“En la pupila del Kremlin” de Álvaro Alba

Diario Las Americas 
Publicado el 11-30-2011

Alvaro Alba acaba de publicar un magnífico libro, donde combina sus   profundos conocimientos de historia y sus habilidades periodísticas. No  sorprende. Alba se graduó Summa Cum Laude con una maestría en historia por la Universidad de Odessa en 1987. Comenzó su carrera en el periodismo  escribiendo para la prensa independiente de Ucrania, y como corresponsal del   ABC de Madrid en Moscú. En Miami hace varios años trabaja para Radio y TV  Martí y colabora semanalmente en “Diario Las Américas”.

“En la pupila del Kremlin” aparece el relato en primera persona –fruto de   largas conversaciones con el autor – de Karmen Vega, hija de Francisco Vega,   republicano español, protagonista de la Guerra Civil, y de la Segunda Guerra   Mundial como oficial del Ejército Rojo.  Dirigente del Partido Comunista, Vega fue uno de los primeros asesores hispano-soviéticos del Régimen de La Habana. El eje   de la historia de Karmen es su amistad con Ramón Mercader y su familia. Esta   relación con el hombre que años antes había dado muerte a Lev D. Trotski se   desarrolla primero en Moscú y luego en La Habana, adonde llegan por  invitación de Castro, gestionada por la propia Karmen cuando trabajaba para  la embajada cubana en la capital de la Unión Soviética. La biografía de Karmen está enmarcada por un capítulo introductorio y un epílogo de Alba,  donde confirma los datos que aporta la narración y explica el contexto   político y sus antecedentes. El autor logra armonizar de forma excepcional la historia y la intrahistoria, lo público y lo personal.

En realidad, el tomo de 275 páginas, editado por Asopazco en Madrid, bajo la   dirección de Paz Martínez Nieto, contiene infinidad de niveles. Es, por una  parte, la historia de una familia española exiliada en la Unión Soviética.   Cualquier desterrado, independientemente de su ideología, no podrá dejar de  conmoverse ante la callada tristeza del matrimonio Vega por la muerte de sus  dos hijos mayores –el niño a los ocho años de meningitis y la niña de nueve  a causa de unas quemaduras–, el nacimiento posterior de sus dos hijas en tierra soviética, sus esfuerzos por mantener el idioma y las costumbres  andaluzas, y la desgarradora ambivalencia entre la integración a su tierra de  adopción y la nostalgia por un país al que no pueden regresar.

Tanto añoraban los Vega su cultura, que cuando surge una oportunidad de   mudarse a Cuba, la Isla tropical y socialista se convierte en una obsesión,  el sueño de una vida mejor, rodeados de calor y español. Los primeros meses  fueron felices pero todas las ilusiones se vinieron abajo cuando Francisco  Vega muere a consecuencias de un infarto, y deja sin amparo a su mujer y dos  hijas en Cuba. Karmen, la menor, traumatizada por el fallecimiento del padre,   regresa a la USSR. Por intermedio de la familia de su primer esposo, también  hispano-soviético, conoce a Ramón Mercader y a Roquelia, su mujer mexicana.   En un largo capítulo, que es el eje del libro, se describen las personalidades y costumbres de la pareja y sus hijos, y la gran amistad que  Karmen va forjando con ellos, tanto en Moscú como luego en La Habana, adonde  ambas familias llegan a vivir con el mismo entusiasmo que años antes arribaran a Cuba los Vega.  Mercader, que residió en la Isla con otro nombre,   pudo disfrutar de la hospitalidad cubana más tiempo que Francisco Vega, pero  murió de forma mucho más dolorosa, aparentemente de cáncer en los huesos,   aunque el diagnóstico fue siempre confuso.  Se ha especulado que fue  envenenado por los soviéticos, aunque Karmen no lo cree y nunca se ha  comprobado.

El pasaje de los últimos días de Mercader es verdaderamente patético. El   hombre que por instrucciones del Kremlin, dio muerte a Lev D. Trotski, pasó  veinte años en una cárcel mexicana donde recibió innumerables golpizas, sin  revelar jamás su verdadera identidad ni la de sus cómplices, y que aún como  Héroe de la Unión Soviética tuvo que vivir en las sombras, gritaba sin cesar  por los fuertes dolores que sufrió al final. Además, le asaltaba la nostalgia  por la Barcelona de su infancia, pedía a su hermano menor Luis que se fuera para España que comenzaba ya su transición, y escuchaba atormentado el grito de Trotski cuando la asestó el golpe mortal en la cabeza con una  piqueta.  Aunque de labios de Mercader nunca se oyó una expresión de  arrepentimiento, se filtra en el relato una estoica tristeza, quizás la de  quien ha pagado un precio muy alto por su adhesión a una causa que en la   realidad no resulta luego el ideal soñado.

Otro aspecto de interés son los detalles de la vida cotidiana en la URSS,   desde la novedad que puede significar un bolígrafo BIC traído del extranjero,  hasta la costumbre de caminar por los bosques y recoger setas y frutas.  A menudo se exalta el sentido de amistad de los rusos. También se hace obvio  que los exiliados españoles con puestos importantes en el Partido Comunista  gozaban de muchos privilegios y llevaban una vida mejor que la del ciudadano  promedio del país.  Se señalan estas contradicciones, pero sin hacer juicios.   Sólo se narra la realidad que rodea a Karmen.

La introducción de Alba a la historia soviética, pero en especial los últimos   capítulos que ahondan en los planes de asesinato a Trotski, los intentos de   rescatar a Mercader de la cárcel, las divisiones en el Partido Comunista  Español, y las redes de espionaje soviético, así como el anexo con biografías de personajes mencionados, se leen como una novela policiaca.

Las páginas de “En la pupila del Kremlin” van igualmente revelando la   personalidad de Karmen Vega, una mujer con ganas de vivir y poder de   observación, muchas veces ajena a la importancia histórica de los que la rodean, que sufre como sus padres la pérdida de un hijo, y que declara, con todo el peso doloroso de una confesión: “Yo me he sentido extranjera toda mi vida y en todas partes”.  Hoy en día esta mujer que nació en la URSS y vivió  en Cuba, reside en Miami y se dedica a la pintura.

Se ha escrito mucho sobre Trotski y Mercader, pero pocos libros muestran la   intimidad del comunista español después de haber cumplido su siniestra  misión. “En la pupila del Kremlin” de Álvaro Alba nos ofrece esa visión y  mucho más. Escrito con un gran poder de síntesis, oscila entre la prosa  documentada del historiador/periodista y el relato oral de Karmen. El  resultado es una obra amena, útil e informativa. No dejen de leerla.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Actividades académicas, Críticas literarias, Cubanoamericanos, Cubanos famosos, España, Estudios sobre Cuba, Historia de Cuba, Libros cubanos, Literatura, Literatura latinoamericana, Mi columna semanal. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a “En la pupila del Kremlin” de Álvaro Alba

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Muy interesante, Uva. Casualmente ahora mismo estoy leyendo la novela de Leonardo Padura “El Hombre que Amaba los Perros”, que trata precisamente sobre la vida de Trotsky deportado primero, luego exilado en Turquía, y finalmente en México, y la vida paralela de R. Mercader, incluyendo su participación en la Guerra Civil. No he terninado, pero está fenomenal.

  2. Si, yo la he leido y es una novela extraordinaria. Tambien conocí a Padura en NY hace unos meses.

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