Los Indignados del mundo

Las protestas en Brasil han sorprendido a muchos

Las protestas en Brasil han sorprendido a muchos

Diario Las Americas
Publicado el 06-27-2013

Es un fenómeno tan antiguo como la humanidad, pero que ha cobrado nuevas dimensiones y características. Los pueblos muchas veces han protestado contra los abusos del poder. En años recientes, los adelantos tecnológicos han facilitado convocar con rapidez a un gran número de personas. Las marchas o la ocupación de calles, plazas o parques cobran visibilidad en el mundo entero en apenas segundos. Cualquier ciudadano –esa mujer o ese hombre común, antes desconocido– de pronto tiene rostro y voz ante las cámaras de televisión.

En los últimos años ha habido protestas callejeras en España, Estados Unidos, Chile, el Reino Unido, Túnez, Egipto, entre otros países. Recientemente los “viejitos” nicaragüenses le han plantado cara a Daniel Ortega. Demandan una pensión mínima de $50.00. Han logrado entrar el edificio del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), conseguido el apoyo de jóvenes y organizaciones civiles, y que el gobierno se enfurezca e intente dispersarlos a golpes y patadas.

También ha habido enfrentamientos en el centro de Estambul entre manifestantes y guardias. Por tres semanas ya, no cesan las protestas masivas contra la violencia policial y las arbitrariedades del gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, acusado, no sin base, de autoritario, aunque en el pasado contribuyera notablemente a la reactivación económica e incluso a la democratización del país. Los turcos se quejan de que han ido perdiendo libertades, y que los medios de comunicación no les ofrecen información adecuada, sino que les “aconsejan” cómo deben comportarse en su vida privada.

Quizás las demostraciones que más han sorprendido a todos han sido las de Brasil, famoso por sus alegras carnavales, sus excelentes jugadores de fútbol, y una de las mayores economías del mundo. En la última década, 40 millones de personas han ingresado en la clase media. Precisamente, esta nueva clase que ha prosperado es la que reclama con mayor energía el derecho a mejores servicios. Las escuelas públicas son ineficientes, los hospitales no dan abasto, la inflación aumenta. Pero lo que más indigna al pueblo es el despilfarro y la corrupción, especialmente en la construcción de los estadios para el Mundial y la Copa Confederaciones, recién comenzada

Los jóvenes, al igual que en otros países, cada día mejor informados, son parte fundamental de este movimiento popular. ¿Qué más tienen en común estas protestas y tantas otras de los últimos cinco años? Casi siempre comienzan con un incidente. En Túnez, un vendedor de frutas decidió no soportó las injusticias y se prendió fuego en público. En Turquía, el detonante fue un parque a punto de ser remplazado por un centro comercial. En Brasil, surgió con el aumento en la tarifa de los autobuses. Las quejas específicas hallan eco porque se convierten en el símbolo concreto de un malestar difuso contra una serie de males: corrupción, desigualdad, alto costo de la vida, arbitrariedad de las autoridades, falta de derecho de las minorías, deficiencias de los servicios públicos.

Por lo general los gobiernes se sorprenden y casi siempre actúan mal. Los excesos policiacos agravan la situación. Ya se está viendo en Turquía y Nicaragua. La presidenta brasileña Dilma Rousseff no ha cometido ese error. Ha respondido con propuestas concretas, incluso de un plebiscito que autorice convocar a una asamblea constituyente y una reforma política. Hasta ahora, no ha logrado credibilidad entre los manifestantes, y los ánimos comienzan a caldearse. En todos los casos, las autoridades tienen a su favor – o en su contra, según se mire – que estos movimientos organizados espontáneamente no cuentan con jefes o portavoces oficiales. Se hace tan difícil saber a quién encarcelar como con quién negociar.

Las consecuencias de las protestas son difíciles de prever. Los expertos más avezados no pudieron imaginar la caída de Ben Ali, Gadafi o Mubarak. No hubo tal desplome en Estados Unidos ni en Chile. Tampoco ocurrirá en Brasil, país que ha experimentado transformaciones económicas positivas, pero sin que el gobierno haya hecho los ajustes necesarios para satisfacer la creciente demanda de servicios públicos.

Posiblemente en los próximos días las demostraciones irán disminuyendo. Algo conseguirán los manifestantes, pero no todo, y las causas del descontento quedarán latentes. La brecha entre la realidad y las justas aspiraciones de los pueblos que comprenden sus derechos ha sido siempre terreno abonado para la turbulencia política. Sólo que ahora la historia se ha acelerado a golpe de 140 caracteres en Twitter e imágenes que captan teléfonos inteligentes, más eficaces que cualquier policía. La rebeldía ante el abuso del poder bien puede convertirse una vez más en una fuerza positiva que impulse el progreso. Ojalá que así lo logre la generación del milenio, acusada de egoísta y narcisista, pero que también ha sabido indignarse con causa. Tal vez alcance a jugar un papel insospechado a favor de la justicia y la libertad.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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2 respuestas a Los Indignados del mundo

  1. fundmusicalia fundmusicalia dijo:

    Sobrina: Generalmente tengo comentario para tus crnicas: Pero a este, no lo tengo. Al contrario, me surgen preguntas; No es rara esta coincidencia del mismo fenmeno en pases tan difererntes y distantes/ Hay un denominador comin? La causa, la sabemos, descontento juvenil. pero por qu explota en algunos pases y otros no?. Y como fui malo en matemticas, no s encontrar el comn denominador…Sern los musulmanes? Sern los chinos? Y cmo se soluciona, un control universal, estricto de las comunicaciones cibernticas, que parece ser la chispa que prende todas estas hogueras…?

    El 27 de junio de 2013 08:56, Habanera soy

    • uvadearagon dijo:

      Don Cristobal, Me alegra que tengas preguntas porque siempre he pensado que como periodists mi labor es punzar, hacer pensar. No siempre puedo tener las respuestas. No creo, sin embargo, que haya una conspiración mundial de musulmanes, chinos o extraterrestres detrás de estas manifestaciones. Y no son solo los jóvenes los descontentos. Mira el caso de los viejitos de Nicaragua. Tampoco creo que haya que buscar controlarlos mientras sean pacíficos. ¿Por qué en unos países y en otros no? Creo que la clave está en el avance teconológico. Mientras menos acceso tengan los pueblos a las nuevas formas de comunicación, menos posibilidades de protestas. Claro, hay otros factores, como el miedo, el control policiaco, que ha habido siempre- Es un fenómeno nuevo y complejo. Habra que seguir observándolo. Gracis por tu comentario.

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