Con mi dinero, no, señor Presidente

Publicado en El Nuevo Herald 3-8-2017

El discurso del Presidente Donald Trump al Congreso el pasado 28 de Febrero recibió merecidos elogios por el tono sereno que utilizó, y por adherirse casi en su totalidad al texto que le redactaron sus ayudantes para la ocasión. En el caso de cualquier primer mandatario estadounidense no hubiera sorprendido; pero en el del poco ortodoxo hombre de negocios, se trataba de un cambio significativo que hizo que muchos se sintieran esperanzados de que en lo adelante Trump se comportaría al fin como un Presidente. La ilusión duró poco. Al día siguiente comenzaron los escándalos sobre las conexiones con Rusia de miembros de su administración. Enfurecido, Trump denunció al Presidente Obama por haber estado espiando sus comunicaciones telefónicas cuando era candidato. El famoso discurso quedó en el olvido.

Es una vergüenza que el Presidente Trump, para distraernos de la realidad creando noticias falsas, haga acusaciones tan serias contra el Presidente Obama, sin datos que las sostengan. También es una pena que el vértigo en que vivimos entre las noticias reales y las inventadas, nos haya llevado a olvidar el contenido del reciente discurso presidencial. Pese a las buenas calificaciones que merezca por la forma en que habló, hay mucho en el contenido de sus palabras que alarma. Tomemos un solo aspecto. Trump desea aumentar el presupuesto del Departamento de Defensa en $54 mil millones (billones, en inglés) a costa de recortes en el Departamento de Estado, ayuda a otros países y rebajas en otras agencias civiles. Cree que es la forma en que no se perderán más guerras, y que Estados Unidos recobrará el respeto internacional que merece.

Se equivoca, Sr. Presidente. Nadie, en verdad, cuestiona el poderío militar estadounidense, que está en una categoría única, superior a la de todos los demás países. Nuestro presupuesto militar en 2015 fue nueve veces el de Rusia, y tres veces el de China. Ninguna de las dificultades que ha enfrentado Estados Unidos en el último cuarto de siglo se debe a que sus fuerzas militares sean pequeñas o débiles. Pregúntele a Robert Gates, que cuando era Secretario de Defensa en 2007, dijo en una conferencia: “Una de las lecciones más importantes de las guerras en Iraq y Afganistán es que el éxito militar no es suficiente para ganar.” Consulte con el General David Petraeus. Cuando el periodista Fareed Zakaria le preguntó durante uno de los momentos más difíciles de la guerra en Irak, si preferiría más tropas, respondió que “Desearía que tuviéramos más funcionarios en el servicio diplomático (…)” Explicó que el mayor problema era el sectarismo ente shiítas y sunitas, árabes y kurdos. Y añadió: “Necesitamos ayuda con esos temas. De lo contrario estamos en manos de sargentos de 22 años para resolverlos. Son muchachos estupendos, pero no conocen en realidad la historia, el idioma, la política…”

El Pentágono, en las afueras de Washington, D.C., es la burocracia mayor y más costosa del mundo.

A estas alturas cualquier analista sabe que los adversarios de Estados Unidos no pelean tanque a tanque, nave a nave, soldado a soldado. Las tácticas de las guerras modernas no son simétricas. Sus armas son el terrorismo y el mundo cibernético. No hay forma de justificar asignarle más dinero al Pentágono, la burocracia más grande del mundo, que según un informe reciente poco discutido, podría ahorrar $125 mil millones de dólares en cinco años si eliminara las muchas operaciones ineficientes de sus 3 millones de empleados. A Gates le gustaba decir con ironía “Tenemos más personas en las bandas de música militares que oficiales en el cuerpo diplomático.” No le faltaba razón. Hay solo 13,000 empleados en todo el servicio diplomático comparado con 742,000 civiles en el Departamento de Defensa.

¿Por qué? Existen intereses creados, compañías grandes y multibillonarias para las que construir armamentos es un negocio redondo. Por ejemplo, se ha dicho que venden al Pentágono un tornillo pequeño en $5.00 ¿Estarán Trump y sus amigos entre los que suplen de armamentos a los militares? Imposible saberlo con la poco información que ha habido sobre las finanzas del nuevo Presidente. Otra vergüenza.

Gráfica del presupuesto de gastos de Estados Unidos en 2016 según Politifact

Somos nosotros, los que pagamos impuestos, quienes financiamos el presupuesto nacional. Después de los gastos para la salud y la seguridad social, el renglón mayor es el de Defensa: dieciséis centavos de cada dólar, en comparación con 3 centavos para educación. ¿Cómo se mide el valor de un arsenal de misiles en comparación con una población bien instruida?

Con mi dinero, no, Sr. Presidente. No necesitamos más armas, sino maneras más sensatas de actuar en el mundo y en el país. Claro, quizás usted no me entienda…

Este artículo tambiém puede leerse en http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article136755138.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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7 respuestas a Con mi dinero, no, señor Presidente

  1. Coky Michel dijo:

    Cinco estrellas!

    Sent from my iPhone

  2. Cristobal Diaz Ayala dijo:

    Muy bueno que trates un tema casi tabú en los Estados Unidos: el cuarto poder, que de hecho constituye el ejército, que cubierto con el manto impenetrable de “la seguridad nacional”, dispone a su libre albedrío de sumas extravagantes, ya que ni el congreso, ni el presidente, se atreven a cuestionar proyectos multimillonarios, que cubiertos con el manto de secretividad de “‘la seguridad de la nación”, presenta el pentágono y se aprueban sin rechistar. Creo que Trump está buscando su complicidad, ya que a estas alturas, debe temer que se le haga un atentado, como sabemos le ha sucedido a más de un presidente norteamericano; es difícil que eso ocurra en su caso; su otro posible enemigo es el impeachment, que es un proceso lento, y todavía no hay fuerzas suficientes dentro del poder legislativo para lograrlo; y la tercera posibilidad es que ante una crisis de seguridad nacional, que el Pentágono detecte como cierta y Trump no quiera seguir sus indicaciones, los militares tomen el poder… Parece inaudito, pero todo es posible, y al parecer, Trump se está curando en salud, tratando de sobornar al Pentágono…CDA

  3. Armando Carvallo dijo:

    Estupendo analisis… como dijo Coky Michel: ¡5 Estrellas!

  4. cecilio1942 dijo:

    Gracias, Uva. Comparto la opinión del amigo Cristobal y recuerdo las palabras de Dwight D. Eisenhower en su discurso de despedida a la nación, el 17 de enero de 1961: «En los consejos de gobierno, debemos evitar la compra de influencias injustificadas, ya sea buscadas o no, por el complejo industrial-militar.» Saludos

  5. Silvia Garcia Sierra dijo:

    Muy bueno Uva y buen documentado, detalle del que adolecen todos los articulos, o mejor dicho los twitters de nuestro actual presidente. Creo que la unica solucion por el momento es alzar la voz cada vez que se pueda para denunciar esta oligofrenia que rige la cabeza de esta mandatario y neutralizar todos los proyectos sin sentido que esta proponiendo y que van en detrimento de nosotros los ciudadanos de a pie y de nuestros bolsillos. Todo puede suceder hasta lo impensable: atentado, impeachment, esto ha escalado a alturas nunca vistas antes y en este pais, a diferencia de otros, (bueno no puedo olvidarme de los franceses que la cortaron la cabeza a la reina y derrocaron la monarquia aboluta) la historia ha demostrado que cuando de rebelion se trata la cosa es al duro y sin guantes.

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