El tren y la muerte

Publicado en El Nuevo Herald 5-20-2015

El descarrilamiento de un tren de Amtrak que viajaba de Washington a Boston el pasado 13 de mayo ha suscitado una amplia cobertura de prensa, en especial de los canales de televisión dedicados a noticias. Suele suceder con los grandes desastres, y en este caso ocho personas murieron, y más de doscientas resultaron heridas, algunas graves. Las imágenes de los vagones –unos quemados, otros volcados– y los relatos de los pasajeros sobre cómo fueron lanzados al aire por el impacto del choque, fueron impresionantes.

Impresionante imagen del choque del tren de Amtrak

Impresionante imagen del choque del tren de Amtrak

Las causas del accidente se desconocen aún. Se sabe que el tren aceleró en los últimos minutos, justo antes de una curva, pero no se ha podido determinar si debido a un error humano o mecánico, o si el objeto que aparentemente golpeó el cristal delantero de la locomotora fue un factor clave. La investigación podría demorar meses, pero el debate político comenzó de inmediato. Amtrak es un monopolio del gobierno subvencionado por fondos federales, que en los últimos años se han visto disminuidos por recortes al presupuesto. Algunos demócratas han denunciado esta falta de financiación adecuada como la causa directa de la catástrofe, que habría podido evitarse si el tren hubiera tenido un control automático de velocidad. El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, republicano, ha calificado el planteamiento de “estúpido”. Al día siguiente del infortunio, la Cámara aprobó rebajar aún más el presupuesto de Amtrak.

Plantear la necesidad de invertir en la infraestructura a nivel nacional está muy lejos de ser una estupidez. En este sector vital para la calidad de vida y la economía, los Estados Unidos ocupan el decimonoveno lugar en el mundo, por debajo de España, Portugal y otros países. Cualquiera que viaje en tren o por carretera en Europa podrá comprobarlo fácilmente. Ojalá que este siniestro sirva para que el tema pase a ser una prioridad no solo para votantes, gobernantes y candidatos, sino para el sector privado también.

Union Station en Washington, D.C. me trajo muchos recuerdos

Union Station en Washington, D.C. me trajo muchos recuerdos

El desastre ferroviario me estremeció. Menos de una semana antes, el jueves 7 de mayo, el traductor de mi novela, Jeffrey Barnett, su esposa Kath y yo tomamos el tren desde Union Station en Washington, D.C. hasta Penn Station en Manhattan. El viaje me recordó mucho a mis padres, pues hice el mismo recorrido con ellos varias veces en los años sesenta. También me impresionó que algunas cosas no hubieran cambiado desde entonces. Los andenes y elevadores parecían ser los mismos. Comenté al sentarme que me extrañaba que no hubiera cinturones de seguridad. Ahora pienso que de haberlos llevado puestos, muchos no hubieran sufrido lesiones tan graves. Tal vez algunos no habrían muerto.

En cada pueblo observé una iglesia

En cada pueblo observé una iglesia

Apenas leí durante el trayecto, porque me distraje mirando por la ventanilla y tomando fotos. Sentía que contemplaba el traspatio de las ciudades. Observé acumulación de basura y grafiti. También, muchas hileras de casas iguales y una iglesia en cada pueblo, igual que en España, donde tanto he viajado por tren. Confieso que pese a lagos, ríos y el verde de los árboles, extrañé otros paisajes que amo: el de los campos de Cuba, e incluso los olivos y cipreses de la Madre Patria.

Extrañé el campo cubano

Extrañé el campo cubano

Tren el Alandus em tierras de Jaen. También eché de menos los paisajes de la Madre Patria

Tren el Alandus em tierras de Jaen. También eché de menos los paisajes de la Madre Patria

Nunca durante el recorrido se me ocurrió que la muerte pudiera rondar el tren. Lo alcanzó seis días después. Pensamiento inquietante

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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4 respuestas a El tren y la muerte

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Falta de voluntad política de la Mayoría del Congreso. Es increíble que no hayan aprobado el presupuesto para su desarrollo…

  2. Cristóbal Díaz Ayala dijo:

    Es parte del proceso de deterioro, que sufren todos los imperios, desgraciadamente. Hay un consuelo, pero no para nosotros humanos de corta vida; tanto el imperio chino y el españiol, que tuvieron sus épocas de esplendor y después sucumbieron, están teniendo un retorno, como lo muiestra precisamente el detalle de los trenes españoles…Cristóbal Díaz

  3. cecilio1942 dijo:

    Aparte del reconocimiento de que en Europa en general, España incluida, el transporte ferroviario tiene una gran importancia social, agradezco la parte emocional y poética que admiro en la pluma de Uva. Gracias.

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