“!OH Cuba Hermosa” de Cristóbal Díaz Ayala

Portada de los dos volùmenes de "!OH Cuba Hermosa! El cancionero político social en Cuba hasta 1958" de Cristóbal Díaz Ayala

Portada de los dos volùmenes de “!OH Cuba Hermosa! El cancionero político social en Cuba hasta 1958” de Cristóbal Díaz Ayala

Diario Las Americas
Publicado el 02-27-2013

Síntesis de las palabras pronunciadas en la presentación de “¡Oh Cuba Hermosa! El cancionero político social en Cuba hasta 1958” de Cristóbal Díaz Ayala, el viernes 22 de febrero de 2013 en Books and Books, Coral Gables, en acto coauspiciado por el Cuban Research Institute (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida

Cristóbal Díaz Ayala es un hombre singular. Tronco de un familión de hijos, nietos y bisnietos a quienes visita en distintas ciudades, buen amigo de sus muchos amigos; necesita también de la soledad y de ese ocio creador que tanto valoraban ya los griegos. Es afable, servicial y “gruñón”, pero lo último solo porque espera de todos nosotros la dedicación y la excelencia que pone él en sus empeños. Quizás el cubano que más sepa de nuestra música, no sabe bailar, según él mismo confiesa. El más criollo de nosotros, es así mismo un latinoamericanista y un hombre universal. Goza de la sabiduría que trae haber vivido mucho; mantiene su eterna juventud a través de la clave más certera para no envejecer: siempre tener proyectos nuevos.

Tantos años entre ritmos, ha encontrado su paso. A través de nuestra música, ha aprendido, y nos ha enseñado en sus libros no sólo nuestra historia, sino la intrahistoria, como diría Unamuno, ese subsuelo de acontecimientos que no recogen los textos académicos, pero que son la crónica del quehacer y el querer de los pueblos.

Como usuario de su propia colección –generosamente donada a Florida International University hace más de una década– Díaz-Ayala la ha utilizado para sus investigaciones, y nos ha dado media docena de obras de incalculable valor. Este nuevo libro es una inconmensurable contribución no sólo a la historia de la música cubana, sino a muchas otras disciplinas, pues ilumina infinidad de temas: las relaciones raciales, la visión de la mujer y la forma de tratarla, los acontecimientos políticos, las características de ciudades y campos, las pugnas regionales, la vida cotidiana del cubano, sus amores y tristezas, sus anhelos y decepciones, su sentido del humor y su capacidad para sufrir estoicamente.

Obra indispensable de consulta, se lee como si fuera una novela de detectives, porque cada página nos revela nuevas pistas para el entendimiento de nuestra identidad nacional. Los capítulos, como en la novela “Rayuela” de Julio Cortázar, pueden leerse en cualquier orden. Son las piezas de un país para armar.

El autor ha revisado toda la discografía cubana, que nadie conoce mejor que él, y entresacado las canciones de contenido sociopolítico. En algunos casos sólo informa sobre ellas. En muchos, nos transcribe la letra. De extraordinario interés son sus comentarios del momento histórico en que fueron grabadas estas piezas, y sus aclaraciones de nombres, vocablos, frases utilizadas, pues de otra forma el lector común no entendería, o, cuando menos, no captaría a cabalidad su significado de doble sentido o apropiado para el momento en que se compone. Todo, naturalmente, con las fechas, lugares, compañías disqueras, instrumentos, músicos, cantantes relacionados a cada grabación.

El autor explica que ha sido muy amplio en lo que ha considerado como social-político: la búsqueda de la identidad, la perenne exaltación de las bondades de la Isla, el cosmopolitismo y la protesta política. La canción popular, nos dice, fue un arma más de la independencia, y más tarde para denunciar los males de la República.

He encontrado especialmente revelador el Capítulo 8, “1900-1958. El punto cubano”. Cristóbal nos recuerda que el advenimiento del siglo XX nos trajo un invento clave: el automóvil; y otro, al parecer menor, pero que revolucionaría el mundo de la música: el fonógrafo. Mientras que el primero requería principalmente solo gasolina, el segundo, para poder venderlo, necesitaba una variedad de discos que el consumidor pudiera escuchar. Por tanto, las compañías americanas recorrieron el continente grabando a los músicos locales, para de esa forma poder interesar a los habitantes de cada país a comprar los primitivos fonógrafos. Cuba no fue excepción, y como los representantes de estas grandes disqueras no sabían español, los músicos no sufrieron censura alguna. En sus propias narices podían grabar una canción protestando por la intervención americana en Cuba, que ni se enteraban.

En el período de 1900-1925 se nos ofrece a través de la música una crónica de la vida en la incipiente República – el amargo sabor de haber conquistado la independencia solo a medias, las peleas de gallos, la corrupción gubernamental, la vida en el campo cubano, el erotismo criollo, el culto a la mulata, las relaciones entre liberales y conservadores, los políticos populares y los chanchulleros. Hay canciones que narran acontecimientos importantes, algunos trágicos, como el hundimiento del vapor Valbanera y la peste bubónica que afectó a La Habana en 1914; otros de impacto en el País, como cuando se acuñó la moneda nacional y cuando la mujer conquistó el voto; o de resonancia internacional, como el paso del cometa Halley en 1910 y la primera guerra mundial de 1914 a 1919. Lo más grande y lo más mínimo era fuente de inspiración para los repentistas criollos.

Podría decir mucho más de lo que el tiempo me permite sobre esta obra que a mi juicio estudia la música cubana de una forma inédita y que abre el camino a nuevas investigaciones. Les recomiendo en verdad que adquirirlo y leerlo porque todo lo que yo o su propio autor podamos decir será siempre insuficiente. Se trata en verdad de una historia de Cuba a través de su música. Reúne grandes amores de muchos cubanos: música y Patria. ¡Oh, Cuba hermosa!

Gracias, Cristóbal Díaz Ayala, por ser y hacer. Así, sin adjetivos, que en ti, como en tu obra, lo que abunda es lo substantivo, lo esencial. Te aplaudimos.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Actividades académicas, Actividades culturales, Críticas literarias, Cubanoamericanos, Cubanos famosos, Estudios sobre Cuba, Historia de Cuba, Libros cubanos, Literatura, Mùsica cubana, Mi columna semanal. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a “!OH Cuba Hermosa” de Cristóbal Díaz Ayala

  1. Waldo González López dijo:

    Uva, te felicito una vez más. Aunque no conozco personalmente a este gran investigador de la música cubana (a quien en Cuba en una ocasión estuvimos a punto de conocernos a través de nuestro común colegamigo Rodolfo de la Fuente), admiro su obra, uno de cuyos estupendos estudios celosamente conservé en Cuba y me traje a Miami. No pude asistir a tu presentación de su seguramente magnífico volumen. Saludos, Waldo González López

  2. Armando R. Carvallo dijo:

    Sin dudas debe ser una lectura exquisita, y un imprescindible de nuestra historia. Gracias por dárnosla a conocer.

  3. Martha Pardiño dijo:

    Con esta presentación de Uva de “Oh Cuba Hermosa! de Cristóbal Díaz Ayala, no tengo otra alternativa que salir corriendo a comprar el libro.
    Gracias Uva por presentarnos al Sr. Díaz Ayala y por el recorrido de su obra.
    Martha Pardiño

  4. Gina Andrea dijo:

    Querida Uva, este post es todo un abrebocas. En verdad inspira el recorrer sus páginas. Siempre he admirado la música cubana. Al mundo hispanohablante lo ha enriquecido gratamente.

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