Padura: Cronista de su tiempo

Publicado en El Nuevo Herald 6-17-2015

Nacido en Cuba en 1955, Leonardo Padura es el cronista de sus tiempos. Su alter ego, el detective Mario Conde, conoce bien la sólida amistad entre antiguos compañeros de aula; los jóvenes que envejecen y engordan atrapados en una silla de ruedas por causa de la Guerra de Angola; las noches de ron barato y música sublime que hace escapar de un chata realidad; las aventurillas eróticas –algunas solo imaginadas– que dejan un sabor amargo; las madres que con imaginación y sacrificio, hacen de la cena de cada noche un milagro culinario. El famoso detective cubano es un nostálgico que se aferra a los recuerdos y al sueño de ser escritor en vez de policía. Lucha en su interior por reconciliarse con los demonios de una generación derrotada.

Padura produce las historias “escuálidas y conmovedoras” que sueña Conde, el escritor frustrado, y nos va mostrando el peso de la desilusión de sus congéneres, que sólo se combate con dosis de alcohol, café y amistad, para espantar la efímera visión, siquiera en lo más íntimo del yo interior, de que las cosas pudieran haber sido distintas.

Por el camino, Padura/Conde nos ha dado un retrato devastador de la sociedad cubana: el machismo corrosivo, el maltrato a los homosexuales, la corrupción de altos miembros del gobierno, la avaricia que lleva a matar y morir, el sexo sin amor, la estoica vida de figuras de la cultura, marginadas por sus ideas u orientación sexual. En las novelas negras de Padura, lo más negro no es el crimen, sino todos los submundos adonde la investigación lleva al detective. Con todo, el autor se acerca a sus personajes con respeto y una compasión que se detiene antes de llegar a esa lástima que linda con el desprecio.

Sus últimas novelas han llevado a Leonardo Padura al plano de la gran literature universal

Sus últimas novelas han llevado a Leonardo Padura al plano de la gran literature universal

Sus tres últimas obras —La novela de mi vida, El hombre que amaba a los perros y Herejes—marcan un giro ascendente en su producción literaria. Por sus distintos planos narrativos, por la investigación histórica que conllevan, por los escenarios y tiempos distantes, se trata de novelas de una complejidad mucho mayor que las anteriores. Lo han colocado en el plano de la gran literatura y contribuido a que haya sido galardonado hace pocos días con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, “por la soberbia aventura del diálogo y la libertad”, según palabras de los jueces.

La frase no puede ser más exacta. Su obra es un diálogo del autor/personaje consigo mismo; entre generaciones y clases sociales (que las hay); entre las apariencias y la existencia cotidiana; entre la vida en su esencia más frágil y la muerte sorpresiva. Más allá de su pueblo de Mantilla y de la Isla, Padura ha logrado viajar, literal y metafóricamente a otras tierras, y más difícil aún, a otras eras históricas. Pero sus escapadas en jet o máquina del tiempo son siempre ilusorias. Al final, nos llevan de regreso al mismo lugar. Sus personajes, tan distintos, son siempre el hombre que se repite, enfrentando los límites.

No hay ser humano más libre en Cuba hoy que Leonardo Padura, aunque en ocasiones sufra dificultades, le censuren películas y apenas le dediquen unas líneas en Granma para reseñar el reconocimiento mayor a la literatura cubana desde que Guillermo Cabrera Infante recibiera el Premio Cervantes en 1997.(1) La suya es la libertad que encierran las historias profundamente adoloridas de una generación signada por el desengaño, que acaso encuentre su reivindicación en dejar testimonio, en contar la descarnada crónica de sus tiempos a través de la pluma del escritor.

Padura rodeado de amigos y admiradores. Miami 2014. (Elena y Carmelo Mesa Lago, Silvia Figueroa, Leonardo Padura y Uva de Aragón)

Padura rodeado de amigos y admiradores. Miami 2014. (Elena y Carmelo Mesa Lago, Silvia Figueroa, Leonardo Padura y Uva de Aragón)

Padura, de Madrid a Miami, de Nueva York a Nuevitas, de Barcelona a París, de Los Ángeles a Matanzas, tus lectores y amigos aplaudimos con júbilo. Que llegue hasta Mantilla nuestro abrazo cálido. ¡Bravo!

(1) La frase debería decir “la narrativa cubana” y no la “literatura cubana” porque en Poesía el Premio Reina Sofía fue concedida a Fina Garcia Marrúz en 2012, y el Premio Pablo Neruda de Poesía Iberoamericana a la misma Fina en 2007 y a José Kózer en 2013 y a Reina María Rodríguez en 2014. Se trata de premios tan o más importantes que el concedido a Padura.

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3 respuestas a Padura: Cronista de su tiempo

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Muy buen análisis de la obra de Padura. Todos sus libros son estupendos, y en efecto, es el narrador de su tiempo, es decir… ¡del nuestro!

  2. Teresa dijo:

    Fantástico escritor, admiro su obra al punto que lo considero lo mejor de las letras hispanas de los últimos tiempos.

  3. gonzalo09cubano dijo:

    Pienso que es un buen escritor dentro de un entorno desfavorable.

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