La reconciliación entre cubanos: difícil pero necesaria

Diario Las Americas
Publicado el 05-30-2012

Durante sus últimos años, mi madre me pedía todos los meses que la ayudara a reconciliar su cuenta bancaria. Es decir, revisar créditos y débitos, y asegurarnos que el balance del estado de cuenta  y su chequera coincidían. Si encontrábamos algún error en sus sumas y restas, ella con gran cuidado lo enmendaba. Si la discrepancia no era mucha y no hallábamos la falta, le aconsejaba ajustar el balance de su chequera. En resumen: juntas cuadrábamos sus cuentas. Ella me lo agradecía como si yo fuera tan sabia como Pitágoras.

La anécdota viene al caso porque en fechas recientes se ha hablado mucho de la reconciliación en Cuba. Para quienes la apoyan, no hacen falta explicaciones. Los que la combaten suelen utilizar tres argumentos principales: 1) que es una frase de moda, salida más bien del gobierno cubano; 2) que ellos nunca se reconciliarán con el gobierno cubano; y 3) que con el pueblo cubano no necesitan hacerlo, porque nunca han estado peleados con él.  Naturalmente que cada uno tiene derecho a pensar y actuar libremente, pero creo importante tener en cuenta lo que sea mejor para Cuba.

En primer lugar, lejos de ponerla de moda, el gobierno cubano no se siente muy a gusto con la palabra reconciliación; pero en todo caso, las palabras no son de nadie y no hay que permitir que se las roben a uno. Cuando hablo de mis “compañeros” de clase,  el vocablo tiene una carga afectiva para mí que no se cancela porque haya sido usada y abusada en las primeras décadas del comunismo en Cuba.

Al abogar por la reconciliación nadie espera que cada cubano se reúna con Fidel y Raúl Castro ni con ningún alto dirigente, discutan sus diferencias y se abracen luego como si nada. Sin embargo, los cubanos del exilio, especialmente quienes como yo llevamos muchos años fuera de la Isla, tenemos en algún momento que asumir la historia de Cuba, de 1959 al presente, como parte de nuestra historia. Yo así lo he hecho, como igual tienen que hacerlo con respecto a la diáspora los que viven en Cuba.  Lo primero que hay que conciliar es la historia. Se está haciendo ya hace varios años con respecto al período de la República, tan maltratado en la Isla anteriormente, y que se ha ido rescatando y analizando con visiones alternativas. Tardará quizás otro medio siglo para que los historiadores puedan hacer un balance objetivo de los anales cubanos a partir de la Revolución de enero, pero al menos debemos aceptar ya de ambos lados el derecho a que existan narrativas diversas.

Como el Estado ha controlado tantos aspectos de la vida en Cuba, hay muchos renglones en los que es posible y necesario revisar las cuentas. Y no me refiero solo, entre el Estado cubano y la diáspora, sino también entre el Estado y los ciudadanos en la Isla. Esto incluye, entre muchísimas otras cosas, el reintegrar al patrimonio cultural figuras y obras antes (y todavía) vedadas, sin esperar necesariamente a que mueran. (Por mi parte, trato de ponerme al día, aunque no pueda del todo,  sobre lo mucho que se ha creado en Cuba en estas décadas en literatura, artes plásticas, etc.)  No basta con que se publique en Cuba un libro de cierto autor del exilio;  es necesario que se incluyan todos en diccionarios, enciclopedias, libros de textos, cursos universitarios. (Insisto en los temas literarios porque es mi campo, pero también porque creo que la literatura revela mucho de la historia y la identidad de los pueblos.) Comprendo que no puede hacerse todo de un día para otro. Tanto es así que precisamente en estas fechas se han publicado en “El País”varios artículos sobre los escritores exiliados españoles, como parte de un esfuerzo aún vigente en España de recuperar la memoria histórica. Ver  http://cultura.elpais.com/cultura/2012/06/06/actualidad/) La integración de una cultura cubana escindida es un ejemplo de muchos otros posibles, que se resumen en una verdad de Pero Grullo: todos somos cubanos y nadie puede robarle al otro su porción ineludible de Patria.

El temario para un seminario de resolución de conflictos sería largo, y tendría que incluir sin duda la violencia empleada principalmente por el Estado, aunque también por la Oposición.  Sería el asunto más difícil. Observo, sin embargo, que muchas de las víctimas que más han sufrido  como presos políticos y las Damas de Blanco son las más prestas a abogar por un futuro de paz, quizás porque el dolor enaltece, y me atrevo a pensar porque no desean que otros pasen el mismo calvario de ellos. Aspiran—como lo hago yo– a una Cuba mejor para todos, donde los únicos desterrados sean la intransigencia y la violencia.

Cuando hablamos del gobierno cubano no se trata de algo abstracto, sino de personas de carne y hueso, con padres y madres que envejecen y mueren, amores y desamores, hijos y nietos, ilusiones y desilusiones, errores y aciertos. Quizás como reza el título de un lúcido ensayo de Guillermo de Zéndegui, “todos somos culpables” de la victoria de la Revolución, pero el grado de responsabilidad de lo acontecido después en ambas orillas no puede repartirse parejo. Por muchos años, absolutamente todos los cubanos estaban obligados a trabajar para el Estado. ¿No era entonces cada cubano parte del gobierno? ¿Los hace ello cómplices del gobierno? Muchos se fueron en algún momento y son hoy en día parte de la diáspora. En la actualidad a menudo se recibe con aplausos a los cubanos — incluso los que han ocupado altos cargos– una vez que dejan el País y hacen un Mea Culpa, como si las aguas del Golfo les lavaran todos los pecados. ¿Por qué es mejor el que llega y proclama haberse equivocado que el que se queda por razones tan disímiles como cuidar a una madre enferma, no conseguir permiso de salida, no cometer la temeridad de montarse en una balsa o, sencillamente, por querer vivir y morir en su País a pesar de las dificultades? Tampoco todos los cubanos del  exilio han estado de acuerdo con políticas de violencia u odio hacia los de la Isla. No debe juzgarse a ningún cubano por su lugar de residencia. La realidad es mucho más compleja que dividir a los seres humanos en buenos y malos.

Tampoco me parece válido el argumento de que no es necesario reconciliarse entre cubanos. Para empezar, por más de cincuenta años hemos vivido realidades muy distintas, a veces encontradas. Creo que como hacíamos mi madre y yo para balancear las cuentas del banco, hay que sentarse juntos con mucho amor a Cuba para repasar las diferencias. De ello hablaremos más en el próximo artículo.

El Papa Benedicto XVI instó a los cubanos a la reconcilación

El Papa Benedicto XVI instó a los cubanos a la reconciliación

(continuarà)

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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15 respuestas a La reconciliación entre cubanos: difícil pero necesaria

  1. E. Araujo dijo:

    Magnifico Uva. Un abrazo…

  2. jbarquet@gmail.com dijo:

    Concuerdo contigo, especialmente con esta frase tuya sobre “una Cuba mejor para todos, donde los únicos desterrados sean la intransigencia y la violencia”, violencia que en mi opinión incluye no solo lo físico sino también lo sicológico y verbal. – jjb

  3. Rudy dijo:

    Mi estimada Sra; con todo el respeto que merece , pero solo quiero expresar mi opinion al respecto , y es la siguiente; pienso que las “reconciliaciones ” que han dado y se dieron en el pasado reciente de la historia de algunos pueblos , ocurrieron despues de una confrontacion o guerra civil, por ejemplo casos como Espan`a , Nicaragua, El Salvador, Honduras, etcetera, paises donde ha habido conflictos armados y el pais ha quedado desgarrado despues del proceso u los procesos de paz etcetera, este no es el caso de Cuba, en nuestro pais persisten las mismas condiciones de hace 53 an`os un gobierno que fue impuesto por la fuerza despues de una guerra civil contra una dictadura militar para entonces imponerse otra dictadura de corte militar e igual , por la fuerza y que dura mas de medio siglo. Entonces la pregunta es ; quienes se tienen que “reconciliar ” las victimas con sus victimarios ? y cuando ? ya que la situacion todavia persiste y el conflicto armado ni siquiera existio` , ya que si se va a hablar del conflicto del “Escambray ” todos sabemos como termino, y esto no constituye ni constituyo una guerra civil, entonces, quienes se tienen que reconciliar o entre quienes debe haber “reconciliacion “, o sea , las victimas que se encuentran dispersadas por todo el mundo producto de este largo proceso dictatorial en la vida del pais y el regimen que produjo este exodo y que aun esta “EN PIE ” , o sea mi pregunta es estos dos factores que deben HACER ? , “dialogar “, acerca de “que ” ?, y es que acaso ha habido un armisticio , o una rendicion por parte de este regimen ? y cuando se ha producido esta rendicion ?, o quizas este regimen y sus lideres han renunciado y han convocado a elecciones en un periodo de tiempo y se ha establecido un gobierno constitucional , y el pais ha comenzado una transicion a la Democracia ?, nosotros los cubanos creo que hace tiempo entramos en lo que quizas los “espiritistas ” y “santeros ” llaman “trance ” que es como una especie de letargo cuando el cuerpo esta “poseido ” por espiritus , algo de lo que YO, no creo mucho y creo que las cosas “viene por ahi “.Gracias,……., Rudy

  4. Clotilde dijo:

    Uva para que exista reconciliación tiene que haber reconocimiento del pluralismo, es decir, aceptar que las ideas del otro son legítimas (siempre que sean pacíficas y no violen los derechos de otros). En cambio tu me has censurado mis comentarios a pesar de que no contenían ofensas. Uva, no se deben dar lecciones si no se es capaz de vivir coherentemente. Eses el problema de muchos que hablar de la reconciliación, que lo ven como algo abstracto, vacío de contenido y lo más grave: desligado de la defensa de la dignidad humana y del pluralismo.

  5. Muy bueno Uva. FELICIDADES!!!!. Creo que los productos culturales: literatura, teatro, cine… pueden ayudar a la tan necesitada reconciliación, o al menos la convivencia.
    Los dos lados tienen que aprender. Yo aprendi con tu novela “Memoria del Silencio”, de los primeros años tan duros para los primeros cubanos exiliados.
    Algunos pasajes que fueron seleccionados por un lector de Amazon:
    “En Cuba han querido borrar la historia, aniquilar todo lo anterior a 1959, robarle al pueblo su memoria colectiva. ¿Cómo puede existir una nación sin pasado? Nosotros somos los últimos que podemos recordar al país antes de la Revolución, los llamados a conservar y trasmitir un preciado legado. Somos en verdad la última generación de cubanos”.
    “Los cubanos que huyen de Cuba no quieren volver jamás. No sueñan con llevar al país la democracia, la libertad, una economía de libre mercado. No pueden identificarse con un proyecto nacional porque para ellos Cuba no empezó cuando el Padre Varela nos enseñó a pensar, sino cuando Castro se alzó en la Sierra Maestra. No hay una visión de continuidad, un concepto de nación que vaya más allá, en tiempo y en espacio, de la Revolución. El único camino es la balsa. Hay que escapar a toda costa de un país cuyo primer mandatario ha amenazado con hundirlo en el mar”.
    “¿Y el exilio? ¿Ha logrado la nostalgia y la distancia distorsionar nuestra visión de Cuba? Quizás la geografía también nos llena de brumas la historia. Nos falta la raíz, la tierra, el paisaje. Hemos idealizado el pasado, y no conocemos a ciencia cierta el presente. ¿Cómo, entonces, construir el futuro?
    A veces, me he preguntado si Cuba existía realmente o era sólo una idea, un mito”.

  6. Matias Montes Huidobro dijo:

    Uva, me parece que está muy bien. Es un asunto muy complejo y sobre todo esto hay posiciones arbitrarias, radicales y especialmente contradictorias. No sé realmente si nos llegaremos a llevar bien algún día. Personalmente, lo dudo, pero me parece bien el tono positivo y racional de tu exposición. Matías Montes Huidobro.

  7. Rudy dijo:

    Sra Clotilde; muy acertado, con mucha cordura y sobre todo que concuerdo con todo lo que dice y que ha sucedido en este de le busque explicacion, no la tiene . Como un pais con unas condiciones muy favorables para haber escogido un mejor y mas favorable destino , se desvio de un mejor camino y un buen dia , no sin antes haber violencia escogio` otro camino por recorrer , y entonces llego el fanatismo ,el odio, el resentimiento, la envidia , la maldad y la intolerancia hacia lo que cada cual pensaba o decia y todo esto “florecio` ” para quedarse en la vida nacional y ocurrio el “BIG BANG ” de la negacion rotunda del desacuerdo hacia las opiniones contrarias de cada cual, y la crueldad , la agresion verbal, fisica y sicologica se hizo presente hasta el maltrato a las mujeres en publico por razones politicas , y todo lo mas negativo que puede aflorar del ser humano emergio un dia y no dejado de parar , un largo medio siglo de un abuso constante a la dignidad humana y a donde hemos llegado ? al punto como pueblo en que palabras como; fraternidad, hermandad ,dignidad y amor no existen en el vocabulario popular y que muchos desconocen el significado, hoy en dia en la sociedad cubana la hipocresia ha llegado a desarrollarse en su mas alta expresion, los cubanos pueden ser “magnificos actores ” ya que cualquiera en la sociedad cubana puede caracterizar cualquier personaje , Cuba produce de cerca y de lejos , mucha tristeza , mucha desesperanza , un desasosiego enorme que le rompe el corazon y le parte el alma a cualquiera cuando se conoce “a fondo ” la Cuba actual , entristece mucho pensar lo que pudimos ser y no llegamos a ser , esto solo por el capricho de “un grupo ” reducido de personas que se alzaron con algo muy valioso que es el poder en este pais, Como sucedio ? , yo simplemente no tengo esa respuesta .Yo pienso como cubano , mientras mas camino por el sendero de la vida y me aproximo a la vejez que tardara mucho mas tiempo para que Cuba encuentre su verdadero destino.Gracias,….., Rudy

  8. g2-ba7a0694f37c6f16e28367124fb28aa5 dijo:

    Uva, aunque me encanta su tono conciliador, no comparto su visión de que los cubanos estamos peleados, o hemos peleado, y por tanto debemos “reconciliarnos”. A la reconciliación que usted se refiere es espiritual; es la reconciliación de las culturas extrañas con los acervos nacionales de los emigrantes; y las memorias con las desmemorias.
    Eso es algo que habrá que resolver en algún momento, pero que no tiene nada que ver con la “reconciliación” que se quiere promover ahora. Por poner un ejemplo, mi ex-vecino de Cuba, usted y yo nos encontramos en una esquina en la Conchinchina, y en cuanto nos identifiquemos como cubanos, nos vamos a dar un abrazo de aquellos que ya no se fabrican y después, a beber y a comer en el primer establecimiento en el que vendan arroz con gris y lechón asado, y todo eso en medio de conversaciones de mil millones de cosas que seguro no tendrán que ver con la política de Cuba.
    El tema de la “reconciliación”, que también ha sido promovido en el pasado por algunos grupos del exilio, es ahora una carta en la que se juega el voto de confianza al dictador designado, la “reconciliación” de la que nos hablan ahora es la de aceptar y perdonar las barbaridades cometidas por el castrismo, es pactar con la dictadura y seguir, “reconciliados”, aceptando que ahora sí ellos harán bien sus tareas. Fíjese, que solamente en su primera acepción el verbo “reconciliar” significa “volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos”, las otras cinco se refieren enteramente a la vida espiritual, es como dice el cardenal Jaime Ortega, una palabra de la Iglesia.
    Los errores cometidos por el cardenal, a quien pusieron en esa posición precisamente para que fuera el receptor de cualquier golpe que se escapara, recibió críticas muy bien ponderadas de parte de algunos opositores. Entiendo y me agrada mucho su modo de escribir, es una visión que suma y ya por eso entiendo que tiene mucho valor, pero ya desde 2010 Guillermo Fariñas expresó sus dudas en cuanto a la participación del purpurado en estos asuntos, y no se equivocó porque ha sido utilizado para tapar las acciones de la oposición, y finalmente denostarla en sus desafortunadas declaraciones en Harvard.
    El tema pudiera tener muchas aristas, pero hay un elemento, en estas circunstancias, puntual; y este es, que la dictadura ha utilizado a la Iglesia, en la persona del Cardenal, para desestimar la existencia de una oposición contundente, obnubilar a la opinión pública internacional y sobre todo al exilio -que es en definitiva a quienes va dirigida toda esta campaña, a la primera porque se la puede poner en China a la dictadura con las condenas internacionales que le pudiera hacer, y los segundos porque remesamos religiosamente buena parte del dinero que mueve la magra economía cubana-.
    Si la opinión pública internacional y el exilio pierden de vista a la oposición interna, y todos confundimos a los verdaderos y naturales contendores en esta contienda, entonces no daremos en largo tiempo con la puerta de salida de todos nuestros conflictos entre la libertad y la dictadura.
    Lo que habría que reconciliar serían las almas, y ese es un tema adecuado para la Iglesia en el futuro, pero de lo que se trata hoy, ahora y aquí es de aceptar que en Cuba existe una oposición valiente, patriótica y capaz de poner su vida en juego por alcanzar de una vez y para siempre esa Patria con todos y para el bien de todos que vislumbró Martí, y que aun a estas alturas más de un gobernante indeseable ha querido hundir en el mar.
    Me da gusto compartir estos criterios con usted. Un saludo.
    Antonio Gómez Sotolongo

  9. daniel dijo:

    Muy romantico el artículo, pero cada vez que leo o escucho a alguien hablando de reconcialiación en Cuba directamente recuerdo la “reconciliación” que se produjo en la América del Sur al caer las dictaduras militares que asesinaron, desaparecieron y torturaron a cientos de miles de ciudadanos; dictaduras que durante décadas violaron los más elementales derechos humanos. En todos los casos estas “reconciliaciones” fueron impuestas por los propios dictadores como requisito para entregar el poder usurpado por décadas y permitir el tránsito hacia sistemas demócraticos. En Argentina, por ejemplo a esa “reconciliación” se le llamó “Ley de punto final”, complementada posteriormente la “Ley de Obediencia Debida”, lo que significó que a partir de ese momento las víctimas estaban obligadas a cohabitar con sus victimarios y verle la cara a los asesinos de sus familiares y hasta a sus propios torturadores sin permitirsele siquiera objetarlos, pues la “reconcialición” liberó a los criminales de toda responsabilidad penal por los crímenes cometidos durante la dictadura.
    No puede haber reconciliación sin verdadera justicia.

  10. Muy bueno, Uva. Yo comparto 100% su punto de vista, y es seguramente porque entiendo el concepto de reconciliación de la misma forma en que Ud. lo asume. Algunos de los comentarios que han sido expresados me dan a pensar que ese concepto no es entendido de igual manera por todos. RECONCILIACION no significa que un torturador no pague sus crímenes, en lo absoluto, pero es inconcebible pensar en una Cuba nueva y para todos si alguna de las partes quiere descalificar a la otra. El que, por la razón que fuere, se quedó en Cuba, a su modelo de vida se tuvo que adaptar, y eso no lo descalifica en una nueva Cuba; ni el que se fue y no sufrió en carne viva los 50 años de dictadura queda descalificado porque se haya ido.
    ¿Qué porciento de los alemanes apoyó y se dejó engañar por su Fúhrer? ¿Hubiera podido reconstruirse Alemania, o el Japón, descalificando a los que no combatieron, e incluso apoyaron, a sus respectivos regímenes? Creo que sería impensable.
    El ejemplo moderno más contundente de lo que RECONCILIACION significa es el el caso de Sur Africa, donde la población negra no asumió una posición de revancha cuando alcanzó el poder (y razones tenía de sobra). Por eso creo que Mandela es uno de los políticos más valientes e inteligentes del siglo XX.
    La Cuba nueva y democrática a que todos aspiramos no se puede hacer sin esa RECONCILIACION integral entre todos los cubanos.

  11. Manny dijo:

    Querida Uva,

    Digo como Matías, y añado …

    Debemos empezar a reconciliarnos unos con otros aquí, ya que vivimos en una ciudad que se ha convertido en un ring de boxeo.

    Ojala la reconciliación sea posible entre todos los cubanos… claro que sí.

    Un abrazo,

    Manny

  12. Lucia A Perez dijo:

    Si todos tuviesemos tu capacidad de pensar y tu humanidad, esa recociliacion seria mas facil. Pero yo tengo esperanza…

  13. Adela Cuba dijo:

    Por primera vez leo su blog y la verdad muy interesante y acogedor. Si me permite le daré mi humilde opinión. Para reconciliarse con, en, para con Cuba tenemos todos que hacerlo con nuestras propias conciencias. No hace mucho escribí algo para recordarme a mi misma lo que voy a expresar. La reconciliación viene cuando aceptamos que aunque cubanos al irnos dejamos allá los derechos de reconciliación con lo que dejamos atrás. Debemos mirar a Cuba con cara de futuro y proteger lo que hayamos logrado con nuestras vidas donde estemos. Si logramos esa meta; la cual no es fácil y a mi me falta un poco, entonces podremos reconciliar nuestros anhelos de patria desde nuestras necesidades. Gracias por iniciar un dialogo el cual yo tantas veces había querido enfocar y nunca supe cual era el tiempo preciso.

    • uvadearagon dijo:

      Gracias por su opiniòn. Estoy de acuerdo en que tenemos que llegar a la reconciliación cada uno en nuestro interior y que es importante mirar de cara el futuro. Tambièn estoy de acuerdo en que es difìcil, — incluso en algunos momentos más que otros–, pero es clave, a mi modo de ver, para una Cuba mejor.

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