Padura y la amistad

Publicado en Diario Las Américas 2-27-2014

Acaba de estar en Miami el escritor Leonardo Padura, creador de un entrañable personaje literario, el detective Mario Conde. Sus obras narrativas más recientes –“La novela de mi vida”, “El hombre que amaba a los perros” y “Herejes”– le han ganado merecida fama internacional. Invitado por el Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, el pasado 18 de febrero impartió una enjundiosa conferencia, no exenta de humor, en dicho centro docente, y el día 20 participó en una presentación más informal en Coral Gables Congregational Church. En ambos casos, el público desbordaba los salones.

Jorge Duany, Director del CRI, Leonardo Padura y el historiador Javier Figueroa en FIU

Jorge Duany, Director del CRI, Leonardo Padura y el historiador Javier Figueroa en FIU

Los periodistas Wilfredo Cancio y José Antonio Évora, que hablaron de Padura en el marco de la acogedora iglesia, enfatizaron su sentido de amistad, siempre presente en su obra, y parte primordial de su vida. Rememoraron el hogar de Padura en Mantilla, donde sus padres, de extracción humilde, con ética de trabajo y valores morales a prueba de todas las circunstancias adversas que los rodearan, mantuvieron un espacio –“un remanso de paz” al decir de Cancio– al que siempre se podía acudir para encontrar grata charla, sonrisas, bromas, conversaciones serias, solidaridad.

Wilfredo Cancio en el micrófono, miientras José Antonio Évora y Leonardo Padura escuchan, Coral Gables Congrational Church

Wilfredo Cancio en el micrófono, miientras José Antonio Évora y Leonardo Padura escuchan, Coral Gables Congrational Church

Padura habló con emoción de su padre, masón fallecido hace pocos meses, y recordó como de niño veía a su madre hacer el café en las noches de logia. Pasaban por su portal el basurero, el médico, el abogado, el bodeguero del pueblo. Había negros, mulatos y blancos, pero entre ellos eran todos hermanos. El futuro novelista aprendió así la importancia de los vínculos fraternos entre personas de distintas clases, razas o ideologías. Por eso, desde que comenzó a venir a Miami en 1992, localizó y se reunió con familiares y amigos. En su visita anterior, la cálida acogida que recibió en su primera comparecencia pública en la Librería Universal, lo llevó a comprender que ya era el momento para eventos como los que tuvieron lugar en su último viaje a la capital del exilio. El escritor hizo un llamado a la fraternidad entre los cubanos de todas las orillas, pese a tantas cosas que por demasiados años nos hayan podido distanciar.

Además de sus méritos literarios, que serán tema de un futuro artículo, Padura es un criollo simpático e inteligente que sabe ganarse a la gente. Y Miami le respondió con altura. Sus antiguos compañeros, los lectores que han seguido su carrera literaria desde hace años, los amigos de toda una vida, estaban allí, felices. Prominentes figuras del exilio tuvieron ocasión de compartir con él. No hubo ninguna pregunta incómoda, ni se sintió en la atmósfera otra cosa que respeto y cariño.

Un intercambio de elogios mutios entre el novelista Leonardo Padura y el economista Carmelo Mesa Lago

Un intercambio de elogios mutios entre el novelista Leonardo Padura y el economista Carmelo Mesa Lago

La semana pasada escribí sobre el peligro de la intransigencia en nuestra cultura política. Hoy deseo destacar un aspecto de nuestra identidad nacional, que es el total anverso de la intolerancia: ese sentido de solidaridad que de niño observó Padura desde su portal. En los primeros años del exilio, dondequiera que se asentara una comunidad de cubanos, nos ayudábamos los unos a los otros. Desde personas que hipotecaron sus casas para ir a Cuba en 1980 a buscar a los parientes que habían quedado atrás, hasta en la actualidad las generosas donaciones a Caritas, la organización católica que hace tan extraordinaria labor social en Cuba, los ejemplos son inagotables de cómo los que se han ido no olvidan a sus hermanos en la Isla.

Los criollos somos por lo general amantes de la familia, el béisbol, la música, el sol, los plátanos fritos, las frutas tropicales y el ron. Utilizamos el humor para aliviar tensiones y sufrimientos. Podemos discutir con pasión y al momento fundirnos en un abrazo. Nos emocionan las notas de nuestro himno, la visión de la bandera de la estrella solitaria. Nacionalistas, nos creemos a menudo mejores que el resto del mundo. Compartimos el orgullo de nuestro origen. Años sin pisar el suelo patrio o ideologías foráneas no han podido “descubanizarnos”. Ser cubano, repito a menudo, es una enfermedad incurable, hereditaria y a veces contagiosa. Esa cubanía compartida puede ser el mejor bálsamo para las heridas y la base más sólida para sustentar los puentes por donde transitar hacia un futuro mejor.

Uva de Aragón y Leonardo Padura

Uva de Aragón y Leonardo Padura

El sentido de la amistad, ese aspecto tan positivo de nuestra idiosincrasia, y quizás un tanto metafóricamente, de nuestro ADN, fue lo que nos mostró con sencillez y honestidad Leonardo Padura durante su visita. Miami supo corresponderle. Es una buena señal.

Este artículo también puede leerse en http://diariolasamericas.com/blogs/padura-y-amistad-uva-aragon.html

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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4 respuestas a Padura y la amistad

  1. Armando R Carvallo dijo:

    He leído TODA su obra novelística, desde su famosa tetralogía con Mario Conde en los años 90, hasta Herejes, recién publicada, y lo considero ya un clásico de la literatura cubana.

  2. Virginia Aponte dijo:

    Se nos abre un nuevo tiempo…

  3. lori dijo:

    Enhora buena que gusto que Memoria estará disponible pronto. Me encanta tu novela.
    lori

  4. Hilda dijo:

    Que bonitas palabras sobre un escritor tan especial. Gracias por darnos el Padura más cercano y cubano. No siempre es fácil acercarse al Hombre tras el escritor. El retrato de esa noche donde al reunirse sólo importaba el hombre tras la isla, la patria en el horizonte y en el corazón de cada uno…allá donde estemos.

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