La Habana, hoy

Publicado en Diario Las Americas 11/21/13

Acabo de regresar de un viaje de 12 días a Cuba. El año pasado fui en abril muy brevemente para asistir a un evento convocado por Palabra Nueva, y apenas vi La Habana, de modo que estas primeras impresiones se basan en lo que he observado distinto desde mi visita en el 2009.

Un "almedrón"  arreglado y recién pintado

Hay más tráfico, más movimiento en las calles. Los “almendrones” (carros americanos de hace más de 50 años) tienen motores y pintura nueva. Ya no transitan con lentitud y ruidos. Continúan circulando los viejos Ladas, Cocotaxis, bicitaxis, motonetas. Hay mucha gente caminando, casi siempre con prisas y bolsas en las manos. Me comentaron que algunas son personas de provincias que van a la capital a comprar y vender las mercancías más diversas.

Se ve mucha gente en las calles

Abundan las carretillas con frutas y vegetales que se obtienen en moneda nacional. En muchos portales se ven “pequeños negocios” -por llamarlos de alguna forma- con venta de artesanía, carteras, ropas, bisutería, piezas tejidas a mano. Había gran descontento porque el Gobierno acababa de cerrar una serie de salas privadas de cine en 3D, al igual que lugares donde se vendía ropa traída de afuera. O sea, que no era obtenida a través del Gobierno. El tira y encoje en la apertura a nivel de la microeconomía incomoda mucho a la población. Es más, estos cierres han generado un debate nacional sin precedentes.

Gran número de personas han mejorado sus viviendas para alquilar habitaciones o pisos completos de sus casas. Algunas lo hacen a extranjeros por noches o semanas, lo cual a menudo implica entra y sale de jineteras. Otras prefieren hacerlo a cubanos, con contratos por estancias mucho más largas. Ganan menos dinero, pero tienen más tranquilidad y seguridad. Los cubanos que arriendan pueden pagar en CUC (moneda convertible) porque trabajan en sectores de turismo, tienen paladares, u otras entradas. No suele ser dinero de remesas, porque éstas no darían para tanto. Un apartamento puede alquilarse entre $250 y $400 CUC al mes, dependiendo del tamaño y el barrio.

Abundan las personas que confeccionan quesos, yogur, mantequilla, pan, dulces, embutidos, y los llevan a las casas o los venden en sus hogares. Una familia en un pequeño garaje hace pizzas y las entrega a domicilio.

Se escuchan pregones por los barrios con ofertas que incluyen reparador de colchones, perfumes de marca y ambientadores, espejuelos bifocales, y la compra de pedacitos de oro y plata. También hay personas que van a las casas a limpiar, planchar o hacer una manicura y pedicura.

Nadie me supo explicar bien el sistema de pagos al fisco, pero todos concuerdan que es arbitrario y excesivo. Un hombre bastante mayor, que echaba aire a las gomas en un garaje, me aseguró que debía pagar una cantidad exorbitante en moneda nacional por el uso de la bomba, lo que le dejaba poco margen de ganancias. Las calles no pueden tener más baches. La broma más común es que la noche anterior los ingleses bombardearon la ciudad. Con humor se disfrazan a menudo verdades incómodas.

Las desigualdades son evidentes. Hay dinero en Cuba. Se están vendiendo casas por cantidades que van desde $5.000 por un apartamento en Los Pinos, hasta $400.000 por una casona en La Víbora. Pero hay una pobreza que encoge el corazón.

La pobreza y marginalidad es evidente
Me asombraron los cambios en la televisión.Hay ahora cinco canales nacionales, y en La Habana al menos, otro local, de la ciudad. La famosa “Mesa redonda”, antes utilizada principalmente para temas internacionales, con una fuerte carga ideológica y de crítica a los “enemigos”, discute dos o tres veces a la semana asuntos nacionales tales como la marginalidad, la vejez, la necesidad de que maestros y estudiantes mejoren la ortografía.

Otro programa, “El triángulo de la confianza” aborda por igual cuestiones antes silenciadas. En el que vi, se discutía “la espera”. Uno de los invitados opinaba que debía ser dinámica, activa. Otro, que con rebeldía. En el noticiero, los locutores son más profesionales y visten mejor. Un segmento titulado “Cuba dice” trata temas como el mercado negro de fármacos. Entrevistan a expertos y a ciudadanos de a pie, y casi todos expresan fuertes críticas. Los escépticos, que son muchos, bromean que “Cuba dice” pero “Cuba no hace”.

Tal vez lo que más me sorprendió fue un anuncio de servicio público en la TV, en el que se ve a un funcionario sentado tras un buró, y una cola de personas con rostros sin bocas esperando inmóviles. Entra un hombre que sí se mueve y habla. Ve que otro llega, ignora a los de la cola y va directamente al funcionario en el buró. El hombre que habla pregunta por qué nadie se queja; les pinta bocas a las figuras hasta entonces calladas, y todas comienzan a protestar. Luego aparece el lema: “El silencio es también cómplice.”

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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11 respuestas a La Habana, hoy

  1. Ted Henken dijo:

    Muy útil y lleno de detalles tu reflexión. Gracias por compartir. Abrazos, Ted

  2. Martha Pardiño dijo:

    La Habana, otrora una de las capitales más bellas del mundo, hoy ejemplo de la desidia y la falta de responsabilidad del gobierno castrista, muestra sus edificios coloniales apuntalados, calles sucias y llenas de baches, casas despintadas a las que les faltan los vidrios de las ventanas. Antes de Castro, La Habana de noche se iluminaba y se llenaba de risas y colores; hoy por sus calles mugrientas sólo pasan las jineteras, pobres mujeres que venden sus jóvenes cuerpos por un jean, un par de zapatos o un plato de comida que poner en la mesa familiar.
    Me alegro que los cubanos de la isla hoy puedan comprar frutas y verduras por la libre, y que haya tiendas de ropa de vestir, de zapatos, relojeros, zapateros, etc., donde se vende libremente. Pienso que aquella Habana que yo conocí, donde se abrió la dulce flor de mi juventud, nunca la volveré a ver.
    Martha Pardiño

  3. jbarquet@gmail.com dijo:

    Gracias por tu insight.

  4. Wekayak2 dijo:

    Estupendo artículo- qué de cosas aprendí!

    Vas al Book Fair? Hoy escuchamos a Carl Hiaasen, que nos encanta.

    Abrazos!

  5. LunaMaga dijo:

    Me gusta mucho el final, Uva. Hace tiempo que no me siento a ver la TV cubana pensando que, como el Granma, está anquilosada. Trataré de hacerlo la próxima vez.

  6. Pedro dijo:

    Lo dijo Carpentier para memoria de todos, somos lo Real Maravilloso.
    Uva, te sentiste bien ?

  7. Sigue siendo La isla de los pregones. Detallado artículo. Gracias por compartir.

  8. cecilio1942 dijo:

    Objetivas observaciones. ¡Gracias!

  9. Qué interesantes tus reflexiones, Uva. Me has dejado con la boca abierta (pintada) con la última anécdota, digna de toda una reflexión y análisis aparte, por cierto. Me alegra mucho que hayas podido volver y disfrutar de tu isla. Besos

  10. Rita Geada dijo:

    Uva: Qué buena descripción haces.Buena y lamentablemente triste a la vez por esa realidad de nuestra amada isla.Muy interesante lo del anuncio televisivo. Cuéntame cómo te fue por Pinar del Río. Ojalá que bien.Siento que, por Hatuey, no estés conmigo mañana en la Feria con mi oresentación de ANTES DE QUE CAMBIE LA MAREA.
    .

  11. Maria Cristina Williams dijo:

    Que interesante! Cuanto aprendi! Como te he dicho antes, no solo eres nuestra memoria sino tambien nuestra maestra de lo que es Cuba ahora. Gracias, amiga! Maria-Cristina

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