Réquiem por el Dr. Horacio Aguirre

Publicado en El Nuevo Herald 9-20-2017

“como se viene la muerte
tan callando”

Jorge Manrique, “Coplas a la muerte
de su padre”

Dr. Horacio Aguirre
1925-2017

Falleció el 8 de septiembre en esta ciudad de Miami, el Dr. Horacio Aguirre, fundador y director por muchos años de “Diario Las Américas”. Los periódicos dieron la noticia y sus datos biográficos, pero en medio del desastre del huracán Irma su defunción no tuvo la resonancia que merece. Según Octavio Paz las personas suelen morir como han vivido. Así lo hizo Don Horacio. Hombre de profunda fe religiosa, estaba preparado espiritualmente, y se nos fue a los 92 años, “tan callando”, con la discreción que lo caracterizó en vida.

Aguirre fue un precursor y pilar de la prensa en español de Estados Unidos, un miembro clave en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una presencia serena y conciliadora en un Miami a menudo convulso y herido. No puede escribirse la historia del exilio cubano, ni de las comunidades en Miami de Nicaragua, Venezuela y otros pueblos de “Nuestra América”, sin consultar los archivos de “Diario Las Américas”. Desde los primeros años del destierro, en sus páginas escribieron cubanos de varias generaciones y tendencias políticas: de un Rafael Guas Inclán a un Carlos Márquez Sterling; de un José Ignacio Rivero a un Guillermo Martínez Márquez; de un Humberto Medrano a una Anita Arroyo. Brillaron las plumas de los José Ignacio Rasco, las Josefina Inclán, las Hilda Perera. Los que llegaron años después también fueron acogidos, como Luis de la Paz, Ricardo Bofill y Álvaro Alba. La lista sería interminable. En su redacción se destacaron, de forma distinta, Ariel Remos, Luis Mario, Guillermo Cabrera Leyva, Humberto Castelló, entre otros. Compartieron responsabilidades con él, sus hijos Alejandro, Helen, y Carmen María.

En cuanto a mí, lo digo con orgullo y gratitud: “Diario Las Américas” me dio la oportunidad de comenzar la carrera periodística que desde niña soñaba y que nunca pude estudiar ni ejercer en mi Patria.

Todo acto político o cultural merecía una reseña en el “Diario”. En sus páginas pudimos ver reflejada nuestra identidad verdadera; no la que hablaba en inglés y se adaptaba para poder estudiar, trabajar, abrirse paso, sino la esencial e íntima, de donde veníamos y a donde queríamos regresar.

“Diario Las Américas” se fundó un 4 de julio, fecha en que se celebra la Independencia de Estados Unidos. Representó cabalmente los valores más elevados de la nación soñada por Jefferson, así como de las democracias modernas. No es de extrañar que la libertad de prensa haya sido su mayor obsesión. El periódico se ha mantenido latinoamericano en su idioma, su cultura, su estilo. Tradicional y moderno a la vez, fue con el Dr. Aguirre una empresa de familia en la que todos en la comunidad tuvimos voz. No era amigo de estridencias sensacionalistas, ni polémicas destructivas. Abierto a todas las ideas, mantuvo siempre una línea editorial conservadora, en el más noble sentido del vocablo.

El periódico en gran medida mostró las cualidades de su director. Aguirre a todos respetaba, y por todos era respetado. Fue una figura pública que sin embargo resguardaba su vida privada. Rara vez aparecían fotografías de sus hijos y nietos. La presencia de Don Horacio en el “Diario”, como en la comunidad, se imponía con suavidad, por el peso de su autoridad moral.

En su trato, en su forma de expresión, Horacio Aguirre combinaba el barroquismo latinoamericano con la brevedad de los sajones. No fue hombre de gestos ni palabras exuberantes. También supo sufrir en silencio. Su amistad, sus callados gestos de afecto, iban calando en el corazón de los que tuvimos el privilegio de tratarlo. La discreción, virtud rara, presidía sus actos. Nadie jamás le habrá escuchado un chisme. Su elegancia iba más allá del traje siempre recién planchado. La suya venía de adentro, del espíritu.

Incansable promotor de proyectos culturales como Florida Grand Opera, Miami Museum y muy en especial Pro Arte Grateli, fue un Quijote moderno, que pluma en ristre, luchó a favor de los valores morales, democráticos y culturales en que creía firmemente.

Recibió múltiples premios, pero me atrevo a asegurar que su mayor orgullo era la hermosa y digna familia que creó junto a su inseparable Helen. A todos sus miembros envío mi abrazo más sentido.

Mucho le debo en el orden personal. Siento que con él se me mueren de nuevo mis padres, de quien fue amigo entrañable. Su figura patriarcal no me protege ya. En las páginas de “Diario Las Américas” me hice periodista, y en este adiós adolorido, sólo puedo ofrecerle que seguiré como he hecho siempre, dando lo mejor de mí misma a mis columnas. Es el modesto tributo que puedo rendirle.

Este artículo también puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article173987981.html

Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Actividades culturales, Actualidad norteamericana, América Latina, Derechos humanos, Diáspora cubana, Educación, El Español, Mi columna semanal, Miami, Noticias internacionales, Periodismo, Vida de la escritora. Guarda el enlace permanente.

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