Benedicto XVI y “Amour”

Benedicto XVI renuncia al Papado

Benedicto XVI renuncia al Papado


Diario Las Americas
Publicado el 02-20-2013

Una amiga de mi madre, Clarita Martínez, que no murió muy mayor, solía decir con mucha gracia que el problema de la vejez era que a Jesucristo lo habían matado a los 33 años, porque si hubiera llegado a viejo, no permitiría que la tercera edad pudiera ser tan difícil.

Hay personas que Dios bendice con una vejez digna hasta sus últimos momentos. Pienso en el banquero y líder comunitario Dr. Luis J. Botifoll, a quien tuve el privilegio de tratar, querer y admirar. El 24 de septiembre de 2003, a los 95 años de edad, asistió con un grupo de prominentes cubanos al Baltimore Hotel a una reunión con el entonces presidente del gobierno español José María Aznar. Al salir del encuentro, entrevistaron a Botifoll y su comentario se trasmitió por televisión en el noticiero de las 11 p.m. Esa noche Botifoll llegó a su casa, se puso la ropa de dormir, se acostó y se murió. Así de fácil.

Para otros es un largo y doloroso proceso. Al renunciar al Papado –un acto sin precedentes desde hace siglos–, Benedicto XVI ha aducido que no tiene ya fuerzas. Quizás no quiera –como sucedió con Juan Pablo II– que lo veamos ir perdiendo facultades. Desea pasar sus últimos años sin que los ojos del mundo estén sobre él. Lo mismo hizo la familia del Presidente Ronald Reagan cuando le diagnosticaron Alzheimer. No lo vimos más en público.

Aplaudo la decisión de Su Santidad. La Iglesia, en este dinámico Siglo XXI, y después de bastantes escándalos y dificultades en las últimas décadas, necesita el liderazgo de un Papa en la plenitud de sus capacidades. Algunos achacan la renuncia a conspiraciones y luchas de poder en el Vaticano, pero aunque no dudo que existan, nunca han resultado en una decisión de esta naturaleza. Creo al Papa sincero en las explicaciones que nos ha dado.

El periodista español Luis Javier Mox ha especulado que la fecha escogida por Benedicto XVI para hacer efectiva su renuncia pudiera ser un sutil homenaje a Juan Pablo II que murió el 2 de abril de 2005, un mes y dieciséis días antes de que hubiera cumplido 85 años, exactamente la misma edad que tendrá el actual Pontífice el 28 de febrero de 2013, cuando hará efectiva su jubilación. En todo caso, Benedicto XVI se ve más ágil y con mejor salud que su predecesor antes de fallecer, pero ello no quiere decir que su avanzada edad no le dificulte cumplir a cabalidad la agenda tan activa y la toma de decisiones tan serias que su cargo conlleva.

Las consecuencias de que hoy en día vivamos más, pero no siempre con calidad, afecta a muchas familias. Así nos lo muestra el film francés “Amour”, dirigida por Michael Haneke, con Jean-Louis Trintignant en el papel de Georges Laurent y Emmanuelle Riva como su esposa Anne. La película presenta las vicisitudes de un matrimonio octogenario, ambos profesores de música retirados, cuando Anne queda incapacitada. El esposo le promete que no la internará en un asilo y se dedica a cuidarla con esfuerzo, amor, ternura y frustración. Al final, Georges opta por la eutanasia y el suicidio.

“Amour” ha merecido una veintena de premios y está nominada para el Oscar en varias categorías. Hecha con el realismo que suele caracterizar al cine europeo, se ve con un nudo en la garganta. Al final, sin embargo, uno queda con la sensación de que el esposo cumplió hasta el último momento con esos votos de quererse “en la salud y en la enfermedad”, y que su drástica decisión no responde al egoísmo o el cansancio, sino al amor. No estoy, ni con mucho, recomendando soluciones tan extremas como las que escoge Georges pero lo cierto es que no todos tienen la suerte de Don Luis Botifoll de estar activos y lúcidos hasta los 95 años ni las posibilidades de Benedicto XVI de retirarse a un monasterio con la mejor atención.

El cuidado de una población que envejece plantea problemas socioeconómicos a muchos países; y muy personales y difíciles a cónyuges, hijos, hermanos y otros parientes que cuidan a sus “viejitos”, los cuales también sufren, especialmente si tienen suficiente lucidez para darse cuenta de sus limitaciones y de la carga que pueden llegar a ser para sus seres queridos.

¿Cómo habría resuelto el problema Jesucristo si hubiera llegado a edad avanzada? Quizás como Benedicto XVI. Aislándose del mundo durante el a veces largo y doloroso proceso de aprender a morirse.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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5 respuestas a Benedicto XVI y “Amour”

  1. Wekayak2 dijo:

    Muy bueno- sobre un tema que nos preocupa a todos. Queremos ver la película “Amour”, pero hasta ahora no nos hemos atrevido.

    En cuanto al papa…Viste el documental Mea Culpa en HBO hace un par de semanas? He protected priests who abused children when he, as a cardinal, was in charge of investigations. As far as I’m concerned, “Good riddance!”, o, en cubano, “llévatelo, viento de agua!”. I never liked him and I hope that the next pope is a better person, and more attune to our changing times.

    Me operé de los dos ojos- ayer fue el ojo derecho. The good news: I see really well. The bad news: I see really well. All of a sudden I’m full of arrugas, and Paul has aged ten years! : )

    A ver cuando nos reunimos!

  2. Javier Figueroa dijo:

    Para mi lo significativo de esta renuncia es la renuncia en sí; que un Papa diga con su gesto que renunciar puede ser algo “normal” es de por sí importante. Es un gesto que disminuye el valor del poder y que humaniza a una figura como el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Para todo lo demás quizá sea prudente esperar al paso del tiempo.

  3. Martha Pardiño dijo:

    Estoy de acuerdo contigo Uva. El Papa se ve cansado y hasta parece que le cuesta trabajo hablar. El papado no es nada fácil y más con los tiempos que corren y todos los escandalos que se han producido en la Iglesia Católica, que todos deploramos. Es mejor jubilarse a tiempo cuando ya no se tienen las fuerzas para realizar una tarea digna y total como todos los católicos esperan de un Sumo Pontífice.
    Felicitaciones por tu artículo.
    Martha Pardiño

  4. Ximena Hernandez-Cata dijo:

    Muy buen articulo, Uvita. Que toca un tema que me interesa de mas en mas, saber como y cuando morir. Mi padre nos decía que cuando se pusiera viejo se iría a una montana y no lo veríamos mas. Es un reflejo natural que tienen también los animales, irse a alguna parte para morir en paz sin que nadie tenga que ocuparse de ellos. Finalmente mi padre murió a los 93 con todos sus sentidos claros y todavía capaz de ocuparse de el mismo sin ninguna ayuda. Cuando finalmente se puso mal se fue en 3 días sin permitir que se le de ningún remedio o ayuda extrema, solo un poco de oxigeno, y la muerte llego misericordiosamente rápido. Si hubiera tenido mas tiempo, el mismo hubiera decidido el momento en que iba a partir. Tenia la suerte de vivir en Suiza donde hay un modo legal de tomar esa decisión, y organizaciones que te ayudan a hacerlo cuando tu decides que es la hora. Espero que este pais progrese en ese sentido, porque yo también prefiero decidir cuando sea el momento. En cuanto al Papa, creo que lo ha hecho muy bien, y pienso que tiene algo mas serio que lo que nos dice. Que se vaya a vivir en paz el tiempo que le queda, y que los cardinales escojan por fin un Papa que sea adaptado a estos tiempos que vivimos, al siglo XXI, y no siga mirando atrás. Debería haber pensado antes de leer la parte en que hablas de Amour, resulto siendo un “spoiler” para mi porque recién lo voy a ver mañana! Cariños, Ximena

  5. Armando R. Carvallo dijo:

    Entiendo que el hecho de la renuncia es sorpresivo, pero no asimilo tanta alaraca. Monarcas que renuncian ha habido muchos (el papado no es otra cosa que una monarquía electiva)… ahora mismo lo está haciendo Beatriz y nadie habla de eso. A Ratzinger nunca lo tragué del todo, pero el que elijan, creo será más de lo mismo. No creo que la Iglesia sea capaz de elegir un papa que pueda enfrentrar modernamente los asuntos tan importantes que tiene pendientes, como el sacerdocio femenino, celibato, cárcel para los curas pedófilos, derecho de la mujer a tomar importantes decisiones, relaciones homosexuales, etc. El Vaticano se empeña en doctrinas y liturgias más que medievales en pleno siglo XXI, y hasta mantiene un cisma con las iglesias ortodoxas por asuntos y formas que datan del siglo X. Y para colmo, los medios se preocupan más por la nacionalidad del futuro Elegido que por su calidad y capacidad de enfrentar los retos que debiera aceptar… ¡que no creo que los acepte!

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