Nelson Mandela

Nelson Mandela

Nelson Mandela

Publicado en Diario Las Americas 7-18-2013

Nació en 1918 en un pequeño poblado de 300 habitantes, parte por esas fechas de la Provincia de El Cabo. Renunció muy joven a su derecho hereditario a ser jefe de una tribu xhosa. Poseía, desde entonces, una visión más abarcadora, y su propio nombre parece combinar dos herencias. Mandela proviene de sus antepasados tribales; Nelson se lo dieron en la escuela inglesa a la que lo mandó de niño la madre, que debió de haber visto en él una inteligencia superior.

En 1944 ingresó en el Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés), movimiento de lucha contra la opresión de los negros sudafricanos. La ideología dominante del grupo era un socialismo africano, nacionalista, antirracista, antiimperialista. En 1949 el Partido Nacional llegó al poder en Sudáfrica e institucionalizó el régimen de apartheid, o segregación racial. Inspirado en Mahatma Gandhi, el ANC respondió con métodos de lucha no violentos. El propio Mandela organizó campañas de desobediencia civil. Para 1952 se había convertido en el líder del movimiento. Pronto fue detenido, junto a 8,000 más. Cumplida su condena, impulsó en 1955 una Carta de la Libertad, que expresaba las aspiraciones de un Estado multirracial, igualitario y democrático.

La crueldad del régimen racista llegó a su culminación en 1956. Las matanzas de 1960 terminaron por convencer a los líderes del ANC sobre la imposibilidad de seguir luchando con métodos pacíficos. El movimiento se radicalizó. Empleó el sabotaje como medio de lucha. Recabó apoyo, fondos, instrucción militar, y encontró respaldo muchas veces entre las fuerzas comunistas y socialistas. Finalmente Mandela fue detenido y condenado en 1964 a cadena perpetua.

Las condiciones de su prisión fueron infrahumanas. Pero hay quienes se crecen en el dolor y Nelson Mandela utilizó esos años, en que apenas tuvo contacto con el mundo exterior, para meditar. ¿En qué rincón de su espíritu encontró la fuerza para perdonar y para soñar un futuro de convivencia? ¿Cómo pudo ahuyentar los resentimientos por el daño que hacían a su pueblo los colonizadores ingleses y aferrarse a la idea de que en la cuna de la Carta Magna tenía que haber también quienes fueran sensibles a la justicia y a la ley?

Desde la cárcel se convirtió en una figura legendaria, representante de la falta de libertad de todos los negros sudafricanos. Tanto incomodaba este mito al gobierno, que en 1984 le ofrecieron la libertad a cambio de que se estableciera en una de los “bantustanes”, zonas en que el régimen había concedido una ficción de independencia. Se negó. Pero comenzó un proceso de dialogo.

Sus contactos con el mundo exterior aumentaron. Finalmente, Frederik De Klerk, presidente por el Partido Nacional, liberó a Mandela en 1990. Había cumplido 27 años de cárcel. Se convirtió en el principal interlocutor para negociar el proceso de democratización. El presidente blanco y el ex prisionero negro compartieron al Premio Nobel de la Paz en 1993.

Al año siguiente Nelson Mandela fue electo el primer presidente negro de Sudáfrica. Su popularidad era inmensa. La utilizó para poner en marcha una política de reconciliación nacional. Creó una comisión de Verdad y Reconciliación. Ofreció amnistías individuales a cambio de testimonios sobre las injusticias cometidas. No buscó revanchas ni castigos, sino el reconocimiento que necesitaban las víctimas y sus familias de los daños que habían sufrido. El proceso fue rápido. Quería concentrarse en el presente y el futuro, no en el pasado. Había heredado un país con grandes desigualdades económicas. Más de la mitad de los habitantes no tenían electricidad. El desempleo era de 33%. Un tercio de la población era analfabeta. Casi un 50% vivía por debajo del nivel de pobreza. Mandela, que al salir de prisión expresó su agradecimiento a los que lo habían apoyado – entre ellos Fidel Castro – no escogió para Sudáfrica un régimen socialista, sino políticas económicas liberales aconsejadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El país fue prosperando, aunque todo no fuera perfecto. Se le criticó por no combatir lo suficiente contra la pandemia de SIDA, la alta tasa de criminalidad y la corrupción. No lo podía hacer todo en cuatro años y no quiso ir a una reelección. Ya tenía 80 años en 1999. Se retiró de la política aunque se mantuvo activo en la vida pública.

Nelson Mandela es sin duda una de las figuras más respetadas en el mundo actual, hombre excepcional que logró para su país lo que parecía imposible: una transición del colonialismo a la democracia, de la pobreza a la decencia, del odio racial a la convivencia, de la violencia a la paz. El verdadero milagro político del siglo XX.

Su vida, ahora al apagarse, ha sido larga y útil. Seguirá siéndole más allá de su muerte por las muchas lecciones que nos dejó. Ojalá sepamos aprovecharlas.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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5 respuestas a Nelson Mandela

  1. Wekayak2 dijo:

    Muy bueno!

  2. Cubargie Joe dijo:

    Excelente postal de una vida bien vivida, Uva!

  3. Cubargie Joe dijo:

    Muy bueno, valioso y oportuno tu artículo de archivo “Sin perdón no hay futuro”.

    Que es de la vida de Alex Boraine? Seria muy provechoso traerlo de nuevo a Miami…

  4. Armando R Carvallo dijo:

    ¡Excelente! Para mi, Mandela y Ghandi son de los más grandes políticos del siglo XX…

  5. Fifi Smith dijo:

    Te felicito por ver claramente lo que a muchos se le escapa. Bravo!

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