El enemigo en casa

Publicado en El Nuevo Herald, 9-24-2014

El video del futbolista de los Baltimore Ravens Ray Rice peleando con su futura esposa y arrastrándola fuera de un elevador después de dejarla inconsciente de un piñazo, ha traído a la luz pública el elevado número de deportistas acusados de violencia doméstica. La controversia ha sido principalmente sobre la Asociación Nacional de Fútbol (NFL, por sus siglas en inglés) pero igual podría haber sido sobre las ligas de baloncesto, béisbol o hockey. Ninguna contiene normas adecuadas para sancionar debidamente a los atletas que abusan físicamente de sus mujeres e hijos.

Muchas veces las víctimas se retractan de las acusaciones al recibir poco apoyo de la sociedad o porque caen en el síndrome de las mujeres abusadas. Llegan a creerse merecedoras de los porrazos que les infligen su pareja, y sus promesas de que no lo harán más. Les juran amor eterno, las llenan de regalos y halagos… hasta la próxima pelea. Lamentablemente, a veces estos ciclos de caricias y golpes acaban mal, como el caso del linebacker de los Kansas City Chiefs, Jovan Belcher, que en 2012 dio muerte a Kasandra Perkins, la madre de su hija, y luego se quitó la vida en un estacionamiento del Arrowhead Stadium.

El problema de la violencia doméstica no está limitado, ni mucho menos, a los atletas. Una de cada cuatro mujeres en los Estados Unidos lo sufre. Miremos alrededor nuestro a las compañeras de trabajo, estudiantes, cajeras, amigas, parientas. ¿Cuál de ellas cubre con la ropa un moretón? ¿A cuál la espera un violador al doblar de la esquina? ¿Cuál será la que confirme esa terrible cifra, de que una de cada tres mujeres asesinadas muere a manos de un ex novio o ex marido, o de su pareja actual?

Las mujeres no son las únicas maltratadas. Más de tres millones de niños son víctimas de violencia en sus propios hogares. Los chicos que son testigos de este tipo de conducta, tienden a repetirla, y las chicas son más vulnerables y se convierten en víctimas desde la adolescencia. Es un círculo vicioso. También personas de la tercera edad reciben a menudo golpizas.

Los abusadores más frecuentes son hombres jóvenes. Algo tendrá que ver la testosterona. Los niveles de educación e ingresos también son un factor. La pobreza, la falta de oportunidades engendran frustraciones. Entonces, a golpes con ellas. Pero no nos engañemos. La violencia doméstica existe igualmente en la clase media y alta. Y también los viejos dan porrazos, aunque muy a menudo son igualmente víctimas.

Las lesiones que dejan las palizas no son sólo físicas, sino emocionales y psíquicas. Los sobrevivientes padecen de depresión, insomnio, ansiedad, pesadillas. Además, para la sociedad hay un costo económico, de más de $37 millones al año, en policías, abogados, gastos judiciales, tratamientos médicos y psiquiátricos, así como ausentismo de las víctimas en sus trabajos.

La NFL ha comenzado a reaccionar porque algunos patrocinadores comerciales les retiraron su apoyo a los jugadores. Han amenazado con darles donde les duele, en el bolsillo. Es el resultado del juicio severo de la opinión pública. Hay que mandar un mensaje claro. Salvo por razones irrefutables de defensa propia, no hay excusa válida para golpear a mujeres, niños o ancianos indefensos.

El video completo de la pelea en el elevador de Ravens Ray con su novia, ahora su esposa

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Dr. Alejandro Badía, uno de los mejores cirujanos ortopédicos del país

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Trailer de “Memoria del silencio”

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Encuentro de hermanas. ¿Mensajes desde otra dimensión?

Mi madre y mi tía Sara se adoraban, aunque eran el día y la noche. Mi madre era de una belleza clásica; su hermana mayor, exótica, diferente. Mi madre, una gran dama; Sara, mujer liberada, bohemia. Tenían en común, sin embargo, el amor a la familia. Mi madre adoró a sus hijas y a sus dos esposos. (Doña Flor y sus dos maridos, le decíamos en broma, cuando ya casada por muchos años con Carlos, besaba aún el retrato de mi padre muerto. ) Sara no contrajo matrimonio ni tuvo hijos, pero el diablo le dio sobrinos (los de sangre y los del espíritu) y para todos ha sido nuestro personaje inolvidable. Además, cuidó de su madre desde que murió mi abuelo en un accidente de aviación en 1940, hasta que le cerró los ojos a Mama Lila en agosto de 1968.

Sara y Uva Hernández-Catá, La Habana, circa 1941

Sara y Uva Hernández-Catá, La Habana, circa 1941

Mama Lila, Sara y mis tíos Alfonso y Pepe vivieron el exilio en Caracas, donde están enterrados. Siempre he pensado que el hecho que mi obra de teatro “Memoria del silencio” se estrenara en esa ciudad ha sido asunto de mi tía. La directora, Virginia Aponte, cubana venezolana, tuvo noticias de la novela en que se basa la obra a través de Fifi Smith Kourí, una de las sobrinas postizas de Sara Catá. Fifi fue compañera de clase de Virginia en las Esclavas en Cuba y se leyó mi novela cuando descubrió mi blog precisamente con motivo de un artículo que escribí sobre Tita Sara, como le decíamos.

“Memoria del silencio” comienza cuando Lauri, que ha salido de Cuba a los 18 años en 1959, recibe la visita de su hermana Menchu, que vive en la Isla, y a quien no ha visto en 40 años. Ahora que estoy en los trajines de la producción de la obra, esperando recibir a Virginia y a los actores en la víspera del estreno el 3 de octubre, me siento como si reviviera la reunión entre las hermanas de mi historia.

Y entonces, de pura casualidad, en una gaveta que uso casi a diario, me tropiezo con una carta que no recuerdo que hubiera visto antes y anticipa un encuentro entre mi madre y mi tía. El 11 de junio de 1976, Sara le escribe desde Caracas a su hermana Uva en Nueva York: “Te imagino ya en posesión de la visas. Espero ansiosas tus noticias. ¡Cuántos deseos tengo de abrazarlos! Ya falta menos de un mes. !Qué felicidad!” En realidad, no recuerdo si el viaje llegó a darse.

Carta de Tita Sara a Mami 76

En todo caso, la extraña aparición de mi abuela hace unos días, y el hallazgo de este pliego azul me reafirman que esas tres mujeres a quienes tanto debo – mi madre, mi abuela y mi tía—están, desde alguna dimensión indescriptible, empujando por el éxito de “Memoria del silencio”, donde alientan ellas, como en todo lo que he escrito, porque siempre, y cada vez más, han sido la poesía de mi prosa.

“Memoria del silencio” tendrá tres funciones en el Koubek Theater, 2795 S.W. 3rd Street, Miami, Fl, 33135 El viernes 3 y el sábado 4 de octubre a las 8 p.m., el domingo 5 de octubre a las 4 p.m. Entradas, $30; estudiantes, $15.00 . Pueden mandarse los cheques pagaderos a Tula Productions a 10426 S.W. 22 Street, Miami, Fl. 33165, o comprarse por internet en http://www.memoriadelsilencio.eventbrite.com Para mayor información llame al (786) 877-9016.

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Entrevista “El Expectador” de Caracas a Virginia Aponte, directora de “Memoria del silencio”

http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/2014/09/venezolanos-llevan-teatro-miami.html

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Virginia Aponte, Directora de Ago Teatro, estrenará Miami “Memoria del silencio”

Montajes teatrales:

“EL Proceso a Jesús” de Diego Fabri, “El Malentendido” de Albert Camus, “Madre Coraje y sus hijos” de B. Brecht. “La Casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. “Antes del Desayuno” de E. O’Neill. “El Zoológico de Cristal” de Tennessee Williams. “Ardo en llamas gritó el Fénix” de Tennessee Williams. “La Voz Humana” de Jean Cocteau. “A Cada cual su Verdad” de Luigi Pirandello. “Doña Rosita la soltera o el Lenguaje de las Flores” de Federico García Lorca. “Las Brujas de Salem” de Arthur Miller. “Íntimamente Unidos” de Eugene O’Neill. “Variaciones Sobre un mismo Tema” de Virginia Aponte. “Paisaje” de Harold Pinter. “Diálogos de Carmelitas” de Georges Bernanos. “La Noche de los Asesinos” de José Triana. “Ud. También Podrá Disfrutar de Ella” de Ana Diosdado. “Las Troyanas” de Eurípides en versión de Jean Paul Sartre. “Historia sin Conclusión y con Olvidos” de Virginia Aponte. “La Jaula” de José Dicenta. “El Amasijo” de Osvaldo Dragún. “Corona de Sombra” de Rodolfo Usigli. “Antígona” de Jean Anouilh. “La Anunciación a María” de Paul Claudel. “Orquídeas y Panteras” de Alfonso Vallejo, “Asesinato en la Catedral” de T.S Elliot. “Linda Gatita” de Gustavo Ott. “El Principito” de Saint-Exupery. “Ayer sin ir más lejos” de Jorge Díaz. “Laberinto de Cristal” de Alfonzo Plou. “Oscuro vuelo compartido” de Jorge Díaz. “Las Prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos” de J. L. Martín Descalzo. “Canción de Navidad” de Charles Dickens en versión de José R. Briceño, “Madame de Sade” de Yukio Mishima. “Las Arrecogías del Beaterio de Santa María Egipcíaca” de Martín Recuerda. “Chantaje”, musical basado en el texto de Miguel Ángel Asturias. “Tiempo para tres voces… y un perro” basada en textos de Emily Dickinson de Virginia Aponte. “¿Y ahora qué, Darío?” Basado en textos de Franca Ramé, Darío Fó, Rafael Alberti y Silvia Plath. “María en el País de la Soledad” basada en textos de María Zambrano de Virginia Aponte. “Audiencia a sus Recuerdos” basada en textos de Marguerite Yourcenar de Virginia Aponte. “María del Rosario” de Carlos Canales. “Armando” de Virginia Aponte sobre textos de Armando Rojas Guardia. “Edith Stein: El Regreso” de Virginia Aponte. “Mientras te Olvido” de Andrés Correa. “Sólo sé de mí” de Virginia Aponte. “Flores de papel” de Egon Wolf. “Tras una puerta cerrada” de Egon Wolf. “La Virgen Roja” de Virginia Aponte. “Llamadme: Teresita:” de Virginia Aponte. “Memoria del Silencio” de Uva de Aragón.

Virginia Aponte Directora de Teatro Docente y Universitaria. Licenciada en Comunicación Social. Graduada Suma Cum Laude en la Universidad Católica Andrés Bello

Virginia Aponte
Directora de Teatro Docente y Universitaria. Licenciada en Comunicación Social.
Graduada Suma Cum Laude en la Universidad Católica Andrés Bello

PREMIOS RECIBIDOS:

Premio “Monseñor Pellín”, en la mención Teatro. Premio Municipal de Teatro Universitario. Premio TIN. Honor al Trabajo de la Universidad Católica Andrés Bello. Premiada con la Publicación de su Libro “Una Propuesta Educativa, a través de la docencia en el Teatro UCAB” por el Banco Mundial (1999). Premio mejor actriz y mejor Producción teatral a su pieza “Tiempo para tres voces… y un perro” en el Festival Internacional de Teatro de Liverpool. Premios a mejor actriz principal y mejor actriz secundaria en su pieza “María en el País de la Soledad” en el Festival Internacional de Teatro de Liverpool. Orden Andrés Bello otorgada por la Universidad Católica Andrés Bello.

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Julia y el mar

Publicado en El Nuevo Herald 9-10-2014

Julia de Burgos nació en 1914 en Carolina, Puerto Rico. Pobre, inteligente y poeta. No completó estudios universitarios, pero fue maestra de muchos. Solo publicó tres poemarios; los registros de su voz lírica, sin embargo, son múltiples. Como sus contemporáneas Delmira Agustini y Alfonsina Storni, expresó a menudo un amor sensual, erótico, desgarrador. Como Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral, le cantó a la naturaleza, a su amado “Río Grande de Loíza”, y al mar. Buscaba una ola sin nombre para acallar los versos de su alma a la intemperie.

Julia de Burgos (1914-1953)

Julia de Burgos
(1914-1953)

Rebelde, fue feminista e independentista. Amó mucho. Conoció a importantes poetas: Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez. Su vida fue corta y trágica. Sus últimos años los mal vivió en Nueva York. El cáncer, la tristeza y el alcoholismo la llevaron a la muerte, que en su poesía era ya una obsesión, y a la vez, un asidero. Se desplomó en la calle. No llevaba identificación. La enterraron como Jane Doe. Tenía 39 años. Tiempo después, su hermana Consuelo reclamó el cadáver y la llevó a descansar a su Isla. Los homenajes y reconocimientos han sido múltiples desde entonces.

Julia de Burgos vivió en Cuba de 1940 a 1942. Conoció a Juan Marinello, Raúl Roa, Manuel Navarro Luna. Concedió entrevistas. Ofreció conferencias. Publicó en revistas. Vivió en Santiago, Santa Clara, Trinidad. En La Habana se instaló en el Edificio Carreño, en Malecón entre Humbolt y 23, donde escribió su último libro, El mar y tú, publicado póstumamente.

En este año de su centenario el cantautor cubano Mario Darias le rindió homenaje musicalizando sus versos y grabando un hermoso CD con notas del musicógrafo Cristóbal Díaz-Ayala. Darias viajó a San Juan para participar en varias actividades en honor de la poetisa. No le bastó. Organizó una ceremonia en el Malecón, justo frente al edificio donde había residido Julia. Su sobrina María Consuelo Saez Burgos viajó a La Habana para el informal tributo. Se reunieron poetas, músicos, amigos, cubanos y puertorriqueños. Recitaron poemas de Julia. Tocaron las guitarras. Era la madrugada del 24 de junio, día de San Juan. Echaron una botella al mar con versos de la poeta y el correo eléctrico de su sobrina.

Grupo reunido en el Malecón para conmemorar el centenario de Julia de Burgos. En segunda fila, con camiseta negra, el cantautor Mario Darias

Grupo reunido en el Malecón para conmemorar el centenario de Julia de Burgos. En segunda fila, con camiseta negra, el cantautor Mario Darias


Días después, en las islas Bahamas, un matrimonio con sus tres hijos y la abuela salieron a pasar un día de playa. En un momento del camino hallaron la carretera bloqueada por varios árboles y se vieron obligados a desviarse. Cuando la abuela paseaba por la arena, vio una botella, siguió de largo… Al regreso la recogió y se dio cuenta de que tenía unos papeles dentro. Como no la podían abrir, la familia la llevó para la casa y la rompió. Pusieron a secar los papeles y descubrieron los poemas. Le enviaron un correo electrónico a María Consuelo Saez Burgos sobre el hallazgo. La señora que encontró la botella el pasado 6 de julio nació en 1953, día y año en que muere la poeta.

Como en sus versos, Julia y el mar aún nos ofrecen el asombro de encuentros mágicos e inesperados.

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