. Los árboles centenarios arrancados de raíces. Algunos en la capital que se recupera lentamente parecen ignorar o no desean reconocer los grandes daños en el resto de la Isla, especialmente en la costa norte del centro del país. Otros tienen plena conciencia de que vienen tiempos difíciles, que la recuperación es un gran reto para una economía ya con grandes problemas.

El mar inundó las calles del reparto El Vedado en La Habana

Muchas veces he repetido que con tantos adelantos que ha hecho el hombre, no ha logrado defenderse de la Naturaleza, que parece deshacer proyectos de vida de años en cuestión de minutos, incluso segundos. Pero en esta ocasión he pensado que esa premisa es falsa. Dejemos aparte por un momento el tema del calentamiento global, en el cual creo firmemente de acuerdo con las conclusiones de los científicos. El ahorro de los gobiernos, la avaricia de las compañías de construcción no pueden ser excusa para infraestructuras, edificios y viviendas que no resistan los desastres naturales en zonas de huracanas, inundaciones y terremotos.

Si las sociedades le han robado terreno a los mares, si han construido sobre tierras movedizas, si han querido erigir lujosos rascacielos para disfrutar desde sus balcones de la vista de playas y mares, la única solución posible es invertir en cables subterráneos para el sistema eléctrico, en el cumplimiento de códigos de construcción más estrictos, en sistemas de desagüe más eficientes, en generadores que funcionen más tiempo y sean obligatorios en todo hospital y casa para ancianos.

La ayuda del gobierno federal a Puerto Rico ha sido lenta y a cuenta gotas

No es mi intención, ni mucho menos, culpar a las víctimas. Todo lo contrario. Casi siempre los que más sufren en estos desastres son los más pobres, los más vulnerables, porque a la hora de buscar donde vivir no pueden darse el lujo de preguntar qué seguridad les ofrece una vivienda. Y eso sin incluir las improvisadas en el Caribe con techos de guano o el material que se pueda conseguir.

Lo primero ahora es salir de la crisis, especialmente en Puerto Rico. Aunque la ayuda de FEMA ya ha empezado a distribuirse, ha sido a cuenta gotas. Lo cierto es que la reacción del gobierno federal no ha podido ser más lenta e ineficiente. ¿Tendrá algo que ver con que los puertorriqueños, aunque ciudadanos americanos, sean hispanos?

Superada la situación crítica, las instituciones cívicas y todos los ciudadanos tenemos que presionar para que la reconstrucción de Puerto Rico se haga de tal forma que pueda resistir los fenómenos naturales típicos de cada zona. Las mismas exigencias deben hacerse en los Cayos y en todos los territorios de Estados Unidos.

El gobierno mexicano ya parece estar haciendo planes de reconstrucción. En cuanto al futuro a mediano y largo plazo, Cuba me parece la más desamparada, con un gobierno capaz de enviar ayuda a Puerto Rico antes de ocuparse de sus propios ciudadanos, y que pone dificultades para que la Iglesia reciba y distribuya la ayuda que ha recolectado. Hay mucho que el gobierno cubano podría hacer para aliviar la situación, como eliminar temporalmente los costos de aduana para la comida, medicina y artículos de primera necesidad que lleven los cubanoamericanos a familiares y amigos; emplear camiones de cuentapropista para la distribución de la ayuda recibida; liberar de los pagos de arrendamiento a los pequeños agricultores. Esperemos que aunque lentamente algunas de estas medidas se pongan en efecto.

El gobierno cubano podría rebajar los costos de aduana para alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad

La naturaleza puede parecer que se ensaña contra la humanidad, pero en esos momentos es cuando más solidarios debemos ser unos con otros, y cuando los gobernantes de todas partes deben poner la empatía y el respeto a las vidas humanas por encima de intereses políticos y económicos. Ojalá que así sea.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article176590276.html

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