Breve historia del Partido Demócrata

Pubicado en El Nuevo Herald 8-24-2016

En 1824 el Partido Demócrata-Republicano, que gobernaba los Estados Unidos desde principios del siglo XIX, entró en crisis. Se presentaron cuatro candidatos a la presidencia, entre ellos el general Andrew Jackson, que fue quien obtuvo más votos, pero no alcanzó la mayoría. La Cámara de Representantes decidió a favor de John Quincy Adams, según Jackson y sus seguidores, injustamente. Cuatro años después, el partido “jacksoniano” logró la victoria del popular héroe de la Guerra Anglo-Estadounidense de 1812. La toma de posesión consternó a la élite política, que vio llegar a los jardines de la Casa Blanca a una multitud de gente pobre. En 1832 el partido del nuevo presidente se convirtió oficialmente en el Partido Demócrata. Durante su complicada presidencia, Jackson mantuvo un tono moralista contra la corrupción. Creía en verdad que la autoridad del presidente emanaba del pueblo. La “era de Jackson” dejaría su marca en el sistema política de Estados Unidos.

La imagen de Andrew Jackson aparece en los billetes de $20

La imagen de Andrew Jackson aparece en los billetes de $20

Sin embargo, cuando Jackson dejó la presidencia, el Partido Demócrata, muy popular en el Sur, se convirtió cada vez más conservador, y hasta defendió la esclavitud. En 1860 la división entre los demócratas facilitó la nominación de Abraham Lincoln como presidente. Durante la Guerra Civil, los demócratas se fracturaron en los del Sur, que en su mayoría apoyaron la rebelión armada, y los del Norte, fieles a la Constitución y las leyes, como lo fueron también algunos sureños. Al final de la Guerra Civil, los demócratas salieron muy debilitados, y los republicanos más fuertes que nunca. Incluso el Congreso prohibió a los blancos sureños ejercer su derecho al voto, mientras que a los afroamericanos recién liberados se lo concedieron. Los carpetbaggers y calawags del Partido Republicano, corruptos y oportunistas, compraron muchos votos y se hicieron dueños de casi todos los cargos de los estados del Sur. El Partido Demócrata se convirtió en el eterno perdedor, hasta que los sureños recuperaron su derecho al voto, y creció el descontento contra los republicanos por su corrupción.

No fue hasta 1884 que un demócrata, Grover Cleveland, fue electo presidente. Considerado uno de los mejores mandatarios de finales del siglo XIX, rebajó los aranceles excesivamente altos, mantuvo la disciplina fiscal y reguló los excesos de las empresas privadas de ferrocarriles. El próximo presidente demócrata, Woodrow Wilson (1913-1921) además de dirigir al país durante la Primera Guerra Mundial, creó la Reserva Federal de Estados Unidos, introdujo el impuesto sobre la renta, logró leyes laborales que favorecían a mujeres y niños, y combatió contra los monopolios. El Partido se transformaba.

A la investidura de Grosvenor Cleveland como Presidente el 4 de marzo de 1885 acudió una multitud sin precedentes

A la investidura de Grosvenor Cleveland como Presidente el 4 de marzo de 1885 acudió una multitud sin precedentes

El cambio mayor vino durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt, electo como resultado de la Gran Depresión de 1929. Con su New Deal Roosevelt no quería, ni mucho menos, eliminar la economía capitalista. Creía firmemente en el libre mercado. También en que el Estado debía desempeñar un papel mayor del que había tenido hasta entonces. Creó así el llamado estado de bienestar, cuyos resultados más duraderos han sido el sistema de pensiones, o Social Security; el establecimiento de un salario mínimo; y la creación de una alianza con los sindicatos.

Franklin Delano Roosvelt cambió al Partido Demócrata y a los Estados Unidos con la política del "New Deal"

Franklin Delano Roosvelt cambió al Partido Demócrata y a los Estados Unidos con la política del “New Deal”

A la muerte de Roosevelt, su sucesor, Harry Truman, continuó muchas de sus medidas y amplió su visión para favorecer los derechos civiles de los ciudadanos negros, lucha que continuaron John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson. Este último también lanzó una “guerra contra la pobreza”. Entre los programas sociales creados por Johnson, los más importantes han sido los de salud, como el Medicare, para la población mayor de 65 años, y el Medicaid, para los de bajos recursos. La trayectoria de los demócratas en el siglo XX cambió el mapa electoral del país.

Lyndon b. Johnson durante la firma de la Ley de Derechos Civiles de 1968, otro paso importante en el desarrollo de la democracia

Lyndon b. Johnson durante la firma de la Ley de Derechos Civiles de 1968, otro paso importante en el desarrollo de la democracia

La gestión de James (Jimmy) Carter (1976-1980) fue muy problemática en política exteterior, pero hay que reconcer que fue el primer presidente estadounidense que ofreció verdadera importancia a los derechos humanos. Como ex presidente, su labor humanitaria ha sido extraordinaria, siempre a favor de ayudar a los más necesitados.

En 1992 Bill Clinton comenzó su presidencia con idéntica visión, pero cuando el Partido Republicano ganó las elecciones legislativas en 1994, por primera vez en décadas los republicanos controlaron el Congreso, y Clinton hizo girar al partido hacia el centro. Se aprobó la mayor reducción del gasto en programas sociales en la historia del país, y se eliminó el déficit fiscal.

Barack Obama, primer presidente afroamericano, electo en 2008, logró la aprobación de un programa de salud pública universal conocido como Obamacare, evitó la catástrofe económica en cuyo umbral estaba el país, y consiguió que la tasa de desempleo se redujera dramáticamente.

Barack Obama hizo historia como el primer president afroamericano y termina su gestión con un gran porcentaje de aprobación del pueblo estadounidense

Barack Obama hizo historia como el primer president afroamericano y termina su gestión con un gran porcentaje de aprobación del pueblo estadounidense

El Partido Demócrata abarca actualmente toda una gama de sectores ideológicos, pero en el siglo pasado y el presente se ha caracterizado por su preocupación por la justicia social. No tiene el tono moralista de Jackson, pero sí busca, como su fundador, satisfacer las necesidades de la mayoría de los que votan.

Escritora y periodista cubana.

Más de Opinión 

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article97345112.html#storylink=cpy

Publicado en Actualidad norteamericana, Derechos humanos, Elecciones 2016, Historia de Estados Unidos, Política en Estados Unidos, Racismo, Vida en Estados Unidos | 2 comentarios

Disponible edición impresa de “El milagro de San Lázaro”

Ya está disponible en Amazon la edición impresa de mi novela policiaca “El milagro de San Lázaro”, así como la edición electrónica en Kindle.

2pantalla con las dos ediciones

Publicado en Cubanoamericanos, Libros cubanos, Literatura, Literatura latinoamericana, Miami, Mis libros, Mujeres cubanas, Vida de la escritora, Violencia | Deja un comentario

Memoria del silencio, memorias del exilio desde las dos orillas.

Habanero2000

Memoria del silencio
Nuestro primer encuentro fue en el mundo virtual, por estos caminos, sorpresivos e inesperados, de la Internet. Una persona me envío un mensaje por Facebook; Uva de Aragón usó una de tus fotos en un escrito, me envío el link. Contacté a Uva, no para reclamarle. De cierta manera quería darle las gracias por seleccionar mi foto para un escrito, que bien podía hacer mío. A partir de ese instante, quedé atrapado en la magia del buen hacer y sentir de Uva de Aragón, me suscribí a su blog. Sus conocimientos, su forma de expresar sus puntos de vista, convertían cada lectura en una clase magistral. Nunca imaginé que esa clase magistral escaparía un día del mundo virtual, que se haría real e inolvidable. Así una tarde lluviosa de agosto mi amigo Gabriel y yo, llegamos a su casa. Al terminar el encuentro con Uva llevaba en la mente sus…

Ver la entrada original 556 palabras más

Publicado en Viajes | Deja un comentario

El peligro de las masas

Publicado en El Nuevo Herald 8-10-2016

portada-la-rebelion-de-las-masasMuy joven leí “La rebelión de las masas” de José Ortega y Gasset, publicado en 1930, sobre los cambios que el escritor español observaba en la sociedad europea. No me agradó. Más bien me pareció elitista. Creo que no fue solo por mi escasa edad, sino porque a mediados de los 50 en la Habana donde vivía, la muchedumbre aún “ocupaba el fondo del escenario social”.

Poco tiempo después, con el triunfo de la revolución cubana, recordé aquellas páginas y las releí con angustia. Se me quedaron frases como “La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas.” “La rebelión de las masas” se hacía visible en mi País. Mi ansiedad se apaciguó cuando llegamos a la capital estadounidense en 1959. Allí existía no sólo en la vida política sino en lo moral, económico, religioso y social, una escala de valores con la que podía identificarme. Desde entonces he observado, década tras década, cómo en este País y en gran parte del mundo occidental, las reflexiones de Ortega y Gasset alcanzan cada día mayor vigencia.

El filósofo español nos invita en las primeras páginas de su texto a visualizar el cambio en la forma de vestir y de disfrutar de las muchedumbres, y cómo entonces rebosaban de gente común los ferrocarriles y hoteles que antes no solían estar llenos. No puedo ni imaginar qué pensaría ahora si viera a los pasajeros de avión con pantalones de mezclilla llenos de rasgaduras y huecos así como sandalias de goma “flip flops”, audífonos en los oídos, y teléfonos móviles en las manos que continuamente están mirando.

Paradójicamente, una sociedad cada vez más diversa, es también más uniforme. Paseemos por Las Ramblas, Times Square o un centro comercial en Miami, y nos daremos cuenta que todos vestimos igual. El problema no es la homogeneidad, sino la falta de voluntad para mejorar, destacarse. Esa masa social que se ha hecho cada vez más patente la componen, según Ortega y Gasset “todo aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal—por razones especiales sino que se siente “como todo el mundo” y, sin embargo, no se angustia, se siente a saber al sentirse idéntico a los demás”.

Donald Trump se dirige a sus seguidores

Donald Trump se dirige a sus seguidores

Estas opiniones, y muchas más que pueden extraerse del pequeño gran ensayo de Ortega y Gasset, nos llevan al presente de Estados Unidos y de la campaña presidencial de 2016. Recientemente Donald Trump ha cometido disparate tras disparate. En el momento que escribo estas líneas, según las encuestas, casi una tercera parte de los americanos no creen que el temperamento y la capacidad de Trump lo hacen apto para ser Presidente y comandante en jefe, preocupación que han expresado también varias personalidades del Partido Republicano. Hillary Clinton, por su parte, cuenta con 10 puntos de ventaja en intención de votos de los electores.

Son buenas noticias. Asombra, sin embargo, que todavía pueda haber cerca de un 40% de estadounidenses que apoyen a un personaje de trayectoria tan turbia, conducta tan errática, ignorancia tan asombrosa, boca tan sucia, actitud tan fanfarrona como Donald Trump. ¿Cuál es el perfil de quiénes lo respaldan? Principalmente hombres blancos de bajos niveles de educación. Son los miembros más comunes de la masa social que no se valoran a sí mismos y que no hacen esfuerzos por sobresalir del promedio. Las promesas huecas de Trump son como cantos de sirenas en sus oídos.

En las últimas décadas, mujeres, minorías étnicas y jóvenes, aunque vistan y se diviertan de la misma forma que todo el mundo, han sabido labrarse un futuro, sentirse orgullosos de quiénes son, gracias a sus carreras profesionales, su integración al país que los acoge, el éxito en sus estudios. Aspiran a más. Muchos son hace años partidarios de Hillary. Otros no, pero reconocen el gran peligro que sería para Estados Unidos y el mundo una presidencia de Donald Trump.

voting nov 8

Aquella jovencita que juzgó a Ortega y Gasset como elitista, hoy sabe que la búsqueda de la excelencia es el mejor camino para los individuos y los pueblos. Ojalá sean los que comparten estos valores y no esas masas que “por definición no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad” las que decidan los comicios el 8 de noviembre.

Publicado en Actualidad norteamericana, Historia de Estados Unidos, Literatura, Mi columna semanal, Política en Estados Unidos, Vida en Estados Unidos | 4 comentarios

Presentación de mi novela policiaca “El milagro de San Lázaro” en FIU el 8 de Septiembre

uva-de-aragon-book-presentation final 2

Imagen | Publicado el por | 1 Comentario

El ejemplo de Cristian García Clavijo

Publicado en El Nuevo Herald 7/27/10|6

A lo mejor usted ya conoce la historia, porque desde el viernes 21 ha salido en The Miami Herald, The Washington Post, ESPN, CBS, NBC, ABC, la edición digital de este periódico y muchos otros medios de comunicación. Cristian García Clavijo, nacido en Miami, graduado de Belén Preparatory School en el 2013, y linebacker del equipo de los Gators en la Universidad de la Florida en Gainesville, fue a sacar la basura el pasado jueves en el callejón al fondo del bar donde trabaja unas horas a la semana, y creyó ver a una pareja teniendo relaciones sexuales. Su compañero lo grabó en el teléfono. Pero cinco segundos después de regresar al bar, Cristian se dijo a sí mismo: “Esta muchacha está inconsciente. No hay forma que haya podido acceder a lo que está pasando”. Sin pensarlo dos veces, volvió al callejón, tomó por el hombro al muchacho y le dijo que dejara a la chica tranquila. Tras algunas palabras y el intento fallido del joven de responder con piñazos, el agresor y sus amigos, que habían estado observando, se fueron corriendo. La chica, de 19 años, fue llevada al hospital en ambulancia y a su asaltante, de 34, lo arrestaron horas después, gracias al video. Ella aseguró a la policía que no lo conocía y que había tratado de resistir la embestida sexual. Se piensa que el hombre es responsable de otros actos criminales.

Cristian Garcia, No. 56 del equipo de los Gators de la Universidad de la Florida (UF)

Cristian Garcia, No. 56 del equipo de los Gators de la Universidad de la Florida (UF)

Debo decir ahora que Cristian es mi nieto y que toda la familia estamos muy orgullosos de él, y no sólo porque sin medir el peligro que podía enfrentar, sus valores morales lo llevaron a tomar una acción que pudo evitar un mal mucho mayor. Lo que no sabe la prensa es que al principio Cristian no quería que lo entrevistaran. Por casualidad, ese viernes vinieron los cuatro nietos a mi casa, un poco en secreto, para sorprender al abuelo al día siguiente por sus 80 años. Le pregunté a Cristian por qué se le escondía a la prensa. (Literalmente, un canal de TV estaba en la puerta, y no quiso salir.) Me dijo entonces que no se sentía como un héroe, que Dios lo había puesto en el lugar adecuado en el momento adecuado, y que estaba rezando por la víctima, cuyo nombre no conoce. Se lamentaba de que sus amigos la hubieran dejado sola en un bar.

Cristian Garcia  Baile de graduación Belen Jesuit Preparatory Scool Class of 2013

Cristian Garcia
Baile de graduación
Belen Jesuit Preparatory Scool
Class of 2013

No tuve que decirle nada. Él mismo se dio cuenta que eso era lo que debía declarar a la prensa y que podía ser útil si añadía consejos a padres y estudiantes. Así lo ha hecho desde entonces. Precisamente ahora que está al comenzar un nuevo curso universitario, el mensaje que Cristian desea hacer llegar es que los amigos deben cuidarse unos a otros, y que cuando se es testigo de una situación de abuso sexual o de cualquier otro tipo, no se puede dar la espalda. Quizás no todos deben actuar como él, pues si el otro muchacho hubiera tenido un arma, el incidente hubiera podido terminar en una tragedia, pero siempre se puede llamar al 911.

Cristian ha agradecido públicamente a su familia, al colegio Belén y la Universidad de la Florida los valores que le inculcamos. Es una satisfacción para padres, abuelos y educadores saber que no estamos arando en el mar. También pienso que el mérito no es solo nuestro. Desde muy pequeño Cristian ha sido muy disciplinado, y ha actuado con determinación en momentos de crisis. Es un chico con un compás moral innato. La humildad que ha mostrado ante la avalancha de felicitaciones lo confirma.

Deste los nueve años Cristian se trazó la meta de jugar football a nivel universitrio y lo ha conseguido con disciplina y trabajo

Deste los nueve años Cristian se trazó la meta de jugar football a nivel universitrio y lo ha conseguido con disciplina y trabajo

En momentos cuando hay tantas historias de violencia y falta de humanidad, la actuación de Cristian García Clavijo debe servirnos a todos para reafirmar nuestra fe en la sociedad en que vivimos, y especialmente en nuestra juventud.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article91998692.html#storylink=cpy

Publicado en Deportes, Derechos humanos, Educación, Mi columna semanal, Mi familia, Miami, Vida en Estados Unidos, Violencia | 3 comentarios

El reino de la infancia

A Vitalina Alfonso, por su regalo

Casi todos los exiliados, especialmente los que vinimos de Cuba “casi-niños”, al decir de Ileana Fuentes, tenemos una extraña fijación con la casa que dejamos en Cuba. Quizás no sea tan raro. Nos fuimos sin saber que no volveríamos por muchos años, o en algunos casos, nunca. Dejamos allí nuestras cosas: libros, enseres escolares, juguetes, fotos. Sobre todo, en aquellos salones, habitaciones y jardines quedaban los recuerdos de nuestras breves existencias hasta ese mismo momento. No podíamos ni sospechar que todo cambiaría para siempre.

Nuestra antigua casa en la Calle 42 # 115 en Miramar

Nuestra antigua casa en la Calle 42 # 115 en Miramar


Perdimos un proyecto de vida que algunos teníamos claro desde muy jóvenes; perdimos crecer en nuestra ciudad, rodeados de la familia extendida y los amigos de toda una vida; perdimos acceso al apoyo de nuestro País; a desarrollarnos en nuestro idioma y nuestra cultura. Perdimos una Patria, que es mucho más que un himno y una bandera.

Todo eso lo sabemos, y sin embargo, es la casa lo que más nos duele, aunque desde entonces hayamos vivido en otras, posiblemente hasta mejores. ¿Por qué? Para un niño el hogar es mucho más que paredes, ventanas, muebles. Es el beso de la madre que se acerca silenciosa mientras dormimos. Es la sonrisa del padre cuando traemos buenas notas. Es Nochebuena; mañana de Navidad; fiestas de cumpleaños, juegos con primos, amigos, hermanos; horas tranquilas coleccionando sellos o descubriendo el placer de la lectura; es el perrito que nos recibe con alboroto; es la merienda de guayaba y queso o de la natilla que mandó la abuela; es el día que llegó a la casa un bebé recién nacido, aquel hermano o hermana perfecto como un milagro; es la rueda rueda en el jardín, la suiza en la acera, la bicicleta por el barrio. En esa casa es donde aprendimos a bailar, donde tal vez nos dieron el primer beso, donde nos tomábamos de la mano con el noviecito de la adolescencia. Allí lloramos por vez primera la muerte de un ser querido. Allí, antes de irnos, escuchamos a nuestros padres hablar bajito preocupados por el futuro de Cuba, y casi en secreto, como si fuéramos fugitivos, preparar nuestra salida del País.

Cpn mi madre Uva, mi abuela Lila, mi tía Sara y mi hermana Gloria en el jardín de la casa, circa 1957

Cpn mi madre Uva, mi abuela Lila, mi tía Sara y mi hermana Gloria en el jardín de la casa, circa 1957

La casa de Cuba es el castillo de nuestra infancia recreado en la memoria.

Celebrnado un cumpleaños con mi hermana Lucía

Celebrnado un cumpleaños con mi hermana Lucía

Los que volvemos siempre visitamos la antigua casa. A veces nos dejan entrar y son amables. Otras no. Algunas están igualitas pero en mal estado. Otras cambiadas y bien conservadas. Son y no son lo que eran. Siguen nuestras en la memoria, pero la realidad nos desmiente.

Nuestra casa es actualmente la Embajada de Gambia. En mi último viaje a Cuba el Embajador y sus colaboradores tuvieron la amabilidad de recibirme, de querer saber sobre los que habíamos vivido allí, de servirme café, de hacerme sentir que aquella era todavía mi casa, de enseñarme cada rincón. Se los agradezco en el alma. Tomé fotos. Conversé con ellos. Les hice cuentos. No lloré.

Algunas cosas permanecen iguales. Otras no. Por eso no compartí todas las fotografías con mis hermanas. Supe enseguida que lo que más me había afectado no era lo que estaba igual, sino lo que había cambiado. Han renovado cocina y baños, han cambiado algunos pisos, hay cortinas donde antes entraba el sol y la brisa. Hay plazas de parqueo en vez del jardín para que los niños jugáramos. Han quitado los árboles de anón que sembró mi padre.

Me alegra el magnífico estado de la casa, el cariño que le tienen, el que me expresaron. Pero yo sigo recordando el hogar de hace más de cincuenta años. Donde ahora hay oficinas, estaban nuestras habitaciones, nuestra vida más íntima, el diario ir y venir de nuestra familia.

Tampoco el barrio es igual, aunque esté la misma farmacia enfrente, el mismo centro comercial La Copa a media cuadra. Quizás por eso, desde esa visita en Febrero, no he podido escribir al respecto. Ver la casa cambiada, aunque sea para mejor, fue como perderla de nuevo.

La esquina de mi casa ahora tiene mi nombre

La esquina de mi casa ahora tiene mi nombre

Entonces ayer me traen de La Habana un regalo que me manda Vitalina Alfonso, editora, ensayista, amiga del alma. Aquí lo tienen. Es un mogote en miniatura de la esquina de mi casa. Lo llevo afuera y lo retrato sobre el asfalto. Lina le ha puesto mi nombre a la calle 42 y la Avenida 3era en Miramar, a un tiro de piedra del No. 115 donde crecí. Y ese regalo enviado con tanto amor, con tanta comprensión de alguien que ha estudiado mi obra y la de muchos en la diáspora, me llega como un abrazo solidario, como un mensaje de comprensión, desde dentro de la Isla y desde otra generación, de alguien que entiende el valor simbólico de la pérdida de una casa, que es, en verdad, el reino de la infancia que ya nunca será.

Calle 42 y Avenida 3ra en Miramar. A mano derecha, pintada de beige, se ve al costdo de mi antifua casa

Calle 42 y Avenida 3ra en Miramar. A mano derecha, pintada de beige, se ve al costdo de mi antifua casa

Gracias, Lina. Las cosas no son hasta que las nombramos. Ahora sé que esa esquina por donde paseé en bicicleta, a las que nos acercábamos en el auto ansiosos ya de llegar al hogar, sigue siendo mía y en ella, como en todo el barrio y como en mi antigua casa, continúa mi esencia y las de todos los que allí vivimos. Ella sigue siendo tan nuestra como nosotros de ella. Nada tiene que ver con títulos de propiedad. . Es una pertenencia del espíritu que ni siquiera los escritores sabemos explicar bien, pero que los que han vivido experiencias similares sabrán entender. Mi casa de Cuba continúa siendo el hogar de mi alma de niña. Es suficiente.

El alma de la niña que fui vive aún en el reino de su infancia

El alma de la niña que fui vive aún en el reino de su infancia

Publicado en Crónicas de viaje, Cubanoamericanos, Diáspora cubana, Historia de Cuba, Mi familia, Mujeres cubanas, Reconciliación de los cubanos, Vida de la escritora, Vida en Cuba | 3 comentarios