Carta al primo muerto en Vietnam

Miami, 25 de mayo de 2015
Querido primo,

Este fin de semana de Memorial Day no puede dejar de pensar en ti. Siempre en fechas especiales como hoy, tu cumpleaños o el aniversario de tu muerte en Vietnam, tu hermano Jorge y los primos nos intercambiamos correos electrónicos (no existían en tu época) y te recordamos. Pero hoy tu ausencia se me hace más dolorosa. No sé por qué. Tal vez porque los Estados Unidos llevan años en guerra en Afganistán e Iraq, y las imágenes de la violencia nos llegan por la pantalla del televisor a diario. Quizás porque tengo cuatro nietos varones, el mayor sólo unos meses menor que la edad que tenías cuando pisaste una mina – con el permiso de regreso a Estados Unidos para el día siguiente – y llegaste en vez en un féretro. Tu hermano solo te fue a recibir a la estación de tren en Nueva York. Ya tus padres te esperaban con el champán en el refrigerador. En vez, recibieron la visita de dos soldados uniformados con la noticia terrible. Tu madre nunca se recuperó. No podía pronunciar tu nombre sin que le temblara la voz y le ahogara el llanto. Todas las semanas te llevaban flores tus padres. Ahora lo hace con frecuencia tu hermano. Se llevaban 16 meses. Para él debe haber sido como si le cortaran un brazo.

César Eduardo Carvallo y Alvarez (1944-1967)

César Eduardo Carvallo y Alvarez
(1944-1967)

Dejaste un gran vacío en la familia, y a todos de una forma nos afectó tu muerte. Los jóvenes que no llegaron a conocerte lo han hecho a través de nuestros cuentos. Gloria le puse César como segundo nombre a su hijo. Apareces en mis poemas y en una novela y obra de teatro. Es mi forma de asegurarme que cuando los que te conocimos ya no estemos, tu memoria siga viva. Claro, los mayores se nos han ido muriendo. Ya los muchachos de entonces están en su mayoría calvos. Todos hemos subido de peso. Somos abuelos. Este año hubieras cumplido 71 años. Apenas eras 4 meses mayor que yo. Me es difícil imaginarte de esa edad. Por eso parte de nosotros tiene que permanecer en la infancia, adolescencia y juventud para poder estar contigo en esa etapa de nuestra vida. Siempre tendrás 23 años. Decían los románticos que morir joven era un regalo de los dioses. Te preferiría médico retirado, con barriga, nietos y algún achaque.

Mi hermano Lucía y yo con nuestros primos Jorge y César Eduardo Carvallo. La Habana, Circa 1948,

Mi hermano Lucía y yo con nuestros primos Jorge y César Eduardo Carvallo. La Habana, Circa 1948,


No sé por qué te escribo…en Washington hay una pared de mármol negro con los nombres al relieve de todos los soldados muertos en Vietnam…una vez lo visité y calqué tu nombre sobre un papel. Pero, ¿basta un día anual, un monumento para llenar el vacío de una muerte sesgada a los 23 años? No tengo respuestas este lunes en que muchos playean o van de compras, y yo aprieto los dientes y me trago las lágrimas por tanto dolor inútil. O quizás por el contrario debido a tu muerte disfrutamos de libertad en Estados Unidos. Pero a veces tengo dudas de si las guerras tienen en verdad algún sentido. Agradezco que el servicio militar no sea obligatorio y que mis nietos se irán a universidades en agosto y no al frente. Quizás sea la vitalidad de la juventud de estos muchachos que adoro lo que me hace hoy tan viva tu presencia…tan profunda tu ausencia.

Perdóname. Mañana será otro dia…

Te quiere siempre, tu prima

Uva

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Actualidad norteamericana, Cubanoamericanos, Diáspora cubana, Historia de Cuba, Historia de Estados Unidos, Mi familia, Política en Estados Unidos, Vida de la escritora, Vida en Estados Unidos. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Carta al primo muerto en Vietnam

  1. Ximena Hernandez-Cata dijo:

    Muy linda carta Uvita.Sent from Yahoo Ma

  2. Armando R. Carvallo dijo:

    Preciosa carta, querida prima. Sí, nosotros también celebramos hoy el Día, pero la presencia de César no pudo faltar, y además de hablar de él y recordarlo como a diario lo recuerdo, mi hijo pasó la velada con su chapa identificativa de los Marines en el cuello.

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