“Catedral sumergida”

Publicado en Diario las Américas 6-5-15

Letras Cubanas acaba de publicar en La Habana Catedral sumergida. Poesía cubana contemporánea escrita por mujeres. Selección, introducción y notas de Ileana Álvarez y Maylén Domínguez. El volumen de 559 páginas, contiene poemas de más de cien escritoras, todas vivas y que han publicado al menos un libro, nacidas entre 1923 y 1988. Con dos excepciones –Basilia Papastumatiu y Aitana Alberti, que vieron la luz en Argentina, pero que han desarrollado gran parte de su obra en Cuba–, el resto son oriundas de la Isla.

Portada de "Catedral sumergida"

Portada de
“Catedral sumergida”

Si nos atenemos al clásico concepto de quince años de distancia entre cada generación, se trata de una visión panorámica del quehacer lírico de cuatro promociones de cubanas. Álvarez y Domínguez se esforzaron por eliminar criterios estéticos, raciales, geográficos, religiosos, ideopolíticos o de preferencia sexual. Unas cuarenta voces son de poetas que residen fuera de Cuba. Incluyeron asimismo un buen número de fuera de La Habana, al igual que ellas, pues Ileana es de Ciego de Ávila y Maylén de Cienfuegos.

Ordenaron los poemas cronológicamente, por la fecha de nacimiento de las autoras. Las notas biográficas aparecen al final en orden alfabético. Es un pequeño detalle que me parece acertado. Uno puede leer el libro sin saber si la escritora reside en Centro Habana o Miami, Santiago de Cuba o Santiago, Chile.

Una primera mirada al índice, bastó para percatarme de que no están todas las autoras de la diáspora que hubiera querido; en muchos casos, porque no autorizaron que se les incluyera. Es una pena. Los vendavales políticos pasan, por mucho que duren, pero la poesía permanece y es bueno verla crecer unida, aflorar como la cúpula de un templo tanto tiempo bajo el agua. No importa. Ya más adelante se añadirán nuevas naves a la catedral, al puente construido sobre el dolor y las ausencias.

Estas voces plurales tienen, sin embargo, algunos denominadores comunes. Se trata de una poesía cosmopolita e isleña, con referencias literarias que van de los clásicos griegos a los poetas de Orígenes. El apego a la casa y la familia no alivia la angustia existencial que se plantea en mil interrogaciones sobre el yo más íntimo, al significado de la vida y la muerte. Si al decir de Cintio Vitier, “Heredia inicia la iluminación de Cuba desde la nostalgia del destierro”, el desarraigo tan hondo y lacerante de muchos poemas ensombrece estas páginas. No observé, como en el principio de nuestra poesía, referencias bucólicas. Sin embargo, el mar, las aguas, ríos y olas que bañan, bautizan, amenazan, separan y mecen mantienen una fuerte presencia. Hay sol de trópico; también sombras y heladas mañanas de otoño en calles de una ciudad alemana. El amor y el erotismo continúan presentes, pero va tomando características diversas desde el clásico “Me desordeno, amor, me desordeno”, de Carilda Oliver Labra, al “Poema de la iniciación” de Susana Haug (1983) que espera un encuentro para amarse como “los herejes entre las llamas,/desesperadamente, sin requiebros ni cortesías”.

Contraportada de "Catedral sumergida"

Contraportada de
“Catedral sumergida”

Como corresponde a nuestros tiempos, se trata de una poesía urbana. Minerva Salado (1944) asegura que en La Habana “el edificio roto es un lamento en la ciudad, un alarido de dolor frente al hastío”. Lina de Feria (1945) escribe un poema a una mujer que habla sola en un parque de El Vedado, “frente al teatro de Calzada y D”. Lilliam Moro (1946) le asegura a la capital cubana que pese a “la erosión del polvo y el salitre”, heridas que no sanan, desastres, vulgaridad y alcohol, ¨permaneces, no obstante, con tus muertos ilustres/con tus medias palabras contra toda retórica/porque lo tuyo es resistir.”

Hay una gran ausencia en este largo panorama de la poesía escrita por mujer: la alegría. Se trata de un libro inmensamente adolorido, donde el tedio, la desesperanza, las ausencias han vencido, al menos momentáneamente, la risa y el juego.

Catedral sumergida ha tenido una gran acogida por los lectores de la Isla. En febrero se presentó en la Feria del Libro en La Habana. Ojalá que también se haga en la de Miami en noviembre. Valdría la pena que estuvieran presentes el mayor número de escritoras de diversas generaciones y lugares de residencia. Escucharlas leer sus versos, el diálogo armónico que establecen sus textos, ayudaría a continuar sacando a flote este templo de poesía sumergida.

Y quién sabe, tal vez, si sirviera de exorcismo, si surgiera del encuentro un abrazo colectivo que sanara heridas abiertas, entibiara tantas casas vacías.

Este artículo también puede leers en http://diariolasamericas.com/blogs/catedral-sumergida-uva-aragon.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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2 respuestas a “Catedral sumergida”

  1. Francis Sánchez dijo:

    Uva de Aragón: Necesito felicitarla por su artículo sobre la selección de poesía cubana Catedral sumergida, usted me ha conmovido y me he tenido que aguantar las lágrimas. Estuve muy cerca de todos los avatares de las antologadoras, sé cuáles son sentimientos y sueños, y usted los ha interpretado mejor que nadie. Es su visión, la de la inteligencia absoluta, que no deja fuera la sensibilidad y la iluminación. Con la fuerza de la poesía cubana, con la inteligencia de personas como usted, con el amor y la verdadera necesidad de superar la etapa oscura que nos ha tocado vivir a los cubanos, por fin un día podremos superar de verdad el desastre. Ese abrazo de que usted habla al final, imaginario, posible, necesario, será lo que empiece a sepultar o deje enterrado de una vez por todas los oprobios y mentiras. Yo, poeta, me he expresado de mil maneras por la poesía, la libertad y el amor, y me alegra que usted aúne todo esto y lo vea como el fundamento necesario para conjurar las sombras. Gracias. Le escribe: Francis Sánchez

  2. cecilio1942 dijo:

    La felicito por tan bella reseña de un libro que, estoy seguro, intenta unirnos. La admiro por su claridad y, a la vez, prosa tan sensible.

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