Mi primo Roberto: el último patriarca

Diario Las Americas 
Publicado el 10-10-2012

Roberto Rodríguez de Aragón nació en La Habana, el 28 de mayo de 1927, el   segundo hijo de Máximo Rodríguez y Aurora de los Ángeles Aragón, hermana de   mi padre, por quien me bautizaron Uva de los Ángeles.  Solo guardo una vaga   imagen de mi tía Aurora en su lecho de enferma, pues murió de cáncer muy   joven, en 1948. Roberto, su padre, su hermano mayor, Fernando y su familia, están muy unidos a mis memorias de infancia.  Recuerdo claramente que el 3 de enero de 1954, aquel triste domingo en que murió mi padre, Roberto se me acercó y me dijo en tono confidencial: — Yo perdí a mi madre hace seis años, pero te aseguro que ella sigue conmigo, y tu padre estará siempre a tu lado.   Todos y cada día de tu vida sentirás su presencia como yo siento la de mi madre.– Me consoló el abrazo protector del primo mucho mayor que yo. Pero no creí sus palabras. Hoy sé que tenía toda la razón.

La Habana, circa 1940. Roberto con jacket

En Cuba Roberto se graduó de abogado, y fue elegido representante muy joven  por el Partido Liberal por Matanzas en 1954 con un número récord de votos. Lo ayudó su simpatía natural, su sonrisa abierta y los consejos de su padre:  nunca digas mentiras ni hagas falsas promesas, y mantén siempre tu casa abierta a todos. Se fue de Cuba al triunfo de la Revolución y excepto por unos breves meses en Honduras siempre residió en Miami.

Se me agolpan los recuerdos: los encuentros con Roberto, su esposa Raquel   Fundora y la siempre estudiosa Raquel Aurora cuando viajábamos a Miami en los   años 60 y 70 en carro desde Maryland en busca de sol, playa, cubanía y calor de familia; sus visitas a mi casa después que nos mudamos a Miami en 1978, para conversar con mi madre y mi segundo padre, Carlos Márquez Sterling, por quienes sentía un profundo cariño. No hubo ocasión en que alguno de los dos   estuviera hospitalizado, que Roberto no fuera a verlos casi a diario al  hospital Mercy. También en los últimos años de mi hermana Silvia Smith y de nuestra prima Marta Pitaluga, las visitaba a menudo. Siempre consolaba a los enfermos.

Roberto, hombre bien parecido, trigueño, de poblada caballera y cejas negras,   se parecía cada día más a su padre, pero tenía también el sello indiscutible de los de Aragón. (Mi hermana Lucía dice, y con razón, que su hijo Gus se parece a Roberto.) Siempre usó su segundo apellido, como tributo, estoy segura, a su madre, cuyo recuerdo lo acompañó hasta sus últimos días, pero también por sus estrechos lazos con su familia materna.

Reunion familiar en mi casa 1990

Tenía un tono de voz, un acento peculiar, muy matancero. Era el más criollo   de los cubanos, de guayabera y sonrisa abierta, de tabaco y abrazo fuerte,   del ¡Viva Cuba libre! emocionado en la garganta, y amistad solidaria. Le gustaba la pelota, jugar golf y la cerveza fría. Era servicial con todos,  aunque como le aconsejara su padre, nunca hacía falsas promesas.

Mi primo era alegre, optimista. Si tuvo tristezas –y no pudieron faltarle–   no las exteriorizaba, pero brindaba siempre su hombro para que los demás nos   apoyáramos en él. Mantenía la caballerosidad y elegancia de una generación que se extingue; supo, al mismo tiempo, vivir en el Siglo 21. Manejaba los correos electrónicos con destreza y raro era el día que no recibiera un mensaje suyo, principalmente de contenido religioso, pues en especial en sus últimos años, su espiritualidad fue creciente. Era un hombre de Dios.

Fue un excelente marido, tanto con Raquel, a la que estuvo unido por medio siglo, y a quien cuidó con esmero en sus largos años de enfermedad, como con Olga Velasco, su compañera en los últimos once años, hoy su viuda. Sentía un orgullo infinito por su hija Raquel Aurora “Rocky” Rodríguez Fundora,  destacada abogada. Al hablar de ella sus ojos brillaban de forma especial.   Cuando Roberto cumplió 80 años, la hija se los celebró en una preciosa fiesta. Hace exactamente un año, cuando Rocky llegó a los 50, él bailó y disfrutó más que nadie esa noche. Pocas veces he visto una relación de apoyo   y admiración mutua tan hermosa entre un padre y una hija como la de Roberto y Raquel Aurora. Podría decirse con todo acierto que era la niña de sus ojos.

Juntos militamos hace años junto al gran Tony Varona en la Junta Patriótica   Cubana, que más tarde Roberto presidió, al igual que los Municipios en el Exilio, la Peña Teobaldo Rosell y otras organizaciones. Era un político innato sin país. En el exilio no podía ganar votos pero sí el afecto y respeto de muchos amigos, que asistieron entristecidos a sus funerales. Como pocos cubanos, aprendió bien la lección martiana de rosa blanca. Anticastrista y  anticomunista hasta la médula, era tolerante con otros métodos de lucha, conciliador, incapaz de ofender. Más de una vez salió en defensa mía aunque no compartiera mis ideas.  Su capacidad de unir se veía también en su vida personal, como lo muestra el cariño infinito que sienten por él la familia de la segunda esposa de su padre, Elisa Godines, y los hijos y parientes de los primeros matrimonios tanto de Raquel Fundora como de Olga Velasco.

Reunion familiar 5 de agosto de 2012

He tenido la oportunidad de congregar a la familia en mi casa en varias ocasiones. Roberto nunca ha faltado. Aportaba siempre dos bandejas de deliciosos bocaditos de La Rosa, y sus cuentos maravillosos de tiempos que aun los que ya somos bastante mayores, no conocíamos. Con la muerte de mi primo César y mi hermana Silvia en años recientes, Roberto había quedado como el patriarca de la familia. Así se lo dijimos todos en la última reunión del clan Aragón el pasado 5 de agosto, dos meses exactos antes de su muerte.  Comentamos que no tenía buen color y que comenzaban a vérsele los años pero nada nos hizo presentir que el final estuviera tan cerca.  Unas semanas después le diagnosticaron  cáncer del páncreas, y murió en la paz del Señor el 5 de octubre.

Fue un cubano raigal, que llevaba a Cuba pecho dentro. Hombre bueno y cordial. Hijo, marido, padre, tío, primo, pariente, amigo ejemplar. Para mí, mi primo Roberto, el que me consoló cuando perdí a mi padre, y cuyo cariño protector me ha cobijado siempre. Se muere con él un poco más de la memoria familiar. Se nos ha ido el último patriarca. Otra rama del árbol que se desgaja. Solo hay consuelo en los frutos. Te estrecho con toda mi fuerza, Raquel Aurora, en un abrazo tan grande que cabe en él cómodamente el familión entero, apoyándonos unos a otros en esta nueva orfandad. Descansa en paz, querido primo.

Anuncios

Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Cubanoamericanos, Cubanos famosos, Mi columna semanal, Mi familia, Vida de la escritora. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Mi primo Roberto: el último patriarca

  1. Lucia Aragon Perez dijo:

    Describes a Roberto tal como era. Que tributo tan bonito, tal como el se merecia!

  2. Wekayak2 dijo:

    Muy bonito, Uva. Muy conmovedor.

  3. Gina Andrea dijo:

    Gracias por compartir memorias tan pero tan personales. Es un lindo homenaje. Es esta tu manera de consolar a los tuyos con un “Roberto siempre estará entre nosotros”.

  4. oscar klitin dijo:

    Me ecanta siempre leer tus escrituras. Siento tu orgullo de tú familiar, y tu tristesa. Ten de aliento en que El estará a tu lado desde el más allá.
    Como siempre, O.

  5. Martha Pardiño dijo:

    Querida Uva, como siempre, al leer tu artículo sobre tu primo Roberto, siento que lo has escrito solo para mí, y siento que conocía Roberto con su bella sonrisa y sus cejas negras.
    ¡Qué dichosa yo sería si alguna persona de mi familia me recordara así cuando yo esté en el viaje fina!
    Te felicito querida amiga.
    Martha Pardiño

  6. Armando R. Carvallo dijo:

    Muy bonito y merecido tributo, Uva. Aunque no conocí a Roberto personalmente cuando yo era niño, tuve la suerte de conocerlo hace 6 años, y desde entonces mantuvimos frecuente contacto. Gracias a las reuniones familiares en tu casa tuve la oportunidad de conversar varias veces con él, y confirmo que tu semblanza es exacta. En Paz Descanses, Roberto, y sendos besos a Raquel y Olguita.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s