El Pinar del Río de Georgina Fernández Jiménez

Diario Las Americas


Publicado el 03-09-2011

Valle de Viñales

  “…en el traspatio cantan el canario de mi abuelo, y los tomeguines de mi padre. Estoy en casa.” Con esta anotación  a mano sobre una página en blanco, Georgina Fernández Jiménez nos abre la puerta de sus recuerdos y sus investigaciones para recrear y remontarnos a la provincia occidental de Cuba, su historia y geografía, y más importante aún, lo que Unamuno llamaba intrahistoria, ese subsuelo íntimo y cotidiano que no recoge la mayoría de los textos,  pero que hilvana el tejido de las sociedades y los pueblos.  Ya en el prefacio nos ha indicado que ha escrito “Mi Pinar del Río” por un imperativo íntimo, una necesidad  personal de dar a conocer al mundo la gente y el quehacer de su Patria chica.  Nos recuerda la autora en sus páginas introductorias frases del escritor checo Milán Kundera sobre cómo para liquidar las naciones “lo primero que se hace es quitarles la memoria.” Esta pinareña que dejó su tierra natal cuando era una adolescente de 16 años, ha querido devolvernos no  una evocación nostálgica, sino una reminiscencia viva de esa cenicienta de la Isla que esconde, como en el cuento de hadas, a una bella princesa.

            Primero debo decir que nunca he visto un libro así y son muchos los de Cuba que he leído y que poseo.  Es más, hay en el mercado una abundancia de obras pictóricas sobre la Perla de Las Antillas. ¿Qué tiene diferente esta obra?  Primero, el diseño que combina fotos antiguas en blanco y negro, sepia, y  otras en colores, con recuadros sobre fondos blancos, ocres o verdes.  El impacto visual atrae, y lo más probable es que los lectores comiencen por mirar todas las imágenes.  Pero pronto querrán saber más e irán absorbiendo los textos como quien se deleita al beber lentamente un sabroso café con leche que nos ha preparado la abuela. Y no se desilusionarán.  La prosa combina magistralmente el rigor investigativo con una dosis exacta de lirismo y orgullo regional.

            La primera sección del libro “Nuestra Tierra: Pinar del Rio” describe el paisaje de la región, “alfombra verde de tabaco y caña de azúcar”, con ríos, lagunas, valles, milenarios montes, el olor fresco de los pinares, y campesinos que puntean guitarras para improvisar décimas dedicadas a sus mujeres, sus sueños y la belleza natural que los rodea.  Leemos asimismo la  historia colonial de la región, desde que los primeros marinos españoles avistaron tierra pinareña en 1494, hasta las cifras del censo de 1953, pasando por los primeros  asentamientos, la desconfianza entre ganaderos  y vegueros, las guerras de independencia, con fotos y descripciones desgarradoras de la reconcentración de Weyler, la quema de muchos pueblos por sus habitantes – algo poco conocido, en comparación con la famosa quema de Bayamo—y una sección dedicada a “las amazonas” como Adela Azcuy, Isabel Rubio, Regla Socarrás, Maria Luisa Mendive y Magdalena Peñaredonda Doley, entre otras.  Creo que nuestra historia no ha hecho justicia a lo cruenta que fue la guerra en esta zona y con qué valor lucharon en ella los pinareños.

En estas primeras páginas también se cuenta la historia de algunos pinareños destacados,  como el erudito Tranquilino Sandalio de Noda y Martínez (1808-1866); el abogado, historiador y figura pública Emeterio Santovenia (1899-1968), y los presidentes de la República Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás.  Se mencionan asimismo vínculos con la provincia de cubanos ilustres. ¿Sabía usted, por ejemplo, que Gertrudis Gómez de Avellaneda vivió en Pinar del Río y que Dulce María Loynaz la consideraba su segunda casa, al punto de legarle sus archivos y biblioteca personal?

            La sección segunda, dedicada a “La enseñanza en Pinar” es una de mis favoritas. La autora rememora las lecciones que a ella y a sus hermanos daba su madre sobre el uso del español,  y el amplio y elegante vocabulario con que fue dotando a sus hijos.  Debió de hacer los mismos esfuerzos María Florinda Jiménez Fuego con sus alumnos. La foto de  esta madre y maestra, tomada alrededor de 1946,  rodeada de unos cincuenta estudiantes en la escuela rural, dice más que mil palabras. En un recuadro aparece también al testimonio de la hija de otra maestra rural.  La autora de este pasaje,  que prefiere mantenerse anónima,   cuenta los sacrificios y las condiciones en que su madre enseñaba a guajiritos de distintas edades, todos en la misma aula de una choza.  La maestra, de su propio bolsillo,  les proveía de uniformes y se los lavaba y planchaba semanalmente.

 También se incluyen breves historias de escuelas de la ciudad de Pinar, como el Sagrado Corazón de Jesús, el Colegio Raja Yoga, la Inmaculada Concepción, las Escuelas Pías, fundadas entre 1894 y 1912.  Me ha parecido de especial interés la información sobre la Escuela Normal, el Instituto de Segunda Enseñanza y otros planteles que eran parte del sistema de educación pública. Las fotos de estudiantes y maestros reflejan cómo iba progresando la zona, sólo unas décadas después del horror a que Valeriano Weyler había sometido a la provincia y a la Isla.  (continuará).

Nota: Para obtener “Mi Pinar del Río” de Georgina Fernández Jiménez pueden ponerse en contacto con Pinecone Editions, Inc, c/o G. Fernández, 3609 SW 17 Street, Miami, Fl. 33145, (305) 441-2832  o a través de los correos electrónicas georgina@sorbba.com o GeoLeo@bellsouth.net.

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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6 respuestas a El Pinar del Río de Georgina Fernández Jiménez

  1. Armando R. Carvallo dijo:

    Uva, gracias por traer a la mesa a Pinar del Río, una de las provincias más bellas de Cuba, si no la más… y el libro parece que deja constancia de ello. Por cierto, ¡qué mal me cae que tilden de brutos a sus habitantes! Yo no soy pinareño, soy habanero, pero considero una injusticia enorme ese sanbenito que les han injustamente colgado. Sirva este comentario de homenaje a tantos estupendos amigos y amigas que tengo en Pinar del Río…

  2. Rita Geada dijo:

    Uva : Como pinareña gracias por detenerte en este libro ,encomiable, de Georgina Fernández Jiménez,obra de amor y dedicación.La cubierta es bellísima y la presentación del material muy buena . Se entiende que trate de destacar a su familia,en fotos y citas onomásticas ,respondiendo así al título MI PINAR DEL RIO. Lo que sí requería es mejor investigación ,sobre todo en cuanto las aAtes,laslLetras y la educación .Ciertas carencias son evidentes y demostrables en el legado dejado. Mi padre,el Dr.Juán J.Geada no sólo fue autor ,con obras publicadas y reconocidas sino mentor de varias generaciones en el Instituto,,activo culturalmente, así como fundador de la primera revista socio -cultural “Fulgores”. Mi madre , la Dra.Juana Antonia Geada,de activa labor comunitaria como Presidenta de las Damas Isabelinas ,por otro lado ascendió,por escalafón,todos los peldaños de la Educación en la Provincia,desde maestra,Directora,Inspectora por decadas,hasta llegar a ser la primera mujer Superintendente Provincial de Educación a fines de los años 50 . ‘NO FUE NI CITADA..Y de mi padre nada de su labor. En inventario de médicos falta mi tío así í como al inventariar los maestros rurales.
    Con gusto le hubiera dado estos y otros datos de haber sabido .Ya publicado se lo dije.

    • Uva de Aragón dijo:

      Con respecto al comentario de Rita Geada, naturalmente que el libro de Georgina Fernández Jiménez sobre Pinar del Rio tiene carencios. No es ni pretende ser una enciclopedia. Ojalá estimule a otros a continuar sus investigaciones sobre ésta y otras provincias.

  3. Bijirita dijo:

    Soy cubana , nacida en La Habana pero de familia materna de la zona de Cabañas y Consolación . Vivo en el exilio desde los 15 años pero siempre me he definido , en todas partes , como cubana . No obstante , creo que habría que empezar a desmitificar lo que cierto historiador británico ( marxista él , por cierto , pero de prestigio reconocido por todos ) llamó ” la invención de la tradición ” . Comprendo que esto es muy difícil para los cubanos , dada la situación de dictadura totalitaria de nuestra patria . ¿ De veras nos creemos que los vecinos , gente de a pie , van a prenderle candela ellos mismos a sus casas ? He trabajado toda mi vida para comprar mi apartamento pequeño , mi única propiedad , toda mi vida he tenido un compromiso político , por el que me he arriesgado , pero nunca , confieso , incendiaría mi casa . ¿ No sería quizás que unos pocos vecinos , unidos a las tropas mambisas , son los que decidieron el incendio y luego el fuego , como suele pasar , se extendió ? Piensen que en EE UU , por ejemplo , se está empezando a reconocer que la guerra de Independencia suya tuvo también su parte de guerra civil , con , no sólo independentistas sino también otras personas , tan amantes como ellos de las 13 colonias , pero que prefirieron , quizás como mal menor a los horrores de una guerra , el partido británico o la neutralidad . Es completamente cierto que la guerra fue muy cruenta en Pinar , especialmente en 1867 cuando la Invasión de Maceo , pero tampoco olvidemos que , por eso mismo , muchísimos cubanos llegaron incluso a formar parte de los grupos de guerrilleros ( llamados a sí oficialmente ) que actuaron como fuerzas reconocidas del ejército español . Por todo esto , por los recuerdos de las más terribles aún guerras de independencia de México y América del Sur , se comprende tan bien , puesto en su contexto , todas los llamamientos de Martí a la concordia para la reconstrucción de una nueva Cuba , ” con todos y para el bien de todos ” . Termino , no queriendo ofender sentimientos de nadie , pero mi versión también me viene de mi familia , pinareña de toda la vida .

  4. Eliana Rivero dijo:

    Aprovecho también, querida Uva, para agradecerte estas columnas….. “Fina Luz” (siempre me ha impresionado tanto la finura poética y espiritual de la gran poeta cubana), El ojo del canario, la situación económica del país, todo lo que nos reseñas y nos regalas.
    Por tu blog me entero de muchas cosas y disfruto de todas.
    Gracias!! es un alivio pensar que ahora que te jubilas vas a escribir más y más.
    Te envía un fuerte abrazo de tu lectora y amiga,
    Eliana Rivero

  5. Georgina Fernández-Jiménez dijo:

    UVA, ¡Júbilo para ti en tu bien merecido retiro! Aunque sé que no habrá tal “retiro”, porque eso no existe para la persona creativa. Sé que seguirás regalándonos escritura, trabajos periodísticos y cultura. Descansarás de la rutina, pero tu creatividad te mantendrá ocupada. Felicidades por tus logros y perseverancia, y muchos éxitos futuros, te desea, Georgina

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