A mi nieto Cristian en vísperas de su boda

Cristian y Kristen. Los dos con el mismo apellido, García. Parece una unión hecha por Dios. Se conocieron en el último año de secundaria. Y desde entonces no ha habido otro amor para ninguno de los dos. Llevan ya cinco años de novios. Ambos han alcanzado muchos logros en ese tiempo. También han viajado y pasado ratos felices juntos. Algunas peleas habrán tenido, me imagino. Aun así, a medida que se acerca el día de la boda, más y más, parece un matrimonio divino.

Pero no lo es. En la iglesia católica, el matrimonio es el único sacramento que el sacerdote no oficia, sino que es un contrato de por vida entre un hombre y una mujer para el bien de ambos y de los hijos que traigan al mundo.
Es igual en la iglesia episcopal. Los novios intercambian sus votos ante Dios y la Iglesia, y reciben Su bendición para cumplirlos.

Como todo en la vida, para triunfar, se necesita la gracia de Dios, pero tener un buen matrimonio depende de ustedes. Y el matrimonio, querido Cristian, es como una planta delicada que necesita constante cuidado. Hasta una ráfaga de aire o un pequeño gusanillo puede dañarlo.

Una de las cosas más importantes en el matrimonio es confiar el uno en el otro. Y para ello es necesaria comunicación y honestidad. No es cuestión solo de no decir mentiras, sino de compartir sueños y preocupaciones, planes y temores. Ser fiel es mucho más que no tener una relación fuera del matrimonio. Tomen juntos las decisiones importantes, no dejes que nadie hable mal de tu esposa delante de ti. Sé leal en la vida cotidiana, en las cosas pequeñas, y en otras mucho mayores, como aceptar los defectos el uno del otro.

Los dos son bellos, jóvenes, inteligentes. Pero no perfectos. Si haces algo que a Kristen no le gusta y se queja, escúchala. Y trata de ser mejor. No hay nada más admirable que cambiar una forma de comportarnos para hacer feliz a la persona amada.

Habrá presiones de trabajo, de ambas familias, de la vida misma – cuentas, amigos, hijos—pero siempre mantengan un espacio que sólo ustedes dos compartan. Y no quiero decir un espacio físico, sino un lazo de intimidad expresado en una broma, una mirada, un beso. El amor es una conspiración de dos personas contra el mundo.

Las mujeres somos de Venus. Nos gustan los detalles. Somos unas románticas incurables. No permitas que la rutina ni la tecnología te hagan olvidar esos aparentemente pequeños gestos que nos gustan tanto a las mujeres – las flores inesperadas, la notica en el refrigerador, el roce de las manos en el momento apropiado.

Y tanto como necesitan cuidar ese nexo especial que comparten, cada uno requiere de su propio espacio. No la celes. Los celos pueden ser muy destructivos. No son buenos para una pareja.

Eres un verdadero caballero y no tengo que recordarte que siempre trates a tu esposa y a todas las mujeres con respeto y bondad. Habrá desacuerdos. Es parte de la vida. Mi consejo: nunca se vayan a dormir sin hacer las paces. No permitas que una pequeña pelea continúe al día siguiente, porque se puede convertir en resentimiento. No hay nada que el amor no pueda curar, y mientras más pronto, mejor.

Aprende a ceder. No siempre vale tener razón. También hay que ser generoso. Recibirás en la medida en que sepas dar.

Espero que Dios los bendiga con hijos y comenzará entonces una nueva etapa de tu vida. Estoy segura de que serás un gran padre, pero no por ello disminuyas sino por el contrario aumenta la atención que debes tener con tu esposa.

Que estés casado no quiere decir que no me puedas llamar a cualquier hora del día o de la noche, solo para conversar, pedir mi opinión o, porque por intuición, aunque no me lo digas, sabré si necesitas algo. Tu abuela siempre está dispuesta a ayudarte. Lo sabes.

Me hace mucha ilusión tu boda. Ya siento que gano una nieta.

El 4 de enero de 2019 será uno de los días más felices de la vida de ambos. Una hermosa boda es solo el principio de un largo viaje juntos. Mi deseo es que sea abundante en dichas, salud, logros, viajes, hijos, mucho amor e infinitas bendiciones de Dios.

Yo te doy la mía, nieto querido.

Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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