Celebracion de la democracia

El PresidenteObama antel a multitud  frenteal Capitolio

El Presidente Obama ante la multitud frente al Capitolio

Diario Las Americas
Publicado el 01-23-2013

Washington, D.C. 21 de enero de 2013. Desde hace días han ido llegando a la capital norteamericana familias enteras con miembros de varias generaciones, grupos de estudiantes, jóvenes que han votado en el 2012 por primera vez, personas de la tercera edad, blancos, negros, latinos, “gays”. Han visitado monumentos, paseado por la ciudad, colmado los restoranes.

Todos compartían un propósito común: asistir el lunes 21 a la inauguración del segundo término del décimo cuarto presidente de Estados Unidos, Barack H. Obama.

Los periodistas, a su vez, nos informaban en la prensa, la televisión, y el internet de datos curiosos sobre las 56 ocasiones anteriores en que similares celebraciones han tenido lugar, comenzando en Nueva York el 30 de abril 1789 cuando George Washington se convirtió en el primer presidente de la recién fundada democracia.

Los analistas también intentaban pronosticar en qué discursos de presidentes anteriores se inspiraría Obama. Destacaron que en 2013 se conmemoran 150 años de la proclamación de la “Emancipation Act” que puso fin a la esclavitud, y 50 de la Marcha a Washignton de Martin Luther King, líder del movimiento de derechos civiles que tanto contribuyó a que hoy tengamos una sociedad más equitativa, y cuyo nacimiento asimismo se festejaba este 21 de enero.

Por fin llegó la fecha esperada. Washington amaneció soleado y con un frio tolerable. Las multitudes comenzaron a llenar el National Mall, ese extenso parque nacional que se extiende desde el Capitolio, pasa por el alto obelisco que rinde tributo a George Washington, y termina en el monumento a Lincoln. Mientras, el Presidente Obama, la Primera Dama, Melia y Sasha, las niñas que se van haciendo mujercitas ante nuestros ojos, y la abuela, fueron a los servicios en St. John’s, la iglesia de los presidentes, donde los recibió el Rev. Luis León, pastor cubano-americano, que vino a Estados Unidos por el programa de Peter Pan.

La ceremonia se caracterizó por el entusiasmo del público de más de un millón de personas, la solemnidad de la música de las trompetas, la emoción de canciones patrióticas, y los dramáticos 21 canonanzos que saludaron al Presidente después que fue juramentado. Todo con gran gusto y elegancia.

En su discurso de 18 minutos, Obama, mucho más optimista que hace cuatro años cuando asumió la presidencia en un momento de verdadera crisis, se inspiró en las palabras de la Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…” y en las que dan comienzo al preámbulo de la constitución, “We the people”, es decir, “Nosotros, el pueblo”. Habló repetidamente de la necesidad de trabajar juntos; de la importancia de la participación democrática de los ciudadanos, no solo con el voto, sino con sus voces.

Regresó a los temas que animaron su campaña y serán de importancia en su segunda administración: mayores oportunidades para todos, procurar formas alternas de energía, y el avance de una sociedad más tolerante, moderna y justa. Dio una visión de la democracia como un sistema siempre en construcción, pues aunque Dios nos haya otorgado a todos derechos inalienables es responsabilidad del ser humano lograr que se alcancen plenamente esos derechos.

Sus palabras fueron, en cierta forma, el reflejo y el anverso del discurso de Ronald Reagan en 1980, que tras la Guerra de Vietnam y un período económico difícil, ofreció una visión positiva de las posibilidades que comenzaban bajo el auge de una nueva filosofía conservadora. Obama puede compararse a Reagan en cuanto a carisma y su actitud esperanzadora después de una etapa igualmente problemática.

También ahora las guerras están terminándose y la situación económica mejorando. Desde su juventud y pensamiento liberal, a fin al de Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy y Bill Clinton, el Presidente, hombre del siglo XXI, se ha mostrado casi jubiloso al describirnos a “nosotros, el pueblo” cuanto podremos lograr juntos en los próximos años. Juntos — “together” — fue vocablo que utilizó repetidamente.

Sonia Sotomayor, de origen puertorriqueño, nombrada magistrada del Tribunal Supremo por Obama, le tomó el juramento al Vice Presidente Biden. Los actos oficiales lo cerraron dos cubanoamericanos. Richard Blanco leyó un hermoso poema, con aires de Walt Whitman, en el que describió con vividas imágenes la vida cotidiana en el país y rindió tributo a sus padres, exiliados que se sacrificaron en humildes trabajos para educarlos a su hermano y a él. Sus versos parecían un eco del discurso presidencial, por su visión de pluralidad y diversidad. El Rev. Luis León terminó la ceremonia con una bendición que incluyó unas palabras en español. Los hispanos, y en especial los cubanos, estamos de plácemes.

La fiesta continuó con almuerzos, brindis, paradas.

El Comandante en Jefe saludó a miembros de las distintas ramas de las fuerzas armadas, a las que en más de una ocasión agradeció cuanto han hecho por el país y la democracia. El Presidente y la Primera Dama desfilaron por Pennsylvania Avenue a pie, al calor de los aplausos de las multitudes, bajo las miradas vigilantes y nerviosas de los miembros del Servicio Secreto. Esta noche la ciudad junto al Potomac se viste de gala con bailes y saraos.

Mañana se volverá a las escuelas, el trabajo y las divisiones políticas. Pero hoy es día de fiesta. La celebración no es de la primera familia, ni de los políticos, magistrados, senadores, congresistas, soldados, y ni siquiera de los muchos que asistieron y los tantos otros que observaron en pantallas grandes y chicas los ritos, discursos, y ceremonias.

Hoy es la fiesta de la democracia, la celebración de la transferencia de poder del pueblo a los gobernantes que han elegido; es al respirar pausado de un sistema de gobierno que en más de dos siglos no ha perdido el ritmo. Sin revoluciones, golpes de estado ni dictadores, de George Washington a Barack Obama; de la esclavitud al primer presidente negro; después de una Guerra Civil, dos guerras mundiales y conflictos bélicos en que muchos han dado sus vidas por defender la libertad; después de la depresión de 1929 y otras crisis financieras; tras el Movimiento Civil que abrió la puerta de las oportunidades a negros, mujeres y latinos; tras el asesinato de tres presidentes y atentados contra otros; pese a todos los problemas y divisiones partidistas, la bandera de las estrellas y las barras ondea aún con libertad y orgullo “over the land of the free and the home of the brave.”

Hay que quitarse el sombrero.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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Una respuesta a Celebracion de la democracia

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    La descripción parece una película de los sucedido el lunes. Estoy seguro que el país avanzará en estos 4 años como merece…

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