Alfonso Hernández-Catá: Un muerto que no se quedó solo

Publicado en Diario Las Américas 12-19-13

El pasado 8 de noviembre comencé con estos párrafos las palabras que tuve la oportunidad de pronunciar en el Cementerio de Colón en La Habana:

“Alfonso Hernández-Catá siempre presintió que moriría joven. En unos de los pocos poemas que publicó, la pidió a la muerte, tan presente en su obra, que se lo llevara de un solo golpe, rápido y certero. Así fue. Ocupaba el cargo de Ministro Plenipotenciario de Cuba en Brasil, cuando falleció el 8 de noviembre de 1940 en un accidente de aviación, en un corto vuelo entre Río de Janeiro y Sao Paulo a donde viajaba a dictar unas conferencias. Tenía 55 años.

Alfonso Hernández-Catá 1885-1940

Alfonso Hernández-Catá
1885-1940

Tuvo la fortuna de contar con un gran amigo que se convirtió en su albacea literario, el magistrado Antonio Barreras, que publicó varios números de “Memoria de Alfonso Hernández-Catá”. Organizó también un concurso de cuentos con su nombre, de gran prestigio internacional y nacional; y una peregrinación anual a esta tumba, que ostenta el ex libris que usaba el autor. Aquí, junto a su lecho de mármo,l hablaron cada 8 de noviembre prestigiosos intelectuales como su gran amigo Juan Marinello, Jorge Mañach, Salvador Bueno, Octavio R. Costa, Raúl Roa, y un muy joven y flacucho Guillermo Cabrera Infante, entre otros.

Antonio Barreras y Guillermo Cabrera Infante hablan ante la tumba de AHC en 1957 (Uva de Aragón puede verse en la audiencia con vestido con cuello y filo blanco en las mangas)

Antonio Barreras y Guillermo Cabrera Infante hablan ante la tumba de AHC en 1957 (Uva de Aragón puede verse en la audiencia con vestido con cuello y filo blanco en las mangas)

Desde que muy pequeña, con apenas 6 ó 7 años, hasta 1958, pocos meses antes de irme al exilio , en cada aniversario de la muerte del abuelo que no llegué a conocer, acudí a esa tradición literaria, citadina y familiar. Me invadía luego una especie de fiebre, y encaramada sobre algún muro del patio de mi casa, y con mis primos y amigos de sorprendida audiencia, ensayaba las palabras que algún día deseaba decir junto a este panteón. Ese sueño que abrigué de niña se hace realidad hoy, más de medio siglo después. No tengo palabras para expresar a la UNEAC, a Nancy Morejón; muy en especial a Ana Vera, de la Fundación Marinello; a Cira Romero que tanto se ha encargado de su obra, y a todos ustedes aquí reunidos, el agradecimiento y la emoción que me embargan.”

Uva de Aragón habla ante la tumba de su abuelo, Alfonso Hernández-Catá

Uva de Aragón habla ante la tumba de su abuelo, Alfonso Hernández-Catá

Al concluir mis palabras, habló Cira Romero, quien editó el epistolario de Hernández- Catá y prologó la edición cubana de “El Ángel de Sodoma”. Cira hizo énfasis en las constantes preocupaciones del escritor por Cuba, su generosidad en divulgar las obras de sus compatriotas y la angustia creadora que lo acompañó hasta la muerte. (Ver palabras de Cira Romero en entrada anterior.)

Acudieron el acto unas treinta personas, entre ellas varios escritores de prestigio. Me conmovió en especial la presencia de Enrique Pineda Barnet, merecedor del premio Hernández-Catá en 1953, que según sus palabras “le cambió la vida”.

Uva de Aragón y Enrique Pineda Barnet antes de comenzar el evento

Uva de Aragón y Enrique Pineda Barnet antes de comenzar el evento


Si la recuperación de esta tradición – que me han asegurado continuará – me parece importante, más allá del valor personal que tenga para mí y mi familia, igualmente significativa es la historia siguiente:

Al llegar a La Habana, fui de inmediato al cementerio. Encontré la tumba del arquero, como se le conoce, en un estado deplorable. Hice arreglos con “El asturiano”, que se ocupa de esa zona, para que la limpiara. Le expresé mi asombro, pues en visitas anteriores la había encontrado bien. Me contó entonces que por años un viejo periodista traía flores y le pagaba para que atendiera el panteón. Hacía dos años que no había regresado. No sabía el nombre, pero pude averiguarlo y darle las gracias por teléfono.

Le pregunté si había conocido a Hernández-Catá o a su familia, si había asistido a las peregrinaciones. Ante sus respuestas negativas, indagué por qué lo había hecho. “He leído su obra y siento que le debo mucho en mi formación como escritor…y me pareció, que como en los versos de Bécquer, era un muerto que se había quedado muy solo.”

Grupo de los asistentes al acto en recordación de Hernández Catá en el aniversario de su muerte, 8 de noviembre 2013

Grupo de los asistentes al acto en recordación de Hernández Catá en el aniversario de su muerte, 8 de noviembre 2013


Rechazó toda oferta mía de hacer algo por él para mostrarle mi gratitud, y me pidió que no divulgara su nombre. Se excusó porque ya no podía ocuparse. Le aseguré que él había suplido nuestra ausencia, que ahora yo lo haría. Se alegró cuando le conté que aunque la tumba se hubiera quedado sola, había escrito un libro sobre Hernández-Catá y ayudado a difundir su obra.

Muy a menudo algunos tienden a ver lo peor de los cubanos en la Isla. La labor entusiasta de los que colaboraron para que el pasado 8 de noviembre se recordara de nuevo a Hernández-Catá, no solo ante su tumba, sino en la prensa y la radio, y el gesto tan hermoso de un periodista que por medio siglo se ocupó en el mayor anonimato de cuidar su lecho final, reafirman mi fe de que en Cuba perdura la generosidad criolla, a prueba de todas las mareas y vendavales.

Ofrenda de flores sobre la tumba del arquero

Ofrenda de flores sobre la tumba del arquero

Para leer el texto complete leído el 8 de noviembre de 2013, ir a http://www.uneac.org.cu/index.php?module=opinion&act=opinion&id=351

Para una reseña del acto y más fotos ir a http://www.uneac.org.cu/index.php?module=noticias&act=detalle&id=7482

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Acerca de uvadearagon

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5 respuestas a Alfonso Hernández-Catá: Un muerto que no se quedó solo

  1. Teresa Fernández Soneira dijo:

    Como ya expresé antes, te felicito por haber tenido un abuelo de esta altura y por seguir tu su trayectoria. ¡Que bella corona de flores había sobre su tumba! Cuánto me alegro que hayas podido realizar lo que tanto añoraste hacer desde niña.

    • uvadearagon dijo:

      Gracias, Teresa. Hubo dos ofrendas florales, pero en la foto con las dos no se ve bien la tumba. Fue un acto muy emocionante, y la mayoría de los que estaban o tenían algún vincula con la obra de AHC o conmigo, además de alguna gente joven, todos muy interesados.

  2. Wekayak2 dijo:

    Me encantó!

  3. Armando R Carvallo dijo:

    Tremendo acontecimiento! Tus palabras fueron preciosas. FELICIDADES!

  4. Martha Pardiño dijo:

    ¡Qué maravilloso es podre ser recordado de la manera que tu has recordado a tu abuelo, Uva!!!
    Te felicito por tu precioso escrito.
    Un abrazo y Feliz Navidad. Quién sabe, no se puede predecir el futuro,.. tal vez tu y yo nos podamos abrazar en el 2014, en el bello Malecón de La Habana, en una Cuba LIBRE Y SOBERANA.
    Martha Pardiño

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