Reflexiones sobre la historia de Cuba

Diario Las Americas 
Publicado el 02-22-2012

Hace tiempo que creo que los aniversarios son ocasiones propicias para   reflexionar.  Este año se conmemoran 200 años de la Constitución de Cádiz y de la conspiración antiesclavista en Cuba, de José Antonio Aponte. ¿Qué relación hay entre ambos acontecimientos?

Recordemos que en 1789 la Revolución Francesa, aunque aspiraba a crear una   sociedad basada en los principios de la Ilustración, rompe con sus esquemas   reformistas.  Un año antes había muerto en España Carlos III, y su sucesor, Carlos IV, se enfrentaba a un tablero internacional muy diferente, en que la alianza con Francia se quiebra.  Las ideas revolucionarias que cruzan el Atlántico, la influencia del nuevo modelo demo-republicano de los nacientes  Estados Unidos, la rebelión antiesclavista en Haití de 1804, coinciden con el  surgimiento de una nueva generación de intelectuales en Cuba que empieza a destacarse alrededor de 1790. Poseen estos hombres no solo bienes materiales   sino una concepción política, económica y social moderna. Representan la   Ilustración Reformista.  Francisco de Arango y Parreño es una de sus figuras más destacadas.

Lamentablemente, de aquellas aspiraciones en Francia de “Liberté, Égalité,   Fraternité,” se pasó al terror y al golpe de estado de Napoleón Bonaparte.  Los   años de las guerras napoleónicas de 1792 a 1815, sin embargo, son de prosperidad económica para Cuba. Hay una demanda mayor de azúcar y tabaco, y el comercio con Estados Unidos se incrementa. Para poder producir más,  aumenta la trata de esclavos.  Los lazos comerciales con el vecino del Norte  también revelan un interés en apropiarse de la isla de Cuba, situación que despierta recelos. La Generación del 92 está atrapada en contradicciones.   Quiere libertades que España no le concede, pero al mismo tiempo considera necesaria su protección en caso de una rebelión antiesclavista como la de Haití o de crecer el interés de Estados Unidos y de la propia Inglaterra en poseer la Mayor de las Antillas.

En 1808 Napoleón invade España, aprisiona a Fernando VII y pone en el trono a   su hermano José Bonaparte (“Pepe Botella”).  Se produce una rebelión popular de tal fuerza, que el pueblo español –sin reyes, ni jefes militares ni un Estado constituido– logra vencer al soberano más poderoso de Europa. No en  balde Napoleón se referiría luego a “la maldita guerra de España.”   La   contiende bélica tiene consecuencias económicas y demográficas devastadoras para los peninsulares; también para el orden internacional, pues abre el camino a las colonias en América que buscan su independencia. Por otra parte,   la confrontación con Francia crea un fuerte nacionalismo y sienta las bases del constitucionalismo español.  En 1812 las Cortes de Cádiz promulgan la primera constitución del País el 19 de marzo, día de San José, por la cual la apodan La Pepa. Tras este mote de tono humorístico, los españoles reconocían la monarquía constitucional, la separación de poderes, el voto universal  masculino indirecto y una serie de libertades que nunca antes habían gozado.   Pese a que estuvo poco tiempo en vigor, la Constitución de Cádiz marcó un hito en la historia de España.

José Antonio Aponte, pionero del independentismo cubano

Las ideas liberales que impulsaron al pueblo español llegaron a Cuba e  influyeron a muchos criollos que no compartían todas las ideas de la llamada  generación de 1792.  Entre ellos se encontraba José Antonio Aponte, un   ebanista de Centro Habana, amante de los libros, autodidacta, con cultura y   conocimientos políticos, y gran prestigio entre los “libres de color”. Su   labor como cabo primero de las milicias habaneras contribuyó a realzar las   simpatías por Aponte en los barrios de extramuros de la capital. La dirección  del cabildo Shangó-Teddum y sus dotes de organizador hicieron que llegara a  ocupar una posición privilegiada entre los esclavos y los negros libres.   Incluso la leyenda le atribuye haber participado en la guerra de   independencia de Estados Unidos.  Está comprobado que la unidad de milicias a   la que pertenecía prestó servicios en San Agustín y otros lugares de la  Florida. Valiente, inteligente y soñador tenía la ilusión de una Cuba con   libertad no sólo para los esclavos, sino para todos.  Junto a varios  compañeros, comenzó a fraguar un movimiento insurreccional contra España en distintas partes de la Isla. Los hilos conspirativos llegaban hasta Baracoa.   En marzo de 1812 Aponte y sus seguidores se alzaron en armas.

Por esas ironías de la vida, fueron apresados el 19 de marzo de 1812, el  mismo día que en Cádiz proclamaban una constitución liberal. Sin juicio  previo, el 7 de abril los condenaron a la horca y a que sus cabezas fueran exhibidas en lugares públicos como escarmiento. Dos días después se cumplió  la sentencia y la cabeza del jefe rebelde, todavía con expresión de horror en  su rostro sin vida, fue colocada en una jaula clavada frente a su casa en  Carlos III y Belascoaín, por orden directa de Don Salvador de Muro y Salazar,   marqués de Someruelos, gobernador y capitán de la Isla de Cuba. ¿Qué habrán sentido los seis hijos de Aponte?

No fue la única conspiración contra España en esos años, pero sin duda la   represión en el caso de Aponte y sus seguidores fue desmedida si se compara con la recibida por otros.   El Capitán General mandaba un mensaje claro. No habría en Cuba una rebelión como la de Haití.

Todos los historiadores cubanos que he consultado condenan este inmerecido y   cruel castigo que conmocionó a la sociedad habanera, aunque en realidad no dan a Aponte la importancia que merece. Doscientos años después, ¿se han logrado sus aspiraciones de una País con igualdad de oportunidades para todos, libre de prejuicios raciales? ¿Por qué Aponte, uno de los pioneros del  independentismo cubano, no se menciona nunca como uno de nuestros próceres?

En Cuba se están llevado a cabo paneles y discusiones sobre la conspiración  de Aponte. En efecto, deberían organizarse sesiones de discusión a lo largo y  ancho de la Isla y la inmensidad de la diáspora sin fronteras para meditar no  sólo sobre la personalidad y trayectoria de José Antonio Aponte y Ulabarra,   sino también sobre las relaciones raciales entre cubanos, que conmemoramos  este año otra página oscura de nuestra historia: la llamada “Guerrita de  1912”. Pero ya eso es tema para otro artículo.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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3 respuestas a Reflexiones sobre la historia de Cuba

  1. Lucia A Perez dijo:

    Sumamente interesante.

  2. Brillante… as usual! Y como bien dices, desde finales del siglo XVIII se gesta una intelectualidad cubana muy fuerte, al punto, que el marqués de Someruelos no permitió las famosas Juntas de Gobierno que proliferaron en Sur América, por miedo al protagonismo que los intelectuales cubanos tendrían y acapararían. Así, durante la ocupación francesa de España, Someruelos gobernó Cuba como si fuera el rey. Y es cierto, a Aponte no se le ha dado el justo lugar que merece en nuestra historia. Gracias poor traer a colación un tema tan interesante.

  3. Hilda dijo:

    El pasado debe ser revisado siempre con miras a enriquecer el futuro…la frase no es mía la tomo de un historiador, pero me parece acertada para darte las gracias por recordarnos a Aponte. En su figura se cruzan todas las contradicciones de una época convulsa, y su fin se explica por lo más básico, la raza. El color de la piel de ese gran líder condicionó su cruel castigo.
    A pocos kilómetros de Cuba, en Haití una revolución derrocó el régimen de plantación azucarera que sirvió para el despegue cubano como exportador del grano dulce, pero el precio fue un gran terror entre blancos y negros, acrecentados por el boca a boca de la época. España no iba a permitir un Haití, con el apoyo de buena parte de los criollos nativos. Así que Aponte terminó atrapado en las intrigas de la época, como cien años después ocurriera a Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet fundadores del Partido de los Independientes de Color.
    Estudiar las relaciones interraciales en Cuba es necesario.
    Uva siempre escuché decir en casa que el racismo es un prejuicio fruto del miedo y la base del miedo es la ignorancia. ¿Es posible que blancos, negros y mestizos se alejen, en un país dónde todo es tan cercano, tan próximo? En los últimos 20 años se ha involucionado en ese terreno, estamos en cotas anteriores a lo que se había conseguido en la república. Ser blanco era sinónimo de ser libre…adelantado (cultural y socialmente) Sin embargo, un hijo de esclava como Martín Morúa Delgado fue un gran abogado y periodista, un Juan Gualberto Gómez y varias mujeres mulatas (recuerdo ahora a Úrsula Coimbra de Valverde) tuvieron academias de enseñanza, parteras graduadas en centros sanitarios en Estados Unidos, fueron traductoras, pues aprendieron el francés y el inglés…¿por qué separarnos si hasta ahora como nación fuimos un solo pueblo y en ello se empeñaron nuestros padres fundadores? ¿no es más que una estrategia napoleónica del Divide y Vencerás?….hay tantas preguntas que responder….
    Mirar el pasado, porque hay mucho que aprender de él, y sobre todo para evitar lágrimas que pueden evitarse. Otras madres y otros hijos ya lo hicieron antes por los suyos.
    Gracias por estas notas de sabiduría y optimismo,
    Un abrazo

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