“Les Misérables”

Hugh Jackman en el papel de Jean Valjean en el film "Les Misérables"

Hugh Jackman en el papel de Jean Valjean en el film “Les Misérables”


Diario Las Americas
Publicado el 01-30-2013

Leí por primera vez “Los miserables” de Víctor Hugo a los 19 años, cuando estaba embarazada de mi hija mayor. Me saltaba páginas porque no tenía cultura para entender las digresiones históricas y filosóficas del gran intelectual romántico, y también porque estaba ansiosa de seguir el hilo de la historia. Me conmovió aquel niño pobre, Jean Valjean, que robaba pan para mitigar el hambre de sus hermanas. Va a parar a la cárcel y logra redimirse cuando, ya hombre, lo liberan. Continúa, sin embargo, perseguido el resto de su vida con tenacidad y saña por Javert, inspector de la policía. A veces tenía que interrumpir la lectura. Tal era la angustia que me producía. Siempre me quedó grabada la imagen de Valjean huyendo por las sucias cloacas subterráneas de París con el cuerpo herido del joven Marius.

Años después, en la década de los 80, vi el “musical” y como sucede siempre con las buenas obras a las que podemos regresar varias veces a lo largo de la vida, se me iluminaron nuevos aspectos de la narración de Víctor Hugo. Entendí mejor el marco histórico de Francia en el Siglo XIX, con la restauración de la monarquía tras una Revolución que había prometido libertad, igualdad y fraternidad, pero en la que se hacía cada día mayor la brecha entre ricos y pobres. En el enfrentamiento entre un hombre bueno injustamente castigado y un policía que abusaba del poder de su puesto, Hugo nos presenta las tensiones universales entre poderosos y desposeídos.

Cuando estudiaba mi doctorado, releí pasajes de la novela –confieso que nunca he logrado completar la lectura de sus 2,793 páginas—que le demoró a Hugo 17 años escribir, y que causó un gran impacto cuando se publicó en 1862. Observé entonces las características del romanticismo en la obra, especialmente la creencia, heredada de Juan Jacobo Rousseau, de que el hombre es por naturaleza bueno; la valoración de los sentimientos, de ese latir de lo más íntimo del “yo” interno; la defensa las reivindicaciones sociales, y especialmente, la búsqueda de la libertad en todos los aspectos de la vida.

Recientemente he visto el film “Les Misérables” y una vez más he encontrado significados adicionales en esta obra imperecedera. La entendí ahora como un himno a la capacidad del ser humano de redimirse. Por cada acto de maldad que se nos presenta, observamos igualmente otros de sacrificio, amor, ternura, generosidad.

El séptimo arte tiene posibilidades que no ofrecen ni el teatro ni la literatura. No en balde repetimos que una imagen vale mil palabras. Sin embargo, a menudo las obras literarias llevadas al cine nos dejan insatisfechos, porque el autor tiene un cómplice en cada lector, que añade a lo escrito lo que él o ella imagina. Las versiones fílmicas no suelen satisfacernos porque rara vez coinciden con lo que hemos visualizado al leer el libro. Hugh Jackman me pareció estupendo en el papel de Jean Valjean. No me agradó Robert Crowe como Javert, al no darme la impresión del perro de presa siempre olfateando la sangre que yo tenía del personaje. Después he reflexionado que tal vez la película, al mostrarnos a un policía de rostro afable, nos apunta a que el rol de policía puede recaer en hombres con igual capacidad para el bien o el mal, pero que el uniforme que visten y su firme creencia en la aplicación de la ley, los puede llevar a cometer excesos. En una de las escenas más dramáticas, al dudar de las razones que lo habían impulsado toda su existencia a perseguir a Valjean, Javert se suicida.

“Les Misérables” plantea desde su título la riqueza plurivalente de sus símbolos. ¿Quiénes son los miserables en verdad, los pobres, pero idealistas, o los poderosos y ricos que al amparo de la ley abusan de los primeros y no tienen otra meta que su beneficio propio? La interrogación mantiene una aterradora vigencia.

Es bueno que en esta era en que los jóvenes han perdido el hábito de la lectura y nos vemos inmersos en la cultura de la imagen, la novela de Víctor Hugo reaparezca en las pantallas para que las nuevas generaciones la conozcan. La película –que cuenta además con una música preciosa– ha recibido ocho nominaciones para el Oscar, entre ellas como el mejor film. Aunque la competencia sea fuerte (Lincoln es otra película que merece premios) auguro que “Les Misérables” se alzará con algunas estatuillas doradas. El novelista francés tenía conciencia de la importancia de su novela, pero posiblemente nunca imaginó que llegaría tan lejos. Debe estar feliz.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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6 respuestas a “Les Misérables”

  1. Felipe P. Manteiga dijo:

    Excelente resenha, gracias. Yo encontré a Victor Hugo por un accidente juvenil, e inmediatamente quede capturado por su titanico abrazo, a lo Prometeo. Tanto el como Dickens nos sumergen en la ansiosa tensión de la revolución industrial tanto en el Reino Unido como en Francia. Comparto tu optimismo, ya que los jóvenes no leen tanto, por lo menos los grandes pensadores les enriquecen desde la pantalla–y eventualmente los juegos electronicos interactivos. Un buen amigo mencionaba, “no leeran los versos sencillos, pero cantan la Guantanamera.” Gracias, enriqueciste a tus lectores.

  2. Pavel dijo:

    Muy bonito y agradable de leer tu texto. Yo me leí Los Miserables durante el reposo de una hepatitis, de otra forma hubiese sido difícil completar los cinco tomos. Gracias

  3. Lucia Aragon Perez dijo:

    Ya que vimos al pelicula juntas, disfuto tus comentarios doblemente. Estupendo!

  4. Wekayak2 dijo:

    Estupendo artículo. Me leí la novela en francés hace siglos y he visto la obra de teatro, pero todavía no he visto la película.

  5. No he visto la película, pero luego de tu reseña no puedo perderla. Lo puse en FB

  6. Armando R. Carvallo dijo:

    Yo leí Los Miserables de tapa a tapa cuando tenía 24 años, y me impresionó tanto, que hasta elaboré un Atlas especial para leerlo, Luego seguí con El Jorobado de Notre Dame, El Hombre que Ríe, y TODAS las novelas de VH. Si después de más de siglo y medio siguen cautivándonos, es por su carácter universal, independiente de culturas, regiones o épocas. Y sí, es muy triste que la juventud actual lea tan poco. Gracias por tan excelente reseña.

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