Feliz Navidad, queridos lectores

Diario Las Americas
Publicado el 12-22-2010 
 

 Navidad: nostalgia e ilusión

Navidades en Washington, D.C.

Jardines de la Casa Blanca en Navidades

  A medida que cumplimos más años, la nostalgia aumenta al llegar el mes de diciembre. No puedo dejar de recordar en estas fechas las Navidades de mi infancia habanera. Los preparativos: mi madre adornando el nacimiento, yendo de la mano de mi padre a comprar turrones a la Casa Suárez. La fiesta de Nochebuena en casa. Me parece escuchar los tacones de mi madre que iba de un lado a otro para vigilar que todo estuviera listo para la cena y la risa sonora de mi padre, recibiendo alegremente a los invitados.
Mis hermanas y mis primos correteábamos por la casa y los jardines, hasta que mi tía Sara nos convocaba para cantar villancicos: “La Virgen se está peinando/entre cortina y cortina/sus cabellos son de oro/y el peine de plata fina./Pero mira como beben/los peces en el río,/Pero mira como beben/por ver a Dios nacido./Beben y beben/y vuelven a beber,/los peces en el río/por ver a Dios nacer.”
Me vienen a la memoria con igual melancolía las fiestas de Pascuas en Maryland cuando mis hijas eran pequeñas. Decorar con ellas el arbolito y llevarlas a ver los de la Casa Blanca se convirtió en una tradición familiar. Éramos bastante pobres, pero nos esforzábamos por comprarles todo lo que pedían en esas carticas a Santa Claus de caligrafía infantil. Hacíamos las largas colas para pagar en Toys “R” Us, angustiados por no pasarnos del presupuesto. Escondíamos los regalos con celo, y pasé más de una madrugada después de la Misa del Gallo armando bicicletas o casas de muñecas. Todo esfuerzo hallaba su recompensa en la alegría que reflejaban sus caritas la mañana de Navidad.
Quizás mi morriña es aún mayor al evocar las Pascuas que pasaron mis padres cuando vivieron con nosotros durante sus últimos años. Mi madre abría sus paquetes con el mismo regocijo que una niña pequeña, y Carlos, siempre tan modesto, agradecía con jovialidad las muestras de cariño que enviaban desde lejos hijos y nietos, y nuestros regalos, escogidos siempre con tanto amor. A menudo hacía algún chiste para disimular la emoción que lo embargaba.

Carlos se nos fue, pero mi madre alcanzó a conocer a mis cuatro nietos, que trajeron de nuevo a las fiestas navideñas la inocencia y el asombro que sólo poseen los niños. Durante cuatro años, de 1992 a 1996, siempre tuvimos un nuevo bebé, y era como si el milagro del nacimiento del Niño Dios se renovara con el de cada uno de ellos.

Ya los nietos no creen en Santa Claus. Son cuatro adolescentes. Dos de ellos conducen. Uno tiene novia. Todos son más altos que la abuela. Gracias a ellos, sin embargo, pese a las añoranzas, estos días están también llenos de ilusiones. El pasado domingo 19 celebramos los 14 de Nikki y el viernes 31 haremos lo mismo por los 18 de Zachary. La Nochebuena la pasaremos este año en mi casa y antes de la cena nos tomaremos de la mano alrededor de la mesa para dar gracias a Dios por sus bendiciones y orar por los menos afortunados. Iremos juntos a la Iglesia. El Día de Navidad mi hija Uvi será la anfitriona de su tradicional “brunch” e intercambiamos regalos, tarjetas, abrazos y frases de cariño. En todas las ocasiones tomaremos fotos para intentar eternizar la alegría de cada momento. Cantaremos villancicos y nos equivocaremos y estaremos desentonados y nos reiremos.

Les contaré a los nietos por milésima vez sobre el carrito de helados con el lema “Helados Uvita” que mi padre encargó a un carpintero para complacer el sueño de mis siete años, y lo oronda que iba yo por la cuadra tocando mi campana y pregonando los sabores de mis imaginarios sorbetes. Quedarán a un lado las prisas y sinsabores del diario vivir, y reinará entre nosotros ese amor de familia que nos une en momentos malos y buenos.

Somos mis hijas y yo las que hace años hemos asumido los papeles que antes desempeñaron mi abuela, mi madre y mi tía Sara, ocupándonos de cena, adornos y tradiciones familiares. Pero ya los nietos también ayudan. Habrá tiempo para hacer un recuento de las cosas buenas que hemos compartido en 2010, y compartir las que nos ilusionan para el año próximo. Enviaremos y recibiremos tarjetas, fotos, correos electrónicos, mensajes en el celular, y llamadas telefónicas de hermanos, primos, sobrinos y amigos en California, Washington, Madrid, Córdoba de Argentina, La Habana, San Juan, Miami y otros lares.

Pese a las distancias geográficas, la nueva tecnología permitirá que el cariño de tantos seres queridos regados por el mundo, nos llegue como un manto protector.

Para ustedes, queridos lectores, ¡Feliz Navidad, y un 2011 con salud, amor y paz!

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Acerca de uvadearagon

escritora cubana
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7 respuestas a Feliz Navidad, queridos lectores

  1. dovalpage dijo:

    ¡Qué lindos tus recuerdos familiares, Uva! Gracias por compartirlos,
    abrazos navideños desde Taos,
    la Te

  2. Manny dijo:

    Querida Uva,
    Muy lindo! Me has hecho recordar tantas cosas… Nuestra primera Navidad aqui fue increible. Al despertar mi hermana, mi hermano y yo nos encontramos con una tremenda sorpresa. Nos habian dejado montones de regalos. No lo podiamos creer.. patines, una guitarra, en fin… todavia recuerdo la caida de las escaleras bajando con los patines puestos, tenia 11 años, y eran mis primeros patines…

    Este sera el primer año que no pasare las Navidades con mi familia. No creas me siento un poco extraño, y me he cuestionado 100 veces mi decision de viajar en vez de estar aqui con los mios… veremos como me sentire lejos y sin ellos…
    Felices Navidades,
    Manny

  3. Querida Uva:
    !Felices Pascuas y el deseo de un muy feliz año 2011!!!

  4. Armando R. Carvallo dijo:

    Aunque nunca las olvido, me has hecho rememorar las Nochebuenas en casa de Tío César, en la casona de la calle 23, donde él y tu padre tenían la consulta. Y te felicito por lograr que los muchachos te acompañen a cantar villancicos… ¡parece una historia de ciencia-ficción! Feliz Navidad, y muy próspero Año Nuevo.

  5. Rene Pedraza dijo:

    Que divino tu blog! Comfortable like having café con leche with a friend discussing life. Sin pretensiones y llenas de ojos claros, alma limpia, mente sana.

    Besos…..keep them coming…

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