También el Sol tiene manchas

Publicado en El Nuevo Herald 11-18-74

Mi admirado colega Andrés Reynaldo ha escrito recientemente que en Cuba no está cambiando nada, y que quienes insistimos en ser los “heraldos del cambio-fraude” no somos tontos, ni brutos, ni posiblemente oportunistas, sino “una manifestación tardía, vergonzante y en ocasiones pueril de nuestra cultura revolucionaria”. Quizás el brillante periodista ha caído en la trampa de confundir el régimen con el país.

Es posible que inicialmente el gobierno cubano sólo haya modificado lo que no le ha quedado más remedio. Sin embargo, aun con la resistencia de ciertos sectores, Cuba sí está cambiando; despacio quizás, eppur si muove.

Hace tiempo que sus ciudadanos se despojaron de la retórica marxista. Ya ni los viejos defienden con ardor aquella Revolución por la que hicieron tantos sacrificios. Los hijos se les han ido. Los nietos están creciendo en Miami o Madrid. Hoy más cubanos mantienen pequeños negocios. La mayoría tiene más contacto con el mundo exterior. Hasta los disidentes ya pueden viajar. Algunos cuentan con páginas en Facebook y blogs. Portan celulares. Se comunican por correo electrónico. Venden y compran “paquetes” con información del internet. En la Rampa o el parque Céspedes de Santiago, cientos de personas se comunican por Wi-Fi con sus parientes y amigos en el extranjero. Incluso, usando la aplicación IMO, pueden verse.

El periódico 14 y medio, que dirige Yoani Sánchez, evidencia los cambios. En un número reciente aparece un artículo titulado “El Biky, un nuevo espacio para la clase emergente” sobre una cafetería-restaurante en Infanta y San Lázaro, que hace pensar que no puede ser del gobierno, dado el entusiasmo y la cortesía de los empleados. Otro trabajo, firmado por Sánchez, “La rebelión de Liliput”, se refiere a una columna publicada en Tribuna de La Habana. Su autor, Alexander A. Ricardo, critica en un “texto metafórico pero certero” el estilo de vida de Antonio Castro, hijo menor de Fidel. Otra crónica está dedicada a los preparativos para celebrar Halloween a la cubana, el negocio que genera, y el embullo con que los jóvenes adoptan esta tradición foránea, pese a la reticencia del oficialismo. Los cubanos, en fin, buscan desaforadamente dar el salto a la modernidad.

Tratar de ayudarlos, pese a lo que aún no ha variado, dista mucho de ser un síntoma de nuestra larga tradición de violencia política, sino, por el contrario, un giro hacia una búsqueda de procesos de evolución, no revolución. Es un ejemplo de realpolitik. Pueril es creer que “el cambio” sucederá en un día.

En un trabajo anterior, Reynaldo asegura que no cree en la reconciliación y el perdón, sino en la memoria y la justicia. No son conceptos reñidos. Los primeros –para mí, al menos– han sido resultado de un proceso interno, personal, que incluye el compromiso de contribuir a la recuperación de una memoria histórica que comprenda al exilio. La justicia es importante, pero no estará en nuestras manos, sino en la de instituciones. Y en las de la Historia. Inevitablemente, tendrá manchas, como el Sol.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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5 respuestas a También el Sol tiene manchas

  1. Armando Carvallo dijo:

    Amén…

  2. machuelo dijo:

    Uva me parece muy apropiado tu comentario. Lentos y a contracorriente se producen cambios en Cuba, no porque el régimen los auspicie sino debido a que no le queda otro remedio, lo cual no garantiza, por supuesto, que no se produzca otra ‘ofensiva revolucionaria’, ‘proceso de rectificación de errores’, o ‘rectificación de la rectificación’ y que aquellos que hoy levantan cabeza por cuenta propia no sean despojados del fruto de su trabajo como antes lo fueron sus antepasados.

    • uvadearagon dijo:

      Naturalmente que no hay garantías de lo que sucederá en el futuro. Por eso creo que lo más importante –y es labor que hace la Iglesia y algunos en Cuba y en la diaspora– es forjar ciudadanos que en la Isla luchen por sus derechos. Cuba necesita que los jóvenes vuelvan a tener fe en su país, se queden, trabajen, tengan hijos, o el problema mayor que afrentará –bajo cualquier gobierno– sera la falta de fuerza laboral, que es la riqueza más importante. Hay otros escenarios también temibles, como que Cuba caiga en la órbita de influencia rusa o china, o, dessaparecido los Castros, en el narcotráfico. Creo que estos temores, además del de un éxodo masivo, han sido algunas de las razones que han impulsado el cambio en la política de EEUU.

  3. cecilio1942 dijo:

    Muy estimada Uva: tu eres de la pocas personas, respetando -no puede ser de otra manera en los países democráticos- las opiniones divergentes, que planteas los problemas de manera de tan objetiva y, a la vez, tan humana, que no puedo sino expresar mi admiración y solidaridad con los mismos. Saludos

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