La encuesta de FIU

Publicado en Diario Las Américas 6-25-2014

Hace pocos días vi por televisión un viejo episodio de ¿Qué pasa, USA?, la serie de Luis Santeiro que trasmitió PBS de 1977 a 1980, sobre las dichas y desdichas de la familia Peña para adaptarse a la vida en Estados Unidos. Trataba del deseo del hijo Joe (Ricky Echevarría) de hacerse ciudadano americano para poder aspirar a una beca universitaria. Mientras que la madre, Juana (Ana Margarita Martínez-Casado) lo apoya, el padre, Pepe (Manolo Villaverde) apela a todo tipo de artimañas para que el muchacho cambie de opinión. Incluso lo llama traidor. Los abuelos al principio también piensan en hacerse ciudadanos para votar por el hijo de una amiga, postulado a concejal por Hialeah, pero al final desisten en el empeño.

Los cubanos nos veíamos reflejados en esas tres generaciones, y los conflictos suscitados por costumbres, valores y hasta idiomas distintos. Nos reíamos y a veces llorábamos también. Sin embargo, las cosas cambian cuando en vez de una comedia se trata de una encuesta. Todas tienen detractores. No en balde el Dr. Luis Aguilar aseguraba que los cubanos no decíamos “No estoy de acuerdo contigo” sino “Estás absolutamente equivocado”.

El FIU Cuba Poll, que se viene haciendo desde 1991, citado copiosamente por académicos y periodistas por su metodología impecable, encuentra invariablemente quienes se niegan a aceptar sus resultados. ¿Y qué dice esta encuesta que molesta tanto a algunos? Algo muy sencillo: que los cubanos han ido evolucionando con respecto a las estrategias para llevar cambios a Cuba, y que hay una diversidad de opiniones, debido en gran parte a la transformación demográfica de nuestra comunidad, y también porque con el paso de los años muchas personas varían de modo de pensar.

fiu cuba poll

El tema del embargo suele ser el más controvertido. La encuesta más reciente muestra que 48% está a favor de mantenerlo y 52% preferiría que se levantara. El apoyo mayor (58%) proviene de las personas que salieron de Cuba entre 1974-1980, y los que más escogerían eliminarlo son los que se fueron después de 1995. Es natural. El primer grupo incluye a los más de 100.000 cubanos que vinieron por el Mariel, a quienes les es difícil olvidar los actos de repudio y el maltrato que padecieron, por mucho que hayan triunfado en Estados Unidos. Los que han venido en la última década, por el contrario, se parecen cada día más a las diásporas de otros países; vienen a ganar dinero, ayudar a la familia que dejaron atrás y a regresar de visita en cuanto pueden. Extrañan sus amigos y parientes, sus barrios, pese a que hayan sufrido necesidades y graves restricciones a las libertades individuales.

Hay otro dato de interés. Un 42% de los cubanos piensa que el embargo no ha funcionado en lo más mínimo y un 29% que no muy bien. O sea, una amplia mayoría reconoce que ha sido inefectivo. ¿Por qué algunos aún lo apoyan y otros piensan que quienes no concuerdan “están absolutamente equivocados”? Porque el embargo tiene un valor simbólico para los exiliados históricos que han triunfado en todo menos en uno de sus principales objetivos políticos: derrocar el régimen. Es una batalla, que aunque la victoria sea pírrica, no quieren que Castro gane.

Algunos sostienen con sólidos argumentos que el régimen de La Habana tampoco desea el levantamiento del “bloqueo” como allá le dicen; que cada vez que se abre la posibilidad, actúan deliberadamente para entorpecer las negociaciones. Para el Gobierno el bloqueo es como el totí, que tiene culpa de todos los males en la isla. Es la coartada perfecta para justificar desde una epidemia de dengue hasta la lentitud de las reformas económicas que Raúl Castro ha puesto cautelosamente en marcha.

Han hecho bien los profesores Guillermo Grenier y Hugh Gladwin en hacer las mismas preguntas a los cubanos de Miami a lo largo de más de 20 años. A través del Cuba poll, patrocinado por el Institute for Public Opinion Research (IPOR) y el Cuban Research Institute (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), puede observarse claramente la transformación de la comunidad. (En 1991, por ejemplo, 87% apoyaba el embargo.)

En el episodio que vi de ¿Qué pasa, USA? , filmado a finales de los años setenta, madre e hijo entonan una conmovedora canción que decía en parte: “Lo que una vez fue exilio/ se convierte en inmigración./ Y vamos caminando/ el tiempo va pasando/ los niños van creciendo/ los viejos muriendo/ y los soñadores se van cansando”. De una forma mucho más poética, esta estrofa anticipó precisamente lo mismo que hoy refleja la reciente encuesta de FIU.

La encuesta puede verse completa en https://cri.fiu.edu/research/cuba-poll/

Este artículo también puede leerse en http://diariolasamericas.com/blogs/encuesta-fiu-uva-aragon.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Actividades académicas, Cubanoamericanos, Diáspora cubana, Estudios sobre Cuba, Mi columna semanal, Política en Estados Unidos, Reconciliación de los cubanos. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La encuesta de FIU

  1. … de que no ha funcionado, no ha funcionado, así que mantenerlo es sencillamente una testarudez. Cuando se toma una acción, en cualquier actividad de la vida, siempre se evalúa, y si no ha dado resultado, se modifica o elimina. El Embargo es la excepción…

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