Por todo

Diario Las Americas
Publicado el 11-23-2011

Hace años que pienso que ciertas fechas especiales son apropiadas no solo   para festejar, sino para meditar, pasar balance. El Día de Dar Gracias es una   de ellas. El panorama económico de Estados Unidos y el resto del mundo dan   ganas de llorar. Es humano además temer por el futuro propio y de los hijos y   nietos. Sin embargo, hay ciertas cosas en las que nuestra influencia es   mínima –la mía se limita a mi pluma, mi voto y mis oraciones–. Sí podemos,   sin embargo, cambiar nuestra actitud ante la realidad que nos afecta.

Cuando empezamos a evitar gastos superfluos, nos damos cuenta en el acto de   tanto que tenemos de más, y de que hay muchas cosas que podemos disfrutar que   no cuestan dinero – el aire que respiramos, el azul del cielo, y, sobretodo,   la compañía de seres queridos y el casi difunto arte de conversar.

El acontecimiento político más importante del año ha sido la Primavera Árabe.   Sin duda ha tenido características diferentes en cada país y se trata de un   proceso aún en desarrollo, pero afirma una verdad ineludible que conmueve: el   ser humano posee una necesidad innata de libertad que podrá ser acallada pero   nunca destruida. A la larga es más poderosa que el más feroz de los tiranos.

Desde el punto de vista personal, hemos tenido pérdidas, como la de mi   hermana Silvia en enero y la querida Estela Rasco en agosto, pero en ambos   casos consuela que fueron mujeres que vivieron una larga vida rodeadas de   mucho amor.

Ha sido un año de eventos significativos para mis nietos: la confirmación de   Brandon –siento gran orgullo de que mi escogiera como su madrina–; la   graduación de High School de Zachary y su ingreso en FIU; los éxitos de   Cristian y su equipo de fútbol en Belén; el comienzo de Nikki en High School   y su participación en el equipo de pista y campo. Por mi parte, como saben   mis lectores, me jubilé hace cuatro meses, y después de pasar algunas semanas   un poco desorientada, disfruto por primera vez en mi vida de ser dueña de mi   tiempo. Mis hijas trabajan y luchan, pero están bien. No quiere decir que no   haya dificultades: a todos en la familia, de una forma u otra, nos está   afectando la situación económica. Pero nos apoyamos los unos en los otros,   solucionamos pequeñas crisis, seguimos adelante.

Thanksgiving es fecha propicia para meditar y agradecer tantas bendicines

Tenemos mucho que agradecerle a Dios. Parece imposible enumerar tantas   bendiciones. Damos gracias por la vida, con sus valles y montañas, éxitos y   fracasos, amores y desamores, esperanzas y lutos, recuerdos y proyectos.   Gracias por el sol y el mar de Miami, y la primavera y el otoño que hemos   disfrutado en visitas a otras ciudades. Por la cantidad de actos culturales a   los que podemos asistir: lecturas de poemas, presentación de libros,   conferencias, zarzuelas, conciertos, exhibiciones de arte. Damos gracias por   los que nos sirven con eficacia y cariño: desde mi manicurista a mis médicos.   Por los adelantos que nos facilitan la vida –adoro mi Kindle– y por las   viejas tradiciones que se traspasan de generación a generación. Por la salud,   pese a los achaques…Por los libros que disfruto leer y escribir, y por los   lectores fieles que siguen mis artículos en Diario las Américas o en mi blog.   Y sobre todo, agradezco el tiempo con amigos y familiares, ya sea por   teléfono, Facebook, mensajes electrónicos o de texto, pero en especial en   persona.

Mientras más años cumplo, más comprendo lo fugaz que es la vida, y trato de   disfrutar de esos momentos tan especiales como lo son almorzar con uno de mis   primos, mi conversación nocturna con mi hermana Lucía, mi visita semanal a mi   amigo Rasco, salir de tiendas con mis hijas, o que uno de mis nietos me   explique una jugada en un partido de fútbol.

Doy gracias por ser cubana, porque no se me ocurre que podría ser otra cosa.   Agradezco mi fe, porque ella me promete que me reencontraré con mis queridos   muertos. Y porque una plegaria de gratitud que podría ser interminable, puede   reducirse a cuatro palabras: Gracias, Dios, por todo.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Mi columna semanal, Mi familia, Noticias internacionales, Vida de la escritora. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Por todo

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Muy bonito, Uva… muy cierta reflexión. Gracias por incluir nuestro almuerzo entre esos disfrutes… sí que lo fue.

  2. Javier Figueroa dijo:

    Felicidades Uva, y sigue disfrutando de tu tiempo.

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