El rescate de Guillermo Rosales

Portada del libro "Hablar de Guillermo Rosales" por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco

Portada del libro “Hablar de Guillermo Rosales” por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco


Publicado en Diario Las Américas 9-19-2013

Guillermo Rosales fue un hombre maldecido y un escritor maldito. Le hizo daño la infancia difícil, y un carácter irascible, dado a exabruptos violentos en los que pocos vieron a tiempo la semilla de la esquizofrenia que acabó consumiéndolo. La locura y el genio son a menudo hermanos gemelos. Este cubano atormentado por demonios interiores poseía un innegable talento literario. Su obra –escasa, punzante y desgarradora– es reconocida por los expertos entre las mejores del Siglo XX cubano. En 1969 quedó finalista en el concurso de “Casa de Las Américas” con la novela, “Sábado de Gloria, Domingo de Resurrección” (luego publicada como “El juego de la viola”). Salió de Cuba vía España en 1979, llegó a Miami en 1980, y se le considera parte de la generación del Mariel. En 1987 ganó el premio Letras de Oro –cuyo único jurado fue Octavio Paz– con la novela “Boarding Home”, en la que vida y ficción se entremezclan en simbiosis indescifrable. Es una historia dura, como fue la vida de un Rosales que no cabía en ninguna parte, ni siquiera en su propia piel. Seis años después, en 1993, a los 47 años de edad, se voló la cabeza de un disparo.

Ahora una joven pareja en Cuba ha deseado rescatarlo con un libro titulado “Hablar de Guillermo Rosales” (Miami: Editorial Silueta, 2013). Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, ya se han ocupado antes de otros escritores del exilio, como lo atestigua “Sobre los pasos del cronista. El quehacer de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965” (Premio Enrique José Varona UNEAC 2009 y Premio de la Crítica Literaria Cubana 2011). Cuentan para esta tarea con talento periodístico, espíritu de detectives y sólidas herramientas para la crítica literaria. Los acompaña otro elemento clave: la curiosidad. Recrean la carrera periodística de Rosales en la Revista Mella, sus primeros cuentos, las relaciones tensas con su familia, lecturas y autores favoritos, amores y desamores, tiempos de ilusiones y de depresión, lugares donde vivió, obras que destruyó en sus arranques de furia, y una síntesis breve pero afilada de las que han perdurado.

Hacen más: entrevistan a media docena de amigos de Rosales, miembros de su generación, y a su ex esposa, que como en un juego de espejos, van completando la biografía real e interior de Guillermo Rosales, escritor convertido ahora en protagonista, en personaje filtrado por miradas ajenas que añaden sus propias visiones e interpretaciones. Surge así la imagen de un joven alto, delgaducho, imaginativo, brillante, iconoclasta, irascible y bromista, brusco y tierno, poseído por la única obsesión de ser un buen escritor.

¿Qué importancia tiene este libro? Más allá de la justicia de dar a conocer la vida y obra de uno de esos “raros” de nuestra literatura, es una señal alentadora de cómo las nuevas generaciones que tan dignamente representan Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, están sedientas de buscar y revelar, dentro y fuera de Cuba, historias escamoteadas en el pasado, aunque el precio sea muchas veces la incomprensión y hasta el repudio de algunos en ambas orillas, donde los extremos siempre acaban pareciéndose. Pero hay más: las entrevistas narran, quizás sin proponérselo, la historia de una generación, la de aquellos jóvenes que comenzaron a hacer periodismo al principio de la Revolución. Creyeron en la utopía con la fe y el entusiasmo que sólo poseen los adolescentes. No todos recuerdan que fuera el caso de Rosales, un perenne inconforme. Algunos de estos amigos permanecen en Cuba, otros han dejado el país: todos están marcados por esa etapa de sus vidas.

Los que compartieron en esos años con Guille –como le decían–, al evocarlo parten de su experiencia propia; como otros en el exilio insertarán en la lectura sus vivencias y heridas. No así Mirabal y Velazco que se han acercado a la trayectoria vital de Rosales con la mirada ávida y limpia de los descubridores. Hablando de él, han querido resucitar lo peor y lo mejor de este hombre que sufrió la maldición de su enfermedad. Acabó volcando sus angustias en narraciones descarnadas que lo convirtieron para muchos en un escritor maldito, marginado. Aunque Guillermo Rosales no cuente ahora con muchos lectores, nadie sabe el alcance que tenga en el futuro este noble rescate. Hay que agradecerlo.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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3 respuestas a El rescate de Guillermo Rosales

  1. Gracias Uva por tan merecido recuento a un reconocido intelectual cubano.

  2. Ignacio T. Granados dijo:

    Muy buena reseña, en este exilio mezquino es de agradecer!

  3. Fifi Smith dijo:

    Fascinante leerlo!

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