“Katábasis”: del interior a la orilla

Publicado en Diario Las Américas 3/36/ 2014

“Cuba comienza su historia dentro de la poesía”, nos asegura en su introducción al primer tomo de la Enciclopedia de Cuba el gran Gastón Baquero. Resalta que en esos primeros años del descubrimiento se borraban los confines entre “la fabulación y la realidad”. Ya en 1958, en su clásico “Lo cubano en la poesía”, Cintio Vitier había señalado entre las características de nuestra poesía, “la realidad y el sueño, la lejanía y lo inmediato”. Vitier veía la poesía iluminando a Cuba de afuera hacia dentro, develando sucesivamente la naturaleza, el carácter, el alma y el espíritu de lo que era entonces un país joven.

El 1 de enero de este año, exactamente 55 años después del triunfo de la Revolución, Ediciones La Mirada, en Las Cruces, Nuevo México, terminó de imprimir “Katábasis”. Recopilados por Jesús J. Barquet e Isel Rivero, el pequeño volumen incluye poemas de siete escritores nacidos a la largo de siete décadas: Nivaria Tejera (1929), Orlando Rossardi (1939), Isel Rivero (1941), Jesús Barquet (1953), Damaris Calderón ( 1967) Joaquín Badajoz (1972) y Yoandri Cabera (1982), todos oriundos de Cuba y ahora dispersos por el mundo, de París a Coral Gables, de Madrid a Las Cruces, de Isla Negra a Miami.

Portada de "Katábasis"

Portada de “Katábasis”

En el prólogo Barquet explica que “no se trata aquí del consabido cúmulo de ganancias, pérdidas o conflictos que resulta de la experiencia del destierro (…) sino de otra realidad quizás más significativa: el constatar que esta distancia espacial y temporal no ha logrado sustituir o borrar en ellos, es decir, en nosotros, la primera matriz de nuestro ser.” El título y el origen mismo del libro se pueden encontrar en un visionario poema de Isel Rivero, “La marcha de los hurones” de 1960, que Barquet cita largamente. Rivero reconoce “El viaje forzado, como expulsión o escape, también representó exploración de los límites. (…) En este viaje prima el descenso de la montaña hacia la costa, el descenso a los infiernos. De ahí el griego ´katábasis´, por contraposición a ´anábasis.´ Quisimos buscar la bifurcación donde ausencia, partida o despedida deja de ser nostalgia y se trasciende a sí misma.”

Sin duda que en gran cantidad de poetas, no sólo de este largo exilio, sino en los del siglo XIX, está presente la nostalgia y el sentido de lejanía. ¿Por qué es distinto este libro? “La memoria es nuestra tierra primigenia” escribió Rivero en 1960. En estos poemas encontraremos alguna escasa referencia a palmeras, el sabor de las guayabas, el ambiente tropical, cañabravas, caracolas, plátanos, polimitas, ceibas, “la alucinación amarilla del mediodía de los campos de Cuba”, pero prácticamente está ausente ese primer círculo del que Vitier ve partir la poesía cubana: nuestra naturaleza.

Estos versos están hechos de rabia y de un dolor profundísimo, como si cada poeta hubiera descendido a los infiernos. Pese a los pactos con la amnesia, surge esa memoria que los (nos) habita y crea un lenguaje nuevo, donde se trasciende la biografía individual y colectiva, se sintonizan las brújulas y se hilvana un camino tentativo de regreso. Es el viaje a la inversa, el viaje de la semilla interior a la orilla del paraíso, llámese Patria, memoria, olvido, o perdón. Al revés de los círculos que propuso Vitier, ahora se va de la esencia hacia un futuro inédito de coincidencias.

En el epílogo “Elogio de nuestra nostalgia”, Barquet hace un recorrido por las modas literarias de la nostalgia, ese sentimiento que hoy el diccionario de la Real Academia define como “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida” o “pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”. Según Svetlana Boym exista la nostalgia restaurativa y la reflexiva. La primera se toma muy en serio, defiende la verdad absoluta y está en la raíz de nacionalismos, fundamentalismos religiosos y étnicos actuales; la segunda muestra que el anhelo y el pensamiento crítico no se excluyen, ni la memoria afectiva nos exonera de la compasión. La nostalgia restaurativa concibe al otro como a “un enemigo conspirador”, mientras que la reflexiva “reconoce la memoria cultural del otro.”.

“Katábasis” es un libro complejo que merece una lectura detenida y un estudio crítico mucho mayor que esta apretada síntesis. Considero que puede marcar un punto de giro en la poesía cubana. No es un logro menor.

Nota: “Katábasis” se presentará el viernes 28 de marzo a las 7:00 pm en el Koubek Center, 2705 S.W 3rd Street, Miami, Fl.

Este artículo también puede leerse en http://diariolasamericas.com/blogs/katabasis-interior-orilla-uva-aragon.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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