¿Quién perdió en Washington?

Diario Las Americas   Publicado el 08-10-2011El espectáculo que han dado los políticos en Washington, en especial los
neófitos miembros del Tea Party recién electos al Congreso, ha tenido un alto precio. No sólo los Estados Unidos ha perdido su calificación crediticia de
AAA en Standard & Poor`s, que la ha rebajado a AA+, y ha habido una caída
en los valores de la bolsa, sino que el acuerdo entre republicanos y
demócratas no ayudará en la recuperación de la economía del País. Así lo
afirman la mayoría de los economistas y analistas, y un 40% del pueblo
americano que muestra gran disgusto con el plan aprobado.

¿Por qué ha sucedido todo esto? Desde hace algún tiempo se nos ha estado
diciendo que debemos elegir a personas ajenas a Washington, porque los
políticos son todos corruptos e ineptos. Craso error. Aunque pueda haber un
porcentaje de gobernantes deshonestos o incapaces, a la larga la ley y los
electores se encargan de sancionarlos. Poner el destino del País,
especialmente en momentos difíciles, en manos de novatos que nunca han
ocupado cargos públicos, es verdaderamente suicida. En ese sentido, si el
Presidente Obama no contaba con demasiada experiencia, menos aún posee la
mayoría de los nuevos congresistas que parecen no tener la menor idea de que
el principio básico de la política, especialmente en Estados Unidos, es el
compromiso.

Sin duda, los republicanos tienen mala memoria. Durante la administración del
Presidente Ronald Reagan el techo de la deuda nacional se aumentó once veces.
En los años de la presidencia de Bill Clinton sucedió seis veces y siete bajo
George G. Bush. Clinton añadió $1.8 trillón al límite de endeudamiento y Bush
$5.365 trillones, según consta en el Congressional Research Record. En
comparación, la administración de Obama lo ha aumentado sólo $2.979
trillones.

La primera conclusión es que la deuda nacional de Estados Unidos no se ha
acumulado durante la Presidencia de Obama. Si ha llegado a un nivel excesivo,
mucha mayor responsabilidad tienen sus antecesores, incluyendo a los
republicanos. Tampoco puede culparse su plan médico, que apenas se ha puesto
en efecto. Habría en vez que analizar los gastos del Departamento de Defensa
y en especial de la guerra en Iraq, que además de dinero, costó vidas humanas
y acrecentó, en vez de disminuir, el sentimiento antiamericano en el mundo.
Pero los republicanos se niegan a hacer recortes en esos renglones.

Las filosofías de republicanos y demócratas difieren. A grandes rasgos, los
primeros favorecen una política económica que reduce al mínimo los programas
sociales y estimula la economía al rebajar impuestos a las compañías y
empresarios, con la idea de que crearán riqueza para beneficios de todos. Los
segundos se preocupan por que exista una red social que proteja a los
desvalidos y nivele el terreno de modo que de verdad haya igualdad de
oportunidades. La alternancia de estas dos visiones de gobierno, una que
prefiere que cada individuo se las arregle lo mejor que pueda, y otra que
otorga al estado un papel mayor en la creación y protección de la
colectividad, ha servido para rectificar los excesos que en algún momento
haya tenido una u otra tendencia.

A pesar de que los gobernantes de ambos partidos se colocan cada vez más en
el centro, la desigualdad en la distribución de la riqueza es alarmante. Dos
tercios del capital estadounidense están en manos de un 10% de la población.
Es raro que no haya, como en la Puerta del Sol en Madrid, “indignados”
protestando frente al Capitolio. Para colmo, estamos ante el peligro de que
el Tea Party rompa la armonía bipartidista, porque más que como
conservadores, actúan como anarquistas. Creo que el más disgustado con ellos
en estos días debe de ser el líder republicano y presidente de la Cámara de
Representantes, John Boehner, pues en verdad no logró que cedieran. ¿Y cuál es
el nudo gordiano del debate?

Donde los republicanos ven una necesidad de reducir el gasto más allá de los
tres billones de dólares a los que se comprometió el Congreso para los
próximos 10 años, el Presidente Obama y la mayoría de los demócratas en el Congreso  defienden un incremento de las vías de financiación del Estado, entre ella  un aumento impositivo sobre las rentas más altas. O sea, combinar recortes de
los gastos públicos con una recaudación mayor de impuestos, gravando a las
grandes empresas y personas más afluentes de la población.

En estos días pude comprobar que en 2010 pagué un porcentaje mayor de
impuestos que el Gobernador de la Florida Rick Scott a pesar de que sus
ingresos son muchísimos mayores que los míos. Sin duda que me enfureció y lo
mismo va a sucederle a muchos estadounidenses.

¿Es justo que haya recortes en la educación, la policía, los bomberos, el
Medicare, el Seguro Social, la reparación de carreteras, la recogida de
basura, y un largo etcétera, mientras las grandes empresas y las personas con
mayores entradas siguen enriqueciéndose? ¿Es saludable que la división entre
los ricos y pobres se haga cada día mayor en Estados Unidos? ¿No debemos
todos hacer sacrificios?

El Boston Tea Party se fundó en el Siglo 18 bajo el lema de que no debería
haber impuestos sobre el té que se consumía en las colonias británicas,
porque nadie las representaba en el Parlamento. (No
taxationwithoutrepresentation.) Ese no es el caso actual. Los congresistas
republicanos y del llamado Tea Party no toman en cuenta las preocupaciones de
los ciudadanos comunes que los han electo, interesados en la creación de
empleos y el fortalecimiento de la economía, algo a lo que el acuerdo
conseguido no conseguirá remediar. Si el porcentaje de americanos que aprueban
la gestión de Obama (42%) está en uno de sus momentos más bajos, es mucho
mayor que la aprobación de los congresistas, (18%).

En su fiesta, los miembros del Tea Party no han sabido leer el futuro que les
viene encima. Se llevarán una sorpresa en las próximas elecciones. Todo
indica que su paso por la capital será breve. Lo malo, sin embargo, es que
quien más ha perdido en este mal arreglo ha sido los Estados Unidos. Es
decir, nosotros.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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Una respuesta a ¿Quién perdió en Washington?

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    … muy buen análisis, Uva. Lo que no mencionas, y no te culpo, es que los Republicanos en general, y los del Tea Party en particular, NO QUIEREN QUE LA ECONOMIA DE EE.UU. SE ARREGLE, porque eso daría créditos al Presidente, y es lo último que ellos desean… no importa a qué precio. Prefieren que el país se hunda a que Obama triunfe. No obstante, y después del debate R de antenoche más todavía, no les veo el más mínimo chance de ganar en el 2012. La historia, y los electores, les pasarán la cuenta.

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