Melancolia otonal (sin acentos)

Washington en otono

Rock Creek Park en Washington, D.C.

Durante mis primeros meses en Estados Unidos, — que no entendia entonces como un largo exilio, sino una estancia provisional – escribi mi primera  columna fija, una vez al mes, para “The Rustonian”, el periodico de “Ruston Academy” en La Habana, donde estudiaba cuando me fui de  Cuba, y al que aspiraba a regresar para graduarme.  Bajo el titulo “Desde Washington”, en aquellas cuartillas adolescentes, que enviaba por correo en tiempos muy anteriores a los “emilios” o faxes, iba anontando mis impresiones sobre la democracia nortemericana, mi nueva escuela y el paso de las estaciones. 

Mi padre solia repetir entonces que algun dia sentiriamos nostalgia de esos tiempos.  A mi, que extranaba dolorosmente todo lo que habia dejado atras — familia, novio, amigos, casa, ciudad, pais, idioma– , aquella frase me era incomprensible.  Ahora  entiendo  cuanta razon tenia.  Cada vez que regreso a la ciudad junto al Potamac, rememoro aquella epoca en que mi padre era mas joven que yo ahora, mi madre tenia la edad de mi hija mayor, mi hermana Gloria era una nina y yo, una jovencita.  Compartiamos la esperanza de un pronto regreso.  Juntos hicimos nuevos amigos, dimos paseos, nos fuimos adaptando a una vida totalmente distinta.  Descubrimos la ciudad y los unos a los otros, pues de vivir en una casa grande con mucha familia y visitas, pasamos a ser como los Tres Mosqueteros y D’Artagnan. Uno para todos y todos para uno.

En esta occasion he  viajado a Maryland, en las afueras de Washington, a pasar unos dias con mi hermana Lucia y a disfrutar del otono, que me ha recibido en todo su esplendor. Las hojas de los arboles exhiben una exhuberante  gama de rojos, marrones, naranjas, dorados.  El cielo muy azul y las temperaturas frescas marcan los dias. La belleza de la estacion –la favorita de mi madre, que ademas nacio y murio en Octubre— emociona y llena el espiritu de melancolia.  Ha pasado medio siglo de aquella etapa. Han muerto mis padres. Tantos otros seres queridos ya idos. Tanta lluvia bajo los puentes. Tantas hojas secas que se ha llevado el viento.  Tanta vida vivida.   Afortunadamente, me arropa el afecto fraterno, y tengo a mi hijas y nietos para acogerme al regreso a casa en un Miami siempre en verano… casi como en Cuba.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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2 respuestas a Melancolia otonal (sin acentos)

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Preciosa estampa del bello “FALL”, mi estación preferida también, que en estos parajes del NE es espectacular.

  2. Si hay algo que extraño de Canadá es el otoño. Creo que es algo que todos los cubanos disfrutamos mucho.

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