Ernesto Sábato: Cien años de contradicciones

El escritor argentino Ernesto Sábato

Ernesto Sàbato

Diario Las Americas

Publicado el 06-29-2011

Ernesto Sábato: Cien años de contradicciones

Por Uva de Aragón

El pasado 30 de abril murió en su hogar de Santos Lugares el escritor
Ernesto Sábato. El 24 de junio se conmemora el centenario de su nacimiento en  1911. Sus amigos y lectores pasamos en pocos días de lamentar el
fallecimiento de este ícono de las letras hispanas a celebrar su vida. La
contradicción es un signo constante en este escritor argentino, hijo de
inmigrantes italianos. Sábato se doctoró en física, hizo investigaciones en
MIT y los Laboratorios Curie; el vacío existencial, el temor de que la
ciencia destruiría el mundo, lo llevó a abandonar su carrera y dedicarse a la
literatura. Fue comunista en su juventud, pero pronto se desilusionó. Crítico
acervo de Perón y el peronismo, defendió sin embargo a Evita. Nació a
principios del siglo XX, pero supo entender nuestros tiempos. En el 2000 fue  el primer escritor en publicar un libro en Internet (en las páginas de “El
Clarín”) antes de que apareciera una edición impresa.

Hay, sin embargo, constantes en su larga vida. Fue un intelectual
comprometido con sus tiempos y su país. Quizás la prueba más conocida de este compromiso es su actuación como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, encargada en investigar las violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar. El sobrecogedor volumen “Nunca más”, conocido popularmente como el “Informe Sábato” condena por igual los actos de violencia de la izquierda (las guerrillas, los “Montoneros”), como los de la derecha, cometidos con la impunidad del Estado absoluto.

Gran parte de su obra es periodística y ensayística. Sus tres novelas lo
consagraron como uno de los narradores más importantes del Siglo XX. En 1948 escribió “El Túnel”, una historia de amor y desamor, comunicación y soledad, lucidez y ceguera, búsqueda y entrega, y sobretodo, angustia existencial. No encontró editor. Pero cuando la publicó en la Revista Sur, recibió grandes elogios, incluso de Albert Camus que la hizo traducir al francés. Quedó consagrado como escritor.

Su obra cumbre vendría más de una década después. “Sobre héroes y tumbas”,   publicada en 1961, narra la historia de una familia aristocrática argentina en decadencia, intercalando, con malabarismos de técnica literaria que  marcaron el “boom”, un relato intimista sobre la muerte del héroe de la Independencia, el General Juan Levalle, y otros momentos desgarrados de la historia de Argentina, como las guerras civiles del siglo XIX. La novela, como deseaba el autor, penetra en las grandes pasiones y las grandes  contradicciones de los seres humanos, que al igual que el protagonista de “El Túnel”, pueden albergar en su interior tanto amor como odio. La novela también incluye el “Informe sobre ciegos”, a veces publicado como pieza separada, que fue llevado al cine por su hijo Mario.

Leí “Sobre héroes y tumbas” hace casi veinte años, y sin embargo hay pasajes  que han quedado grabados en mi memoria al punto que algunos de sus personajes, especialmente Martín y Alejandra me son tan entrañables que cada vez que viajo a Argentina me parece encontrármelos continuamente. Sobre todo, se me ha quedado dentro esa indagación melancólica sobre qué es en verdad la historia, y más aún, la Patria.

“Abaddon, el exterminador”, de 1974, es una obra compleja, por la
fragmentación, las rupturas tempo espaciales, el profundo lirismo, la
intertextualidad -retoma personajes de “Sobre héroes y tumbas”- y la
inserción del escritor como personaje de ficción. Ernesto Sábato se desdobla
en Ernesto Sábato. Suprimiendo la tilde en su apellido intenta poner
distancia, aunque poca, entre su persona real y su imagen literaria. En sus
últimos años, tampoco usaba el acento y esa distinción, entre el personaje
verdadero y el ficticio, se hizo aún más difícil de precisar.

Ernesto Sábato vivió casi un siglo. Mereció un sin número de premios
literarios, entre los que se destaca el Cervantes. Sus libros han sido
traducidos a infinidad de idiomas. Nunca estuvo ajeno a los conflictos del
mundo, de la Argentina, del ser humano en su continua angustia por entenderse a sí mismo y el sentido de la existencia. No halló respuestas definitivas pero sus interrogantes han dejado un eco que perdura. No habrá una tumba para que descanse en paz este héroe de las letras. Siempre existirá un lector insomne que en las madrugadas porteñas o de cualquier rincón del mundo entre en el túnel de obra y de su angustia existencial. Gracias a él habrá menos ciegos ante el dolor ajeno. Y ante la tortura y las guerras fratricidas, más personas que digan “Nunca más.” Son sobradas razones para conmemorar, entre nostálgicos y agradecidos, el centenario de su nacimiento.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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Una respuesta a Ernesto Sábato: Cien años de contradicciones

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Este fue de los que merecía una larga vida, y la tuvo. Muy sentida tu recordación.

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