Matrimonios “gays”

Una pareja recuerda que los matrimonios interraciales no eran legales hace pocos años

Una pareja recuerda que los matrimonios interraciales no eran legales hace pocos años


Diario Las Americas
Publicado el 04-03-2013

Se espera que para junio la Corte Suprema tome una decisión. Es posible que intente ser cautelosa y solamente rechace la Proposición 8
Una encuesta reciente del prestigioso Pew Research Center develó que más de la mitad (53%) de los estadounidenses admitieron no saber quién era el Presidente de la Corte Suprema. Solo 3 de cada 10 contestaron que John Roberts ocupaba tan importante cargo. Sin embargo, los nueve magistrados designados de por vida por el Presidente según se producen las vacantes, posiblemente influyan más sobre la sociedad que el Congreso o cualquier primer mandatario.

Por ejemplo, en los años 1930 y 1940, la Corte Suprema tomó una serie de decisiones que otorgaban mayor poder al ejecutivo. Facilitaron así que el Presidente Franklin Delano Roosevelt llevara a cabo los programas del “New Deal”. Pero en 1953, cuando el Presidente Harry Truman intentó confiscar la industria del acero, comenzaron a limitar los poderes presidenciales. Muchas de las decisiones de la Corte Suprema cuando la presidió Earl Warren (1953-1969) sirvieron para avanzar la causa de los derechos civiles. Posiblemente el caso más significativo fue “Brown vs. The Board of Education” (1954) que consideró inconstitucional la segregación en las escuelas. También durante “The Warren Court” se resolvió el conocido caso “Miranda vs. Arizona”, al que debemos que todos los detenidos deban ser adecuadamente informados de sus derechos.

Durante los años 1969-1986 en que Warren E. Burger presidió la Corte, se tomó en 1973 una decisión todavía controversial “Roe vs. Wade”, sobre el derecho de las mujeres al aborto.

La Corte Suprema influye sobre la sociedad, pero a la vez se deja influir por ella. Muchos de estos casos respondían a fuertes corrientes de opinión en el País, aunque existieran sectores que se oponían a los cambios sociales que iban surgiendo del mismo pueblo, y necesitaban leyes que los obligaran a acatarlos.

En el presente la Corte Suprema está compuesta por 6 hombres – uno de ellos de raza negra – y 3 mujeres, incluyendo la primera persona hispana en ocupar esa posición. Cinco fueron nombrados por presidentes republicanos; cuatro, por demócratas. Debaten ahora un tema candente en el país: el matrimonio entre “gays” o personas de un mismo sexo. Los nueve magistrados deben considerar dos casos. El primero cuestiona la constitucionalidad de la Proposición 8 que prohíbe dichos matrimonios en California, antes aceptados legalmente en ese estado. El segundo reta la ley de Defensa del Matrimonio, conocida como DOMA, firmada por el Presidente Bill Clinton en 1996, que coloca en manos de los estados legislar sobre el asunto, y no reconoce dichas uniones por empleados federales a la hora de extender los beneficios a sus parejas si son del mismo sexo.

Todas las encuestas muestran una creciente tolerancia a los matrimonios gays, especialmente entre los jóvenes. A medida que el tema de las preferencias sexuales deja de ser tabú, más personas confrontan la realidad, antes oculta o disimulada, de que un familiar cercano sea homosexual o lesbiana. Republicanos conservadores como la Congresista Ileana Ros de la Florida, y más recientemente el Senador por Ohio Rob Portman, han cambiado su posición sobre el asunto al confrontar esa circunstancia con una hija y un hijo, respectivamente. Sin tener casos en su familia, varios demócratas, como la Senadora por Ohio Claire McCaskill; la ex de Secretaria de Estado Hillary Clinton; y el propio Presidente Barack Obama, opinan hoy distinto que hace solo pocos años sobre una cuestión tan controversial, y han reconocido la influencia de sus hijos, pues los jóvenes ven a las parejas “gays” con toda naturalidad. Aunque un mayor porcentaje de Demócratas que de Republicanos apoyan los matrimonios “gays”, en ambos partidos militan miembros a favor y en contra.

La Corte Suprema deberá considerar un número de aspectos. El primero, si ha habido una violación de derechos civiles y de la Constitución. El segundo, si el tema debe regirse por leyes federales o continuar en manos de los estados. Además de los aspectos legales, es inevitable plantearse todas las implicaciones sociales si la Corte dictamina como ilegal lo que la sociedad cada día acepta más.

Para algunos, los matrimonios “gays” son una afrenta a las uniones tradicionales entre un hombre y una mujer, y contrarios a sus valores y religión Para otros, es el derecho de dos personas que se aman de estar juntos, poder comprar una propiedad, acogerse a los beneficios del seguro médico de su cónyuge, y, sí, poder también adoptar hijos y criar una familia.

Se espera que para junio la Corte Suprema tome una decisión. Es posible que intente ser cautelosa y solamente rechace la Preposición 8. Quizás, por el contrario, sea más amplia, y se atreva a aceptar la señal de los tiempos. Ojalá.

Link a artículo en Diario Las Américas http://diariolasamericas.com/noticia/154735/46/matrimonios-gays

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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6 respuestas a Matrimonios “gays”

  1. Dejemos en las manos de Dios, no de las religiones, que las personas abran su mente y su corazon a esto.

  2. Alberto Sarraín dijo:

    Excelente artículo. Permite al lector conocer muy bien una serie de circunstancias que mediatizan, la aprobación, más allá del porciento de ciudadanos que la aprueben o desaprueben.

  3. Armando R. Carvallo dijo:

    Yo estoy de acuerdo que cada cual ame y se oriente sexualmente con quiera, que deje herencia, beneficios, etc. a quien quiera, sea heterosexual u homosexual, NO IMPORTA, pero MATRIMONIO: sigo pensando que es entre hombre y mujer. Una vez leí de un japonés que se casó con un Tamagochi (creo que se llaman así esos jugueticos que lloran y hay que darles de comer, etc)… humildemente creo que es absurdo, como casarse con una mascota, o cualquier otro objeto, y cualquiera puede aducir que es su derecho… sin duda, es su derecho a acostarse o convivir con el Tamagochi, o con su mascota, pero eso no quiere decir que esté casado con él. A lo mejor hay que crear un palabra nueva, crear una nueva institución civil… podría llamarse Gaytrimonio, Homomonio, no sé, para eso estarían los lingüistas. Y que conste, yo soy bien liberal… pero hay cosas… ¡y cosas!

  4. Ramón Ojeda dijo:

    Según Wikipedia: “El origen etimológico de la palabra matrimonio como denominación de la institución bajo ese nombre no es claro. Se suele derivar de la expresión “matris munium” proveniente de dos palabras del latín: la primera “matris”, que significa “madre” y, la segunda, “munium”, “gravamen o cuidado”, viniendo a significar “cuidado de la madre”, en tanto se consideraba que la madre era la que contribuía más a la formación y crianza de los hijos. Otra posible derivación provendría de “matreum muniens”, significando la idea de defensa y protección de la madre, implicando la obligación del hombre hacia la madre de sus hijos.[4] [5]

    Para efectos de mayor comprensión de la expresión “matrimonio” en su aspecto etimológico es importante tener presente que, en muchas de las lenguas romances, es válido el concepto del contrato de matrimonio considerado por el Derecho Romano, que tiene su fundamento en la idea de que la posibilidad de ser madre, que la naturaleza da a la mujer núbil, la llevase a procrear una familia. En contraste con ese concepto occidental se puede mencionar el caso del idioma árabe, en el que es entendido como «contrato de coito» o «contrato de penetración», según la traducción de la expresión عَقْد نِكاح (`aqd nikāḩ) al español.[cita requerida] Con todo, el término más usado en árabe para referirse a esta institución es زَواج (zawāý), que literalmente significa «unión, emparejamiento».[6]”

    De esa definición parece razonable el comentario de Carvallo. Quizás haya que buscar en el árabe una palabra más adecuada a la unión legal entre personas del mismo sexo, porque lo que no puede suceder naturalmente en las uniones homosexuales es la procreación de una familia. Y esa es, precisamente, la referencia en la concepción occidental creadora de la palabra y de la institución.

  5. Uva,
    Te agradezco al gran trabajo de investigación y documentación que has hecho sobre el funcionamiento y la historia de la Corte Suprema en Estados Unidos. Es increíble la gran responsabilidad que cae sobre ellos y que los ciudadanos los desconozcan tanto. Da que pensar… Y he aprendido una barbaridad de política americana leyendo tu post. Gracias, gracias!

    Un apunte de filóloga: en España ya todos los medios escriben el plural de “gay” con i latina, es decir, “gais”. Es algo raro que sucede con estas palabras procedentes del inglés – jersey, jerséis – que acoplamos mal al español. Como la y es una consonante lo suyo sería que el plural se formase “gayes” y “jerseyes”, pero nadie habla así.
    La solución que se ha propuesto es hacer el plural con i latina – gais – algo que a mí cada vez que lo veo me espanta a la vista sinceramente, pero en fin, me pareció interesante comentarlo y saber qué te parece a ti y a tus lectores.

    Un fuerte abrazo,
    Bea

  6. Aurora Morcillo dijo:

    ole!

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