Mi adiós a Gabriel García Márquez

Publicado en Diario Las Américas 4-24-2014

En el preciso momento que leí en la pantalla del ordenador el mensaje de Sonia Gallegos informándome que Gabriel García Márquez acababa de morir en México, sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo, no porque fuera un amigo íntimo, sino porque se desovilló el hilo de la memoria, y recordé en un instante cada hogar, cada biblioteca, cada lecho, donde por casi cincuenta años leí uno por uno sus libros inagotables. Aunque fuera la crónica de una muerte anunciada, el fallecimiento de este anciano de 87 años que amó la literatura con la misma terquedad que Florentino Ariza a Fermina Daza, me paralizó el corazón. Fue entonces que me invadió el aroma indiscutible de las almendras amargas.

Florentino Ariza y Fermina Daza, personajes de "El amor en los tiempos del cólera"

Florentino Ariza y Fermina Daza, personajes de “El amor en los tiempos del cólera”

No me importó vivir en tiempos del cólera, ni que el otoño del patriarca se haya convertido en un largo invierno. Conspiré con los alquimistas, sentí en el paladar el sabor de los animalitos de caramelo y observé asombrada a Remedios elevarse entre sábanas blancas en el milagro literario de la ascensión. Me sorprendió de nuevo y por vez primera el hielo. Soñé despierta con un hombre caribeño vestido en un liqui liqui blanco inmune al frío invernal de Estocolmo, y bailé con él envuelta en el olor de las guayabas y la suavidad de los pétalos de una rosa amarilla.

Gabriel Garcia Marquez el día que recibió el Premio Nobel de Literatura vistiendo un liqui liqui blanco

Gabriel Garcia Marquez el día que recibió el Premio Nobel de Literatura vistiendo un liqui liqui blanco

En un tiempo indefinido, que igual fue un segundo que los largos días y noches que llovió sin cesar, gota tras gota, sobre la inundada aldea, vi miles de mariposas revoletear sobre la cabeza de un hombre enamorado, y a un anciano cuya única ocupación era esperar el correo mientras un elefante dorado colgaba de la puerta.

Macondo

Macondo

Colombia se convirtió en el mundo, Macondo en el universo, y escuché describir personajes y narrar historias a ritmo de vallenato. Sentí la soledad de nuestro continente, donde la realidad es tan irreal que quienes no la conocen la confunden con fábulas mágicas. Sufrí la mala hora de la noticia de un secuestro, no sé ya en cuál de nuestros países. En el relato de un náufrago, descubrí ojos de perro azul. El verano feliz de la señora Forbes, con esta bendita manía de contar, parió doce cuentos peregrinos. Quise anotar las memorias de las putas tristes, alquilarme para soñar, y me encontré con un general en el laberinto de una hamaca bajo un azul de nubes veloces. Saboreé mazapanes y dulces calientes de los conventos y barras de chocolate con canela siempre servidos en la merienda de las cuatro. ¡Ay, el vapor de los jazmines, el aire que parece de diamantes y un cielo de abril con más estrellas que nunca antes!

El general en su laberinto

El general en su laberinto

No puedes olvidarte que vienes a decir un discurso, me dijo una voz; y vi entonces a un brujo embrujado por un hombre de su misma edad, que le dio vueltas a una Isla, de modo que sus habitantes corrían siempre el riesgo de morir ahogados. Observé también que el brujo parecía en ocasiones tuerto, pero en otras extendía generoso sus manos y rescataba de las aguas o las cárceles a hombres y mujeres. Y vi que a otros más jóvenes les enseñaba de un mundo mágico que se llama cine, y se me olvidó cómo se cuenta un cuento, porque de pronto percibí que el periodismo militante se había convertido en una diatriba de amor contra o quién sabe si a favor de un pueblo sentado.

Pienso que debo escribir una nota de prensa, anunciar los funerales del patriarca eternamente joven, pero que no puedo, no debo irme hasta que le den sepultura, porque nadie es de ninguna parte mientras no tenga un muerto debajo de la tierra. ¿Será todo hojarasca? Veo a un anciano de traje azul con una rosa en la solapa a quien le cantan las mañanitas y él sonríe, y parece feliz y perdido a un mismo tiempo.

Gabriel Garcia Marquez en su último cumpleaños

Gabriel Garcia Marquez en su último cumpleaños

Y me veo a mi misma, exiliada, joven mamá, oficinista, estudiante, aprendiz de escritora, mujer madura, profesora, leyendo, anotando, gozando, aprendiendo, viajando por un país el alcance de los niños que aún tenemos la curiosidad para descubrir el mundo tan reciente… cuando la cuartilla está virgen , la pantalla del ordenador vacía de palabras.

Darle gracias al Maestro parece insuficiente. Asegurarle que su obra lo hace inmortal, una verdad de Perogrullo. Llorarlo sería admitir que la memoria no tiene caminos de regreso, que el amor, verdadero o desatinado, siempre será una verdad efímera. Ya Gabriel García Márquez lo sabe: la felicidad es solo posible en la belleza de la creación artística, donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tendrán por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Este artículo también puede leerse en http://diariolasamericas.com/blogs/mi-adios-gabriel-garcia-marquez-uva-aragon.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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9 respuestas a Mi adiós a Gabriel García Márquez

  1. Calixto Gracia dijo:

    Uva:
    Siempre leo sus artículos. Le confieso que a éste me acerque con la aprehensión de encontrarme uno lleno de reproches, que si bien colocan al hombre en su verdadera dimensión, nada tienen que ver cuando se habla de literatura y, a estas alturas, sirven de bien poco. Gracias por mostrarme que hay redención en el pecado, siempre que se actúe sinceramente y con amor a lo que se hace.

    • uvadearagon dijo:

      Gracias por leerme, Carlos. Amo demasiado la literatura para no poner el talento creador por encima de los errores politicos que puedan cometer los escritores. Esas actitudes pasan, per la obra permanence y trasciende.

  2. Wekayak dijo:

    Muy bueno!

  3. cecilio1942 dijo:

    Gracias por tan bello artículo impregnado de aromas, sabores e imágenes.

  4. fundmusicalia fundmusicalia dijo:

    Sobrina: Es muy difícil y pocas veces logrado, hacer poesía en prosa y tu posees ese increible don…. Exquisito,al Gabo le hubiese gustado, ojalá lo lea Mercedes…Doc.

    El 23 de abril de 2014, 18:45, Habanera soy

  5. Mi amiguísima y muy querida poetisa, gracias por tus palabras, nos recuerdan y hacen presente al hombre y al artista. Tuve el privilegio de coincidir con Mercedes regateando por un cuadro en una galería de arte muy activa en La Habana de los 90. Conversamos y compartimos impresiones de la plástica cubana de los 80 y 90, fue una sesión larga y agracable. Al Maestro me lo presentó un amigo en común, el chileno Max Marambio, ese fue un intercambio mucho más corto en el comedor del Hotel Nacional. Recuerdo siempre su amabilidad y cortesía, además de sus zapatos blancos que parecían usurpados de alguna de sus novelas. Me encanta toda lanovelística del maestro pero te confieso mi predilección por El General en su Laberinto. Unos días después del encuentro en El Nacional, tuve la grata sorpresa y gran privilegio de encontrarme con Guatón (Max Marambio) quien me hizo entrega de un ejemplar de “Del Amor y Otros Demonios”, dedicado a mi y firmado por el Maestro García Marquez.

  6. Martha Pardiño dijo:

    Querida Uva, a García Marquez le hubiera encantado tu artículo, que como sus novelas tiene la magia de recordarnos presonales fantasmas de su querido Macondo. Te felicito por este homenaje al Maestro de los maestros. Yo me he encantado, como tú, leyendo sus libros p
    orque me he trasladado con él para conocer a esos personajes extraordinarios de su creación.
    Martha Pardiño

  7. uvadearagon dijo:

    Gracias a todos por sus comentarios. Hubiera querido conocerlo, y ahora lamento no haberlo intentado. Cuando terminé de escribir el artículo y se leí a mi hermana por teléfono — me era importante escuchar si había logrado el ritmo en la prosa que buscaba — pensé, al igual que Cristóbal y Martha, que a García Marquez le hubiera gustado y lque lo hubiera entendido mejor que nadie. He comentado muchas veces sus libros, pero nada como este homenaje, quizás porque lo escribí bajo el impacto de la noticia de su muerte y de algún lugar recondito de la conciencia toda su obra pasó por mi mente. Si alguien tiene cómo hacérselo llegar a su esposa, mucho lo agradeceré.

  8. Fifi Smith dijo:

    siempre hay redencion, pero muy especialmente cuando la grandeza del escritor transciende

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