“La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano”

Publicado en El Nuevo Herald 10-22-2014

Emilio Cueto salió de Cuba en 1961 a los 17 años. Tras innumerables gestiones, logró regresar a ver a su mamá en 1977, y cada vez que le fue posible. Por el camino, con noble curiosidad, generosidad cristiana y ojos de descubridor que todo lo miran con asombro, encontró o reencontró, la Cuba perdurable, que trasciende huracanes y caudillos. La esencia de esa Cuba está en todo lo que hace, y en especial en su libro recién publicado “La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano.”

Emilio Cueto posa con su libro "La Virgen de Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano" en una calle de La Habana

Emilio Cueto posa con su libro “La Virgen de Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano” en una calle de La Habana

Basta tomarlo en las manos, ojearlo, ver la calidad del papel, la limpieza del diseño, la abundancia y riqueza de las ilustraciones, la calidad de las fotografías de Julio Larramendi para darnos cuenta que se trata de una “verdadera joya editorial”, como afirma Monseñor Dionisio García Ibáñez en el prólogo. Las primeras páginas están dedicadas a contar la llegada de la Virgen a las costas de Cuba y su trayectoria, a veces lenta, para adentrarse en el corazón y la cultura del cubano. No es hasta finales el siglo XIX, que la Virgen acompaña a los mambises a la guerra, que crece la devoción por “Cachita”, y ya con la fundación de la República, su imagen comienza a afianzarse definitivamente como uno de nuestros símbolos patrios.

El volumen contiene una extensa documentación de la figura de la Virgen de la Caridad en las artes plásticas – esculturas, dibujos, pinturas, grabados, estampitas, medallas, cerámicas, vitrales, textiles, fotografías, e incluso tatuajes, caricaturas, comics y novelas gráficas; nuestras letras – poesía, narrativa, teatro; y nuestra música – del teatro lírico al son, pasando por la música religiosa y los himnos. Hay capítulos sobre la Virgen en la radio, la televisión y el cine, y sus manifestaciones en la danza. Todo va acompañado de abundantes ilustraciones y detalladas bibliografías, porque el rigor es otra de las cualidades que hacen tan valiosa las obras de Emilio Cueto

Una de las muchas imágenes de la Virgen de la Caridad

Una de las muchas imágenes de la Virgen de la Caridad

En “Coda: la Virgen Peregrina”, el autor da cuenta de la presencia de la Virgen de la Caridad en distintos lugares del mundo y cómo y por qué llegó a los 31 países y 250 ciudades donde logró encontrarla. Atribuye en gran medida la profusión de imágenes de la Caridad en la segunda mitad del siglo XX, especialmente en Estados Unidos, a la diáspora cubana, puesto que la Virgen ha desempeñado un papel aglutinador para los exiliados. El ejemplo más importante es el de la Ermita de la Caridad aquí en Miami.

Imagen de la Virgen de la Caridad en la Ermita de Miami

Imagen de la Virgen de la Caridad en la Ermita de Miami

Más allá de sus muchos otros méritos, se trata de libro escrito por un cubano exiliado, publicado en la Isla por el arzobispado de Santiago de Cuba, que reúne las manifestaciones culturales en torno a la Virgen de la Caridad, de los cubanos en todas las orillas. No puede pasar inadvertido que se presentó en el espacio de unas semanas a salón lleno en El Cobre, Oriente, en la Biblioteca Nacional de La Habana y en la Universidad de Miami. Emilio Cuento con este libro nos tiende un puente entre la diáspora y la Isla que viene con una brisa refrescaste de Malecón y
futuro.

Santuario del Cobre, donde primero se present el libro

Santuario del Cobre, donde primero se present el libro

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Presentación de “The Memory of Silence/Memoria del silencio” en la Feria Internacional del Libro en Miami

Ya está en imprenta y próxima a salir la edición bilingüe de mi novela The Memory of Silence/Memoria del silencio con una excelete traducción de Jeffrey E. Barnett y una bellísima portada de Humberto Calzada. La editora es Sara E. Cooper, y la casa editorial Cubanabooks. http://www.csuchico.edu/cubanabooks

La cubierta de The Memory of Silence/Memoria del silencio

La cubierta de The Memory of Silence/Memoria del silencio

La presentación será:

Domingo, 23 de noviembre, 2014

11:00 a.m.

Room 7106, Building 7

300 NE Second Ave., Miami

Wolfson Campus, Miami Dade College

Los espero.

En las palabras de introducción he escrito:

In addition to the original dedication, I wish to offer this new edition to all Cuban-Americans born in the United States or who came to this country very young, and prefer to read in English, their first language. This is the story of their parents and grandparents, and in many ways, also theirs. I especially wish to dedicate this book to my grandsons Zachary, Cristian, Brandon and Nikulas. //Además de la dedicatoria original, deseo ofrecer esta nueva edición a los cubanoamericanos nacidos en Estados Unidos o que vinieron a este país muy pequeños, y que prefieren leer en inglés, su primer idioma. Esta es la historia de sus padres y abuelos, y, en gran medida, también la de ellos. En especial, quiero dedicar este libro a mis nietos Zachary, Cristian, Brandon y Nikulas.

Espero que muchos cubanos de mi generación consideren regalarle The Memory of Silence a sus hijos y nietos para que conozcan, a través de una historia muy humana, el dolor que hemos sufrido tantos cubanos y el amor que aún perdura y nos une.

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Presentación del libro “La Virgen de la Caridad en el alma del pueblo cubano” por Emilio Cueto

http://firmaspress.net/eventos/cultura/141015-LavirgendelaCaridaddelCobre.html

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Poemas dedicados a Gastón Baquero publicados en Salamanca

Felipe Lázaro, Uva de Aragón y Gastón Baquero, en la presentación de mi libro "El caimán ante el espejo", Madrid 1994

Felipe Lázaro, Uva de Aragón y Gastón Baquero, en la presentación de mi libro “El caimán ante el espejo”, Madrid 1994

http://www.crearensalamanca.com/poemas-de-uva-aragon-cuba-ricardo-gonzalez-vigil-peru-y-yolanda-izard-espana-xvii-encuentro-de-poetas-iberoamericanos-pinturas-de-miguel-elias/

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Recuerdos de Guantánamo

Publicado en El Nuevo Herald 10-8-2014

Una mañana, sorpresivamente, después de treinta cinco años sin apenas contacto, escuché la voz de mi prima Margarita. No perdió mucho tiempo en preámbulos. Me dijo que su hijo menor se había ido en balsa 15 días atrás y que estaba sin noticias suyas. Me pidió que tratara de averiguar su destino. Era el verano caluroso y convulso de 1994.

El balsero había nacido el mismo año que mi hija mayor, y ese dato me hizo pensar que podría tratarse de un hijo mío. Afortunadamente en pocos días pude comunicarle a su madre que José Miguel estaba en la base de Guantánamo. Lloraba de alegría y gratitud.

Otro primo se movilizó para traerlo a Estados Unidos, pero los trámites demoraban. Decidí ir a la base como periodista. Nunca he olvidado aquellos dos días de octubre. Fui con otros corresponsales en una avioneta para 7 pasajeros que salió de Ft. Lauderdale muy temprano.

Al llegar me invadieron sentimientos encontrados. Tanto que había añorado regresar a Cuba, y estaba por fin en la Isla, pisaba su tierra, respiraba bajo su cielo. Crucé la bahía con sus aguas de tonalidades azules indescriptibles; y sin embargo, como el poeta Byrne, vi con tristeza ondear una bandera que no era la mía. Estaba y no estaba en Cuba.

La Bahía de Guantánamo

La Bahía de Guantánamo

Me sorprendió la organización de los cubanos en los campamentos. Habían creado un grupo de teatro, una galería, un periodiquito. Algunos se reunían a leer la Biblia, otros a estudiar inglés. Habían elegido una especie de alcalde que era el que los representaba ante las autoridades norteamericanas. Estaban contentos de haber salido de Cuba pero inconformes con aquella situación legal en que permanecían en el limbo. Vi a un recién nacido. Ni Cuba ni Estados Unidos lo reconocían como ciudadano. El padre había jurado no ponerle nombre hasta que todos salieran de la base.

El bebé cuyo padre no quiso darle nombre hasta que salieran todos los refugiados de la base de Guantánamo

El bebé cuyo padre no quiso darle nombre hasta que salieran todos los refugiados de la base de Guantánamo

Un niño de unos doce años que entrevisté, retó al presidente Clinton. Dígale que venga a pasarse un día aquí y de inmediato nos pondrá en libertad, me dijo.

El niño que retó al Presidente Clinton a que se pasara un día en la base

El niño que retó al Presidente Clinton a que se pasara un día en la base


Vi a los cubanos tras alambres de púas y comprendí que algo tenía que hacer para que se oyeran sus voces. Todos me daban cartas, nombres y teléfonos apuntados en pequeños papeles para que llamase a sus familiares. Me demoré varios días, pero los localicé a todos.

Refugiados cubanos tras alambres de púas

Refugiados cubanos tras alambres de púas

Mi pariente, el joven de la edad de mi hija que no había conocido nunca, estaba en un campamento principalmente para hombres solos, al que no dejaban entrar a los periodistas. Pero me planté frente al militar a cargo de la base, que parecía tener siete pies de altura, y le dije que no me iría sin ver al muchacho. Por fin nos dieron permiso para visitar esa área, con la condición de que no nos separáramos del grupo. No hice caso. Me encaminé a la tienda de campaña en la hilera donde sabía que lo encontraría.

Era temprano en la mañana y vi a hombres afeitándose, a mujeres alisando la ropa de cama en los catres, tendiendo ropa. Se daban cuenta que no era de allí y me preguntaban a dónde iba. De pronto me viré y vi una cola de refugiados que me seguían. Pero cuando abracé a José Miguel nos dejaron solos. Para mí fue recobrar de golpe la familia que había dejado atrás; para él –me lo ha dicho después– fue el punto de giro en su estancia, pues sentía en esos momentos un gran desaliento. Le dije que todo lo que era temporal era soportable. Que aprovechara el tiempo, que era joven y tenía una vida por delante; que yo le aseguraba que en menos de un año estaría en Estados Unidos. Así fue.

Con mi primo José Miguel González Sosa

Con mi primo José Miguel González Sosa

Al regreso escribí un largo reportaje de primera página con la foto del bebé sin nombre y dos recuadros, uno sobre el niño que retaba al presidente americano, y otro sobre el primo balsero. De alguna forma mi trabajo llegó hasta la Casa Blanca y pocos días después la familia del muchacho me llamó que él y su padre llegaban a Miami. José Miguel tardó unos meses más. Aquel joven flaco que se echó desesperado a la mar con personas desconocidas, tras despedirse solo de su madre, y con unas galletas y un pote de agua como único equipaje, es hoy un hombre trabajador, que consiguió sacar de Cuba a la hija que dejó de 15 años, al yerno y a la nietecita, y que invita a su madre a visitarlo en Miami.

Han pasado veinte años. ¿Qué rumbo habrán tomado la vida de todos aquellos cubanos que entrevisté? ¿Qué habrá sido de aquel chico de actitud desenfadada y del bebé sin nombre? Nunca los he olvidado.

Nunca he olvidado a los refugiados que conocí en mi viaje de dos días a la base de Guantánamo en Octubre de 1994

Nunca he olvidado a los refugiados que conocí en mi viaje de dos días a la base de Guantánamo en Octubre de 1994

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La primera crítica teatral sobre la puesta en escena de “Memoria del silencio”

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El enemigo en casa

Publicado en El Nuevo Herald, 9-24-2014

El video del futbolista de los Baltimore Ravens Ray Rice peleando con su futura esposa y arrastrándola fuera de un elevador después de dejarla inconsciente de un piñazo, ha traído a la luz pública el elevado número de deportistas acusados de violencia doméstica. La controversia ha sido principalmente sobre la Asociación Nacional de Fútbol (NFL, por sus siglas en inglés) pero igual podría haber sido sobre las ligas de baloncesto, béisbol o hockey. Ninguna contiene normas adecuadas para sancionar debidamente a los atletas que abusan físicamente de sus mujeres e hijos.

Muchas veces las víctimas se retractan de las acusaciones al recibir poco apoyo de la sociedad o porque caen en el síndrome de las mujeres abusadas. Llegan a creerse merecedoras de los porrazos que les infligen su pareja, y sus promesas de que no lo harán más. Les juran amor eterno, las llenan de regalos y halagos… hasta la próxima pelea. Lamentablemente, a veces estos ciclos de caricias y golpes acaban mal, como el caso del linebacker de los Kansas City Chiefs, Jovan Belcher, que en 2012 dio muerte a Kasandra Perkins, la madre de su hija, y luego se quitó la vida en un estacionamiento del Arrowhead Stadium.

El problema de la violencia doméstica no está limitado, ni mucho menos, a los atletas. Una de cada cuatro mujeres en los Estados Unidos lo sufre. Miremos alrededor nuestro a las compañeras de trabajo, estudiantes, cajeras, amigas, parientas. ¿Cuál de ellas cubre con la ropa un moretón? ¿A cuál la espera un violador al doblar de la esquina? ¿Cuál será la que confirme esa terrible cifra, de que una de cada tres mujeres asesinadas muere a manos de un ex novio o ex marido, o de su pareja actual?

Las mujeres no son las únicas maltratadas. Más de tres millones de niños son víctimas de violencia en sus propios hogares. Los chicos que son testigos de este tipo de conducta, tienden a repetirla, y las chicas son más vulnerables y se convierten en víctimas desde la adolescencia. Es un círculo vicioso. También personas de la tercera edad reciben a menudo golpizas.

Los abusadores más frecuentes son hombres jóvenes. Algo tendrá que ver la testosterona. Los niveles de educación e ingresos también son un factor. La pobreza, la falta de oportunidades engendran frustraciones. Entonces, a golpes con ellas. Pero no nos engañemos. La violencia doméstica existe igualmente en la clase media y alta. Y también los viejos dan porrazos, aunque muy a menudo son igualmente víctimas.

Las lesiones que dejan las palizas no son sólo físicas, sino emocionales y psíquicas. Los sobrevivientes padecen de depresión, insomnio, ansiedad, pesadillas. Además, para la sociedad hay un costo económico, de más de $37 millones al año, en policías, abogados, gastos judiciales, tratamientos médicos y psiquiátricos, así como ausentismo de las víctimas en sus trabajos.

La NFL ha comenzado a reaccionar porque algunos patrocinadores comerciales les retiraron su apoyo a los jugadores. Han amenazado con darles donde les duele, en el bolsillo. Es el resultado del juicio severo de la opinión pública. Hay que mandar un mensaje claro. Salvo por razones irrefutables de defensa propia, no hay excusa válida para golpear a mujeres, niños o ancianos indefensos.

El video completo de la pelea en el elevador de Ravens Ray con su novia, ahora su esposa

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