Erotismo y machismo: la novela de Montaner

Diario Las Americas

Publicado el 07-27-2011

La sexualidad es parte inherente del ser humano. No puede extrañar que el erotismo esté presente en la literatura de todos los tiempos. Algunos textos famosos de  este género de la antigüedad son “El arte de amar” de Ovidio, “El Satiricón” de  Petronio, el muy conocido “Kama Sutra” que nos viene de la India del Siglo IV, y el no menos célebre “Las mil y una noches” del Medio Oriente, escrito en el  Siglo IX, y que trata el tema de la infidelidad.

Todas las inhibiciones del concepto medieval del amor cortés, espiritual,
idealizado, que atraviesa la Edad Media, dan un vuelco en el Renacimiento, con
obras tan atrevidas como el “Decamerón” de Bocaccio y sus aventuras de monjes
seduciendo a monjas en los conventos. La larga historia del erotismo en la
literatura nos muestra vaivenes que reflejan las presiones de los valores de la
sociedad en distintos momentos así como las complejidades de la sexualidad
humana: homosexualismo, lesbianismo, masoquismo, sadismo, prostitución,
incesto, violación, adulterio, orgías, machismo, sumisión, ninfomanía,
fetichismo, voyerismo, y mucho más.

Algunas obras tienen como tema central diversos aspectos del amor carnal; otras
simplemente utilizan el erotismo en algunas escenas. Muchos de los autores
causaron grandes controversias, e incluso sufrieron prisión, como el Marqués de
Sade y Oscar Wilde. Ya en la segunda mitad del Siglo XX el erotismo en la
literatura alcanzó categoría de arte respetado, como lo muestra el premio
literario y la serie de novelas publicadas por la Editorial Tusquets en su
colección “La sonrisa vertical”. Sin embargo, no se ha zanjado del todo la
discusión sobre la diferencia entre el erotismo y la pornografía, que para unos
se distingue por el uso de un componente artístico en el primero, y una mayor
obscenidad en el segundo.

En todo caso, es un campo minado y difícil, en el que Carlos Alberto Montaner
ha logrado incursionar con maestría en su reciente novela “La mujer del
coronel” (Alfaguaras, 2011). La trama incluye el tema del adulterio de una
mujer, pero que a diferencia de Madame Bovary o Lady Chatterley, no siente una
pasión enloquecedora por su amante. Por el contrario, Nuria, psicóloga cubana,
está enamorada de su marido, el coronel Arturo Gómez, e incluso justifica las
relaciones sexuales intrascendentes que el revolucionario cubano haya tenido
durante sus misiones internacionales. Lleva dentro un punto difuso de
resentimiento por la ausencia del esposo en el peor momento de su vida: la
muerte de leucemia de su única hija. Pero no es esto lo que la lleva a la cama
del seductor Profesor Martinelli, cuando logra permiso para ir a Roma a
impartir una conferencia. En Italia siente la ilusión de la libertad, y una
distancia psicológica de su vida en La Habana. Este viaje le permite disfrutar
de un apasionante pero breve “affair”, que considera no tendrá ni futuro ni
consecuencias; y de la visita, en días subsiguientes, también muy corta, de la
hermana que no veía hacía décadas, desde que se fue niña de Cuba, con los
padres que Nuria no volvió a abrazar. Ambas experiencias son una violación de
las reglas del gobierno cubano, que puede no sólo aceptar, sino hasta propiciar
las infidelidades masculinas, pero es severo con las femeninas, como lo fue por
muchos años con los contactos con familiares que habían “abandonado” el país,
y, por consiguiente, traicionado la Revolución. No es de extrañar que la
conducta de la psicóloga tenga a la larga un alto precio.

“La mujer del coronel” es un duro reproche al machismo intrínseco de la
Revolución y a su intromisión en la vida afectiva y familiar de los cubanos. Es
también una excelente novela, con un cuidadoso uso del lenguaje, que sortea
hábilmente esa sutil diferencia entre erotismo y obscenidad, crítica y
propaganda. El autor muestra gran destreza literaria en el desarrollo
psicológico no sólo de los personajes centrales, sino los secundarios, las
descripciones de los ambientes, y sobre todo en el manejo de técnicas
literarias–cambios de voces narrativas, flashbacks, diálogos superpuestos,
suspense, y el final inesperado. “La mujer del coronel” es sin duda un texto
erótico, que cuenta, sin embargo, una historia dolorosamente humana y real. La
novela de Montaner está destinada a perdurar.

Anuncios

Acerca de uvadearagon

escritora cubana
Esta entrada fue publicada en Críticas literarias, Cubanoamericanos, Cubanos famosos, Libros cubanos, Literatura, Literatura latinoamericana, Mi columna semanal, Mujeres cubanas. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Erotismo y machismo: la novela de Montaner

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    siendo de CAM, y recomendada por ti, no tengo duda de que hay que leerla. Gracias…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s