Mi adiós a Don Manuel Fraga Iribarne

Diario Las Americas 
Publicado el 01-18-2012

Don Manuel Fraga Iribarne, 2006

Acaba de morir en Madrid Don Manuel Fraga Iribarne, una de las figuras  más influyente de la política española durante 60 años, personaje clave entre   la dictadura y la democracia. Como Ministro de Información y Turismo durante   el régimen de Francisco Franco, sus campañas turísticas fueron abriendo a   España al mundo. Sin negar su adhesión al régimen, fue aliviando la censura,   y la mojigatería imperante en los medios, lo cual hizo famosa la frase “Con   Fraga, hasta las bragas”. En 1969 elementos más conservadores lograron   marginarlo, y se convirtió en un crítico desde dentro, especialmente a partir   de 1973 cuando fue nombrando Embajador en el Reino Unido e Irlanda. Se veía  venir el desplome del gobierno, y ya fuera por ambición o por voluntad de servicio, Fraga se fue colocando en una posición que le permitió jugar un  papel importante en la transición, aunque no llegó a ser la figura central,  como sin duda hubiera querido. En el primer gobierno de Arias Navarro, tras   la muerte de Franco, fungió como Ministro del Interior. Fue uno de los  redactores de la Constitución de 1978, al punto que se le apoda “el padre de   la Constitución”.

Fundó Alianza Popular, antecedente del hoy Partido Popular, donde logró   reunir los remanentes del franquismo en un movimiento conservador y centrista   de corte moderno. Se convirtió en líder de la oposición durante los años del  gobierno del Felipe González y el PSOE, y guía espiritual y política de un   gran sector de la población española.

Fue el Partido Popular el que llevó a  José María Aznar a Primer Ministro de 1989 a 2004, y el que ha regresado al   poder en las pasadas elecciones con Mariano Rajoy como Presidente del   Gobierno. A la muerte de Fraga, Rajoy lo ha descrito como “uno de los   políticos más importantes del Siglo XX.” A su vez, para Aznar, Fraga “trabajó  cuando más difícil era para que pudiéramos tener la libertad que   disfrutamos”.

De 1987 a 1989 fue Diputado al Parlamento Europeo y de 1990 a 1995, Presidente   de la Xunta de Galicia, de donde era oriundo, aunque pasó su infancia en  Cuba. Su lenta reacción al desastre del barco petrolero Prestige y su   avanzada edad le hicieron perder la presidencia de la Xunta, pero continuó  como senador hasta noviembre de 2010.

Como todo ser genuino, estaba lleno de contradicciones. Hombre de extrema   elegancia, era asimismo famoso por sus exabruptos y falta de   “political correctness”. No pudo, como ansiaba, llegar a Presidente de  Gobierno –se lo impidió su pasado franquista –; en sesenta años nunca perdió  vigencia en la política española.  Fue odiado por unos; admirado por otros.   Tuvo una legendaria capacidad de adaptación, mas nunca supo de medias tintas.   Conservador, mantuvo sin embargo relaciones de amistad con Fidel Castro, que   dieron como fruto la libertad de un número de presos. Al momento de su   muerte, ni sus adversarios más apasionados han negado sus dones de estadista,  su capacidad de asumir la democracia, y sus momentos de verdadera grandeza,   como cuando en 1978 presentó a Santiago Carrillo, líder del partido  Comunista, en el Club XXI de Madrid.  No sólo Carrillo representaba una  ideología totalmente contraria a la de Fraga, sino que muchos en España no  comprendían aún la necesidad de promover el pluralismo, la tolerancia, la  inclusión, al punto que hubo personas que se levantaron y marcharon del  salón.

Tuve la fortuna de conocer y compartir con Fraga en los años 80. Fue un   verdadero honor presentarlo en una cena de la Junta Patriótica Cubana en que   fue el orador invitado. Poco después viajé a España en 1985 con motivo del   centenario del nacimiento de mi abuelo, el escritor y diplomático Alfonso   Hernández-Catá. Recuerdo el alboroto que se formó en el Liceo de Salamanca,   cuando poco antes de mi conferencia, se recibió una llamada de la oficina de   Fraga que me invitaba a almorzar a mi regreso a Madrid. Cuando hablé sobre   Hernández-Catá en el Centro Cubano, Fraga vino directamente del Parlamento a   presentarme. Fue un gesto que he recordado siempre con gratitud. Al despedirse,   me besó la mano. Era un caballero español.

Don Manuel besa la mano a Uva de Aragòn, Madrid, 1985

Descanse en paz.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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3 respuestas a Mi adiós a Don Manuel Fraga Iribarne

  1. Lucia A Perez dijo:

    Como siempre, aprendo mucho con tus articulos, pero como son tan amenos, y llenos de humanidad, no te das cuenta que te abren puertas a personas y eventos que no conocias, o por lo menos no bien.

    Te felicito.

  2. Hilda dijo:

    Recordar es volver a vivir. Fraga será siempre un referente para los tiempos que vengan. La inteligencia del que se adapta a los tiempos, como bien le defines un gran hombre de Estado. Gracias por compartir con todos tu recuerdo de ese político español,
    Un saludo.

  3. Armando R. Carvallo dijo:

    Muy interesante. De Fraga sólo sabía de su adhesión al franquismo y su amistad con Fidel Castro. Gracias

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